sábado 27 de noviembre de 2021
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Santa Fe: comenzó a funcionar una casa de asistencia a jóvenes con adicciones impulsada por el párroco Olidio Panigo

Se trata de la Casa Francisco Javier de la Rosa, impulsada por Olidio Panigo, párroco de la Basílica de Guadalupe, en conjunto con la asociación civil El Buen Samaritano. Se trata de un espacio de preinternación ubicado en Santa Fe, en la que comenzaron a convivir cuatro jóvenes con problemas de consumo de drogas.

Comenzó a funcionar la Casa Francisco Javier de la Rosa en la ciudad de Santa Fe, para acompañar a jóvenes con adicciones. Es un proyecto que fue impulsado por el párroco de la Basílica de Guadalupe, Olidio Panigo, en conjunto con La Asociación Civil El buen samaritano, una comunidad de vida donde más de 200 chicos conviven en Reconquista. Se trata de una casa de preinternación en la que comenzaron a convivir cuatro jóvenes con problemas de consumo problemático y dos personas que los guían en la recuperación.

En conversación con Luis Mino en el programa Ahora Vengo por Aire de Santa Fe, Panigo manifestó su alegría porque "es un sueño que comenzó a hacerse realidad en la ciudad, que hace mucho tiempo queríamos tener". Además contó que el hogar es una casa que donó una familia, y pudieron ponerla en funcionamiento para alojar a seis personas que necesiten superar sus problemas de adicciones. En este momento ya hay cuatro chicos mayores de edad de bajos recursos que comenzaron el proceso. La idea es comenzar a construir y tener capacidad para recibir a más chicos.

El párroco contó que el proyecto pudo lograrse gracias a la solidaridad de varios colaboradores, que donaron distintos elementos para que el lugar sea digno de habitar y poder hacer frente a estos gastos que surgen. "Mucha gente se acercó para donar lo que necesitaba la casa, desde un termotanque a colchones y sábanas. La casa se la restauró para que sea habitable, ya que tener un techo digno ayuda a tener conciencia de la dignidad propia", dijo.

Panigo celebró que "cuando en las instalaciones de la basílica aparecían familias con hijos o chicos de la calle que tienen problemas de adicciones, había que buscar un lugar para que empiecen el proceso de recuperación, hoy tenemos uno en Santa Fe", y consideró que era una deuda que tenía pendiente la ciudad. Además resaltó que "lo fundamental es que la persona que pasa por el proceso de rehabilitación quiera recuperarse, no es un lugar donde va a estar preso, ingresa por voluntad propia y si quiere se va".

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En el móvil de la radio participó Pablo Zuska, quien también estaba en situación de calle debido a consumos problemáticos y que luego de su recuperación, decidió brindar el servicio de acompañamiento a otros chicos que atraviesan el proceso. "Hay casitas de recuperación en toda la provincia, yo estuve en la que está en Malabrigo. Superar la adicción me llevó un año y tres meses", que es lo que dura el proceso y consta de cuatro etapas distintas. "Después voluntariamente me quede casi dos años más a ayudar a los chicos, sentí el llamado de Dios", contó.

El joven aseguró que "el flagelo de la droga no mira clase social, azota a toda la sociedad. Estoy acá para poner manos a la obra para resolver esta situación. Esta ayuda es primordial para poder salir, esto es una escuela de vida donde se recuperan los valores, más que una internación". En este sentido contó que trabajan mucho con la espiritualidad, que es un espacio de mucha escucha y contención.

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Los datos de contacto con la Casa Francisco Javier de la Rosa.

Los datos de contacto con la Casa Francisco Javier de la Rosa.

Entre las actividades que se realizan, Zuska contó que "los chicos se levantan a las 7:00, se higienizan, tienden la cama, rezamos el Santo Rosario, encomendamos nuestro día a la virgen de Guadalupe", dijo. "Luego compartimos los propósitos del día, limpiamos la casa, se leen las lecturas del día, estamos trabajando para hacer una huerta que nos sustente. A las 15:00 se hace el rosario con el fin de que el joven se pueda ubicar en el lugar del proceso y deje afuera todos los problemas familiares y los que trae la adicción. A la noche se cocina, se cena, volvemos a rezar y finalizamos el día", concluyó.

Por su parte Panigo dijo que "la providencia de Dios tiene rostros concretos, que son los que aportan para llevar adelante esto, porque es algo gratuito para los chicos que deciden hacer el proceso de recuperación. Gracias a Dios hay un montón de gente que se interesó y está colaborando porque lo ven como una necesidad. Además al ver que son jóvenes que los jóvenes se recuperan, se ven los frutos".

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El buen samaritano nació en Reconquista, y tiene casas en la provincia de Santa Fe, Córdoba, Tucumán y quieren abrir en Paraguay y Misiones. En Santa Fe, como la capacidad es limitada, si no pueden recibir a una persona se busca otra casa donde puedan recibirlo. Las familias que necesiten que algún familiar realice este proceso, o que quieran colaborar, se pueden contactar al mail buensamaritanosantafe@gmail.com o al teléfono 3425870882, las 24 horas del día.