Un año después: ¿la muerte de Jerónimo Fernández Bobbio pudo haberse evitado?

Jerónimo Fernández Bobbio jugaba al rugby en el Crai y murió en el Hospital Italiano de Rosario. El MPA investiga y se aguarda el informe de una junta médica.

Jerónimo Fernández Bobbio falleció hace un año, luego de una intervención quirúrgica en la ciudad de Rosario.

Jerónimo Fernández Bobbio falleció hace un año, luego de una intervención quirúrgica en la ciudad de Rosario.

Jerónimo Fernández Bobbio tenía 18 años, jugaba al rugby en el Crai -de la ciudad de Santa Fe- y estudiaba abogacía. El 28 de julio de 2025 ingresó al Hospital Italiano de Rosario para someterse a una cirugía programada por la fractura de su clavícula derecha, pero murió al día siguiente por un “shock hipovolémico con falla multiorgánica” -pérdida grave de sangre, que provoca una falta de oxígeno que apaga las funciones de órganos vitales-.

A un año de aquella muerte, una pregunta sigue retumbando con fuerza inquietante: ¿el fallecimiento de Jerónimo pudo haberse evitado, si los médicos que intervinieron en la operación hubieran actuado de otra manera?

La fiscal Valeria Piazza Iglesias, de la Unidad de Siniestralidad Vial y Delitos Culposos del MPA de Rosario, inició una investigación de oficio luego de entrevistarse con familiares de Jerónimo, para determinar cuál fue la causa de fallecimiento de este chico que ingresó al quirófano lúcido, por sus propios medios y en buen estado general de salud.

Jerónimo Fernández Bobbio fue intervenido por una fractura en la clavícula, pero terminó falleciendo pocas horas después de salir del quirófano.

Jerónimo Fernández Bobbio fue intervenido por una fractura en la clavícula, pero terminó falleciendo pocas horas después de salir del quirófano.

Según se informó desde el MPA Rosario, no hubo autopsia sobre el cuerpo de Jerónimo, ya que fue cremado por decisión familiar.

De todos modos, se tomaron testimonios a personal del hospital y se secuestraron todas las historias clínicas. Para el próximo 31 de agosto, está prevista una junta médica que analizará el caso y enviará un informe a la Fiscalía. A partir de entonces, se determinarán los siguientes pasos procesales.

Todas las personas que participaron de la cirugía están identificadas. Desde el MPA se informó, además, que hay personas que intervinieron en la cirugía a las que no se les tomó testimonio, porque se aguardan los resultados de las pericias en curso para determinar si tuvieron alguna responsabilidad en la muerte de Jerónimo.

Una operación que terminó en emergencia

El lunes 28 de julio de 2025, acompañado por sus padres, Jerónimo salió a las 5 de la mañana en dirección al Hospital Italiano de Rosario desde un departamento que la familia había alquilado cerca.

Se dirigieron al quinto piso del hospital y, después de completar papeles, terminaron en la habitación 506.

Según pudo reconstruir AIRE a partir de historias clínicas del caso, Jerónimo pasó antes de las 6 por el control preoperatorio. La enfermera dejó constancia de que el paciente estaba lúcido, orientado en tiempo y espacio, y que ingresó por sus propios medios para cirugía.

La operación se realizó por indicación del médico traumatólogo Daniel S. y estaba programada para las 7:30, pero se demoró hasta cerca de las 9, porque se esperó la llegada del cirujano torácico, Gustavo B.

Los médicos Martín G. y Juan Cruz A. iniciaron el procedimiento y, al abrir, se encontraron con un callo óseo sobre la clavícula, fibrosis que se genera alrededor de una fractura de larga data -Jerónimo se había lesionado el 24 de junio, durante un partido jugado en Rafaela-.

Jerónimo jugaba al rugby en el Crai, de la ciudad de Santa Fe.

Jerónimo jugaba al rugby en el Crai, de la ciudad de Santa Fe.

Al intervenir la zona se inició un sangrado que los médicos lograron comprimir. Investigaron el motivo y llegaron a la conclusión de que se trataba de una causa vascular. La sangre provenía de una arteria.

Se tomó la decisión de avanzar con el procedimiento, pero pronto la situación se complicó porque la pérdida de sangre se sostenía.

La lesión de Jerónimo estaba muy cerca de una arteria, que terminó siendo alcanzada por el callo óseo que se generó por el tiempo transcurrido desde la fractura.

Todo indica que esto no se sabía hasta ese momento, porque los estudios previos no lo mostraban -solicitaron una tomografía 3D para ver “el tipo de lesión” en el hueso, pero no un estudio específico para analizar la situación vascular de la zona- .

Los médicos continuaron con la intervención, hasta que el riesgo se transformó en emergencia. Frente al incremento de la hemorragia, el cirujano Gustavo B. pidió la presencia de un cirujano cardiovascular Luciano B.

Mientras tanto, otro cirujano cardiovascular intentó suturar la arteria, pero la pérdida de sangre se incrementaba.

Toda la cirugía era controlada por el médico traumatólogo Daniel S.

El cirujano cardiovascular estaba en otro lado

El cirujano cardiovascular Luciano B. comenzó a intervenir a Jerónimo cerca de las 12 del mediodía, pero desconocía los antecedentes del pacientes porque fue llamado ante la situación de emergencia.

Luego se sumo otro cirujano cardiovascular de su equipo, Gustavo T., y juntos lograron frenar la hemorragia .

Jerónimo sufrió entonces un primer paro cardíaco, pero lograron sacarlo de esa situación crítica.

Durante todo ese tiempo, los papás de Jerónimo no tenían novedades del transcurso de los acontecimientos, más allá de la lógica preocupación por la demora.

Nada, hasta que finalmente recibieron la noticia de que su hijo estaba muy grave y luchando por su vida: se acercó el traumatólogo Daniel S. y otros dos médicos jóvenes con la noticia de que la operación se había complicado.

“Pasamos la peor hora de nuestras vidas abrazados, llorando, rezando, ofreciendo a Dios nuestras vidas y convenciéndonos que esto no estaba pasando”, escribió después la mamá de Jerónimo en su cuenta de Instagram.

Jerónimo había sobrevivido al paro, pero su corazón latía con debilidad, por lo que le colocaron marcapasos epicárdico para forzar el ritmo de forma artificial.

La reparación vascular se inició a las 12 y finalizó a las 14. El estado de Jerónimo era crítico.

Jerónimo nunca logró recuperarse. El 29 de julio de 2025, sufrió un nuevo paro cardíaco, sus órganos fallaron y, al mediodía, su cuerpo ya no resistió.

Jerónimo Fernández Bobbio tenía 18 años, muchos amigos, jugaba al rugby, estudiaba abogacía, estaba enamorado y soñaba con viajar, forjar una carrera y formar una familia.

El 31 de agosto próximo, en Rosario, un grupo de médicos se reunirá para todos los antecedentes de este caso. A partir de entonces, se sabrá qué decisión tomará la Justicia.

(*) Con respecto a los médicos intervinientes, solo se publican por el momento las iniciales de los apellidos, porque se trata de una investigación penal en trámite y una prueba pericial todavía no producida.

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