Eduardo Martí tiene 58 años y ha sido un trabajador toda su vida en Córdoba. Hace unos días, revolucionó Villa Dolores: su vida dio un giro 360 grados cuando se ganó el pozo acumulado del Quini 6 de $44 millones. La boleta ganadora la compró con una compañera de trabajo y compartieron la mitad del dinero. En las calles, en vez de pedirle autógrafos la gente quiere sus números de la suerte.
Eduardo tenía entre sus planes un festejo a lo grande con todos sus amigos y lo cumplió el viernes pasado. Lo prometido es deuda: desde barra libre hasta una banda de cuarteto en vivo, el fiestón no se privó de nada. Nunca se imaginó que la convocatoria explotaría el lugar: las personas no pararon de llegar y a mitad de la noche casi se quedaron sin bebidas.
La “QuiniFest” tuvo lugar en un Salón Vecinal que queda a unas cuadras de su casa. Villa Dolores está a 300 kilómetros de Córdoba capital y tiene unos 30 mil habitantes. La noticia del fiestón corrió de boca en boca y hubo más de un colado que no quiso perderse el evento del año.
“Al principio eran unas 130 personas pero se empezó a agrandar porque aparecían más amigos o los invitados traían a alguien más. Terminaron siendo unas 180 personas, tal es así que a las tres de la mañana la chica del catering me avisó que no había más bebidas. Yo le dije que urgente busquen más, que no importaba lo que costaba. Trajeron y la fiesta siguió hasta las 7 de la mañana”, contó Eduardo Martí en TN.
El ganador le sacó jugo hasta el último minuto: los videos que circularon post fiesta lo muestran cantando con emoción sobre el escenario. Tiró literalmente la casa por la ventana: le sacó brillo a los zapatos bailando cuarteto hasta que salió el sol.
Eduardo dijo que seguirá jugando al Quini tal como lo viene haciendo desde hace muchos años. “Los números que salieron son edades y fechas de mis hijas, y otros eventos que me han pasado en la vida”, confesó.
Martí está casado y tiene tres hijas jóvenes y tres nietos: “le puse dinero a mis hijas y a mi mujer en sus cajas de ahorro. El resto lo tendré en plazo fijo para ver qué hago”. En 2007, Eduardo integraba un grupo de 114 empleados municipales que fueron despedidos. Unos meses más tarde consiguió su actual trabajo como ordenanza en el Poder Judicial.
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