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Sociedad Santa Fe | Bajante | Río Paraná

Advierten que el escenario de bajante es "persistente" en la cuenca del río Paraná

Lo aseguraron Juan Borus y Carlos Paoli, dos ingenieros del Instituto Nacional del Agua (INA) en una conferencia en Rosario. En la ciudad de Santa Fe este martes el río llegó a su nivel más bajo en 49 años.

Hasta cuándo se va a sostener este escenario de bajante en la cuenca del río Paraná, que este martes llegó al nivel mínimo en 49 años en el hidrómetro del Puerto de Santa Fe: apenas 0,80 metros (el piso anterior fue de 0,49 metros en 1971). Es una de las preguntas que intentaron responder Juan Borus y Carlos Paoli, dos especialistas del Instituto Nacional del Agua (INA) que disertaron en una conferencia que organizó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

El ingeniero Borus, que realiza los pronósticos de crecidas y bajadas del Sistema de Información y Alerta Hidrológico de la Cuenca del Plata, reconoció que es “un escenario persistente” y que no se sabe bien cuándo va a terminar. “Hasta el 31 de julio continúa la incertidumbre sobre las lluvias y una coyuntura predominante de sequía”, adelantó. Quizás, haya que esperar hasta la reactivación de las lluvias, bien entrada la primavera, para que los niveles repunten “en serio” pero nadie puede saberlo con certeza ahora.

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En la costanera de Santa Fe se puede caminar por buena parte del lecho de la laguna Setúbal.

En la costanera de Santa Fe se puede caminar por buena parte del lecho de la laguna Setúbal.

Es que lo que mueve la aguja en serio son las lluvias intensas en la alta cuenca del río Paraná que está en territorio brasileño. Lo explicó el santafesino Paoli -investigador asociado del INA- que lleva décadas estudiando las cuencas y los ríos de este rincón del mundo. “Las precipitaciones en el tramo medio del río, el que va desde el eje Corrientes-Resistencia hasta cerca de Rosario, aportan comparativamente poco caudal y lo que define las crecidas y bajantes son las lluvias en la cuenca brasileña y en el río Paraguay”, precisó el experto, que fue director del Centro Regional Litoral del INA en Santa Fe.

Para entenderlo es útil recordar que en la alta cuenca en Brasil el régimen de precipitaciones oscila entre los 1.200 y 1.800 milímetros anuales (y hasta 2.400 milímetros en la cuenca del río Iguazú, que ahora también enfrenta una bajante histórica). En el tramo del río que pasa por la ciudad de Santa Fe las lluvias oscilan entre los 700 y 1.200 milímetros por año, según los datos que aportó Paoli.

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Paoli recordó que en 1944 y 1969 hubo mínimos por debajo de la escala del cero en el hidrómetro del puerto de Rosario (-1,20 metros en el 44’ y -0,80 metros en 1969).

Borus recordó que el escenario de bajante mostró sus primeros síntomas en junio del 2019, cuando comenzó a descender el río Paraguay que perdió más de 7 metros durante ese año. “Es la bajante más importante que se tiene registrada en ese río”, aseguró.

En el Paraná, en cambio, hubo estiajes -el término técnico que usan los ingenieros para las bajantes- más importantes. Paoli recordó que en 1944 y 1969 hubo mínimos por debajo de la escala del cero en el hidrómetro del puerto de Rosario (-1,20 metros en el 44’ y -0,80 metros en 1969). Este martes a la mañana, la altura era de apenas 0,38 metros en el puerto rosarino.

¿Por qué las bajantes eran más pronunciadas hace medio siglo? El experto del INA señaló que a partir de 1970 comenzó un ciclo climático más húmedo -progresivamente aumentó la media de precipitaciones- y también hubo cambios en el uso del suelo, mayor deforestación y expansión de la frontera agrícola -los árboles retardan el escurrimiento del agua de lluvia hacia la cuenca del río-, que levantaron los pisos mínimos de las bajantes y también agravaron las crecientes.

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La principal causa de la bajante es la falta de precipitaciones en la cuenca alta del Paraná, en territorio brasileño.

La principal causa de la bajante es la falta de precipitaciones en la cuenca alta del Paraná, en territorio brasileño.

El efecto modelador de las 50 represas que hay en la cuenca brasileña también influyó pero positivamente. Es lo que explicó en Aire de Santa Fe el ingeniero Gustavo Villa Uría, subsecretario de Obras Hidráulicas de Nación. Sin el agua que “ahorraron” los embalses de Brasil para generar energía el nivel mínimo habría sido mucho más bajo. Villa Uría lo estimó en apenas 30 centímetros en el Puerto de Santa Fe y contó que se acordó con el gobierno brasileño que las represas “liberen” un caudal de 8.000 metros cúbicos por segundo de lunes a viernes y de 7.000 metros cúbicos por segundo los fines de semana (es un caudal que va a elevar entre 15 y 30 centímetros el nivel del río en Santa Fe).

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Es un tema que hay que conversar con los brasileños porque el agua que dejan pasar debe estar alineada con la generación de energía en su país, que en un 70% depende de la electricidad que aportan las represas hidroeléctricas que son claves en su matriz energética.

La Bolsa rosarina organizó una conferencia sobre la bajante por el fuerte impacto económico que esta coyuntura provoca en la logística portuaria de la agroindustria. En los puertos cercanos a Rosario se embarca más del 80% de los granos -también la harina y el aceite- que exporta la Argentina. Julio Calzada, director de Informaciones y Estudios Económicos de la BCR, estimó en 244 millones de dólares las pérdidas económicas que generó la bajante en los últimos cinco meses.

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Esta enorme parte del lecho del Paraná emergió cerca de Rosario por la bajante en la cuenca.

Esta enorme parte del lecho del Paraná emergió cerca de Rosario por la bajante en la cuenca.

Hay cinco problemas logísticos:

1- Los buques panamax y supramax están cargando unas 8.000 toneladas menos de granos porque se ven obligados a navegar a un calado de 30 pies -34 pies es el normal- y tienen que completar la carga en las terminales de Quequén y Bahía Blanca.

2- Los buques más chicos -los handymax- están embarcando unos 7.000 toneladas menos, lo que aumenta el costo del flete (en vez de viajar con 40.000 toneladas van con 33.000).

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Estiman en más de U$S 244 millones las pérdidas económicas por la bajante el Paraná en la logística portuaria para exportar granos desde los puertos del Gran Rosario.

Estiman en más de U$S 244 millones las pérdidas económicas por la bajante el Paraná en la logística portuaria para exportar granos desde los puertos del Gran Rosario.

3- Los barcos “tanqueros”, los que se usan para transportar el aceite de soja, están demorando mucho más en “subir y bajar” por el riesgo de sufrir “varaduras”. Y encima están cargando unas 6.000 toneladas menos.

4- Las barcazas que bajan con la soja paraguaya, que es clave para elevar el nivel de proteína en la harina de soja argentina, también tienen que venir menos cargadas para navegar el Paraná. “Prácticamente, se necesita el doble de barcazas para traer la misma cantidad de poroto que en condiciones normales”, advirtió Calzada.

5- Además hay demoras en las terminales de crushing (molienda) de la soja y el girasol por los problemas logísticos de la bajante que generan sobrecostos.

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