La temporada invernal es la más cruda del año para los que a diario son sometidos por la pobreza y la falta de recursos. "Pobres estructurales" es el concepto social que los define. No tienen nada. En la ciudad, uno de los espacios creados para brindar contención y un refugio está habilitado desde mayo para acoger a las personas que requieran de un techo durante las noches. A esa tarea se suma la labor desinteresada de las ONGs que trabajan para llevarles un plato de comida caliente.
De lunes a lunes, sin descanso, pero con entusiasmo, los trabajadores que prestan servicios en el parador nocturno que posee la Municipalidad de Santa Fe, en el norte de la ciudad, asisten en promedio a 20 hombres que necesitan un lugar para resguardarse durante la noche. Desde hace años el municipio cuenta con el Parado Roca, que funciona en el CIC Roca, en donde luego de un proceso de admisión, se les brinda a las personas que llagan allí la posibilidad de bañarse, dormir, cenar y desayunar al día siguiente. La asistencia al parador es un acto voluntario, por eso el municipio dispone de un dispositivo para localizar y llevar a los que necesiten al lugar.
A partir de las 19, las camionetas están preparadas para salir a la búsqueda de las personas que acuden a diario. El trayecto ya está memorizado y los puntos de encuentro establecidos. La labor es sencilla. Las unidades recorren los distintos lugares desde el sur al norte y de este a oeste. Los hombres llegan pasadas las 20.30 y la comida ya está lista, las camas ordenadas y la mesa a la espera de que los comensales se sienten. Antes de ingresar, son revisados por el personal policial. Luego, se les entrega un kit de higiene para que puedan bañarse. Una vez que terminan, pueden sentarse y cenar.
La familiaridad es una de las claves que hacen a la buena convivencia. Los tonos son bajos, pero la charla no se corta; entre bocado y bocado se comparten anécdotas. Una vez que terminan de comer, la rutina continúa con algún programa de televisión o un juego de cartas. Antes de las 24 se apagan las luces.
"La demanda es mucha"
Hace cuatro años que Susana Gómez trabaja en el espacio. Su experiencia la autoriza para asegurar que se trata de una “tarea de día a día”. “Es mucha la demanda. La convivencia es muy buena, no tenemos problemas, se llevan muy bien entre ellos. Son solidarios y muy educados”, describe Susana sobre lo que se vive en el lugar. “Ellos también necesitan ser escuchados, es lo que necesitan y hacerlos sentir cómodos”, asegura.
La cocina es el ambiente que más calor desprende. Las ollas están listas y la comida a poco de llenar los platos. En el centro de la escena hay una mujer de baja estatura que abre y cierra el horno con destreza, al mismo tiempo que inspecciona el calor de los recipientes.
Sara conoce el ambiente como la palma de su mano. Desde hace cuatro años, elabora las viandas que se reparten en las mesas del parador. Hoy el menú es polenta con salsa boloñesa. Antes de las 21, los 25 platos van a estar listos. “Yo ya hice esto, hoy vivo en Santa Fe, pero soy del Chaco. Uno lo hace porque se pone en el lugar del otro, que no tiene nada”, relata la mujer con una sonrisa de oreja a oreja. A pesar de que su trabajo empezó a las 17, todavía no se cansa de deambular entre ollas y hornallas. Sabe que todavía falta para terminar y volver a casa.
Trabajo integral
Desde la Dirección de Acción Social de la Municipalidad trabajan en un acompañamiento integral para determinar los motivos que llevaron a las personas a estar en la calle. Este año se trabaja de manera focalizada en determinados grupos. Del relevamiento, que se realizó en mayo de este año, se determinó que hay un grupo de 18 adultos mayores, ocho con discapacidad y el resto varones mayores de 30 años, que están estructuralmente en la calle. “Nos estamos dando un trabajo pormenorizado y articulado con el área de Adultos Mayores y Discapacidad para poder trabajar cada una de las situaciones y analizar qué soluciones les podemos dar”, explica la directora de Acción Social del municipio, Soledad Artigas.
En su mayoría se trata de adultos mayores que hace mucho tiempo están en esa situación. Mientras más cantidad de años pasan, se hace más dificultoso intervenir. “Con esas personas usamos el dispositivo del parador nocturno, que es una estrategia más que se suma a la batería de instrumentos y que consiste en brindar una asistencia en la temporada de frío (mayo a agosto) donde pueden contar con un lugar para poder ir a dormir, donde comen, se bañan y al otro día desayunan y se vuelven a trasladar al espacio en donde habitualmente permanecen”, enumeró Artigas.
A pesar de la importancia de este recurso, desde el municipio aclaran que no se trata de una solución de fondo y aseguran que se está trabajando para brindarles a las personas un acompañamiento integral y una salida.
“El encuentro brinda una pequeña excusa para generar entrevistas con las trabajadoras sociales, atender los temas de salud si se considera necesario y tratar de iniciar algún tipo de intervención”, explica Artigas. En ocasiones estas son mínimas y pueden ir desde anotarlos para realizar el trámite del DNI o derivarlos a un hospital en caso de que se detecte algún tipo de dolencia.
La responsable del área de Acción Social no dudó en calificar el escenario de trabajo como “complejo”, las experiencias son tan disímiles como las personas. En ocasiones, las intervenciones que se llevan adelante son muy buenas y hasta se puede rescatar a las personas de la calle en caso de que la familia se involucre de manera proactiva.
“Hay otro aspecto que creo que no se pensó y está relacionado con la salud mental, las personas que están en calle y vienen de una situación de pobreza estructural, es mucho más complicado”, agregó Artigas, que recalcó la falta de dispositivos para abordar la temática.
“Estamos empezando a diagramar un dispositivo en conjunto con el área de salud y de consumo problemático para que atienda la salud mental de las personas, dejando de lado la vieja estructura. Tenemos un interés real para dar una solución a esto, pero lo cierto es que un estado municipal solo no puede”, concluyó Artigas.
La iniciativas privada y solidaria que hace 12 años lleva un plato de comida
Hace 12 inviernos que la fundación Actitud Solidaria asiste con un plato de comida a las personas que viven en la calle. La entidad, que comenzó cuando un grupo de jóvenes se preguntó cómo podía colaborar, sostiene su trabajo con más voluntad que recursos. La labor diaria es coordinada por la familia Mónaco: Martín, Luis y Mari son quienes le ponen el cuerpo a la ONG.
“En la calle tenés más o menos 120 personas, nosotros hace 12 años trabajamos en la calle y tenemos los registros exactos", explica Luis Mónaco. Durante su relato, Mari, su mujer y la responsable de cocinar las más de 90 viandas que se encuentran sobre la mesa, raspa una de las ollas que usó esa mañana para preparar el arroz con pollo que alistan para repartir. Los números varían; en ocasiones entregan más de 100 raciones.
La tarea comienza a la mañana temprano, cuando Mari llega a la cocina de la entidad. Los alimentos están listos antes de las 14, ya que tienen que ser repartidos y empaquetados en las bandejas. El recorrido de los voluntarios arranca alrededor de las 15, minutos más o menos. Los conductores coordinan qué punto de la ciudad recorrerá cada uno. Una vez cerrado esto, se encienden los motores y se ponen en marcha.
“Nosotros tenemos registrados en los lugares de accesibilidad”, cuenta sobre el sondeo que posee la asociación. Desde la zona de museos, centro, bulevares, costanera, norte de la ciudad. “Atendemos solo a gente en situación de calle”, recalca Mónaco.
“La gente nos espera”, afirma el entrevistado, al mismo tiempo que destaca que en el 99% de los casos, la vianda que les acercan es la única comida a la que tienen acceso. De a uno o en grupo, en el horario conocido, las personas se acercan a los vehículos que les son familiares. A diferencia de épocas anteriores, hoy no hay vergüenza y la necesidad se hace notar.
En el sur de la ciudad, una de las personas asistidas asegura que Mari es “todo”. “Yo en mi caso recibo durante todo el año la ración de comida que hoy es caliente, con postre pan, azúcar y yerba. Quiero destacar la tarea de Mari, que un día de verano, con más de 40° grados, vino en colectivo a traernos la comida porque no tenía auto”, cuenta el hombre.
El recorrido sigue en la zona del puente que se ubica en Mar Argentino y 3 de Febrero, con un hombre que pasa sus días debajo del puente, a lo lejos se ven las cobijas. Con una sonrisa recibe las tres o cuatro bandejas. No está solo. En ese punto, Mónaco se despide y junto a una de las voluntarias continúa el recorrido que empezó hace 12 años.
Qué se necesita
El mayor obstáculo que atraviesa hoy Actitud Solidaria es la caída abrupta de las donaciones y la falta de abrigo para hombres. “Al haber más cantidad de gente en la calle se necesitan más recursos, lo que está escaseando son los alimentos. Desde el mes de diciembre no entra nada”, explica Mónaco.
Los gastos de la asociación se acrecentaron de la mano de los incrementos y la falta de recursos. Huecos y espacios en blanco se pueden ver en las estanterías en donde deberían verse alimentos. La preocupación de los integrantes de Actitud se palpa. “Acá no hay ningún secreto, para poder seguir trabajando y atendiendo a la cantidad de gente que tenemos necesitamos donación de alimentos”, sostiene.
La asociación comenzó un invierno de hace 12 años cuando Martín Mónaco estaba estudiando, junto a un grupo de chicos se preguntaron qué podían hacer para ayudar a las personas que estaban en la calle. En principio, asistieron a un grupo con infusiones calientes, Jóvenes solidarios fue el título que eligieron para definir la labor que encabezaban. La popularidad que alcanzó la iniciativa los obligó a ir más allá y los voluntarios se vieron obligados a empezar a preparar alimentos más elaborados a raíz de las donaciones que llegaron.
Contactos
En caso de detectar personas en situación de calle con necesidad de ser asistidas, los vecinos pueden comunicarse al 0800 777 5000 del municipio.
Los que deseen colaborar con Actitud Solidaria pueden hacerlo sumándose como voluntarios, con donaciones o a través de una cuota societaria.
Vías de contacto: 3424382479 y 3425218263 (Actitud Solidaria)
Facebook: Fundación Actitud Solidaria
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