En Santa Fe existe la Agencia de Prevención de Consumo de Drogas y Tratamiento Integral de las Adicciones (Aprecod) que desde que asumió la nueva gestión al gobierno de la provincia no tiene una persona a cargo, es decir, está vacía. Mientras tanto, la cantidad de personas en situación de calle se multiplica y muchos vecinos de la ciudad denuncian hechos de violencia, maltrato e incluso delitos como robos, cometidos por estas personas. Las víctimas aseguran que las personas en situación de calle se comportan de esta manera cuando están bajo los efectos de las drogas y el alcohol.
La zona de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en Javier de la Rosa 623, en los últimos meses se llenó de personas en situación de calle. Los vecinos cuentan unas ocho que están diariamente en los alrededores. El padre Olidio Panigo, señaló que las personas no son violentas, sino que con ellas se puede hablar y hacerles entender que tienen que tratar de "salir de la calle". Sin embargo, destacó que en muchas oportunidades amenazan y violentan a los vecinos, pero estando bajo los efectos de las drogas y el alcohol. "A algunos los conocemos hace mucho tiempo, otros aparecieron ahora, no se si producto de la situación o de que los sacaron de otro lado", contó Panigo en diálogo con el periodista Luis Mino en Ahora Vengo por Aire de Santa Fe.
El padre explicó que ellos desde la parroquia desean ayudar a estas personas, pero es "muy difícil" hacerlo si ellos no quieren. "Uno desea ayudar, pero también la persona tiene que aceptar la ayuda", explicó.
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Panigo se refirió a los centros de rehabilitación, que en Santa Fe no existen hasta el momento. Aseguró que serían una buena alternativa para implementar en Santa Fe. "Cuando ocurre alguna situación concreta, nosotros llamamos al 911 pero la solución es del momento", indicó el padre. "Necesitamos una solución de fondo, por ejemplo, llevarlos a centros de rehabilitación", sostuvo.
El padre contó que muchas veces las personas son trasladadas al hospital, pero luego desde allí no saben a dónde llevarlos. "Nosotros conocemos centros de rehabilitación como El buen Samaritano en el norte de la provincia o Casa Lázaro en Paraná que son buenos ejemplos a seguir", apuntó Panigo, y contó que intentaron comenzar a desarrollar un centro de rehabilitación pero que con la pandemia la organización se detuvo y se hizo difícil.
Para finalizar, el padre indicó que "muy pocas veces tuvimos ayuda del gobierno provincial". Además, señaló que "en el presupuesto debe pensarse en este problema de la droga que enluta a mucha gente" o crear un sitio al que las personas "puedan recurrir para ayudar a sus hijos".
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