Santa Fe acompaña la concesión de la Hidrovía y adelanta un rol activo en los controles
A partir de la concesión de la Hidrovía, Santa Fe remarca la necesidad de controlar el dragado, la seguridad, la ecuación económica y el impacto ambiental.
Durante los últimos años, el 80% del comercio exterior de granos de la Argentina salió a través de la Hidrovía.
El Gobierno de Santa Fe se mostró satisfecho por la adjudicación de la nueva concesión para el mantenimiento de la Hidrovía, aunque dejó en claro que la etapa que comienza requerirá un seguimiento exhaustivo para garantizar aspectos relacionados con el dragado, la seguridad, la ecuación económica y el impacto ambiental.
Te podría interesar
En este escenario, la provincia de Santa Fe juega un papel fundamental, con 29 puertos privados, cuatro puertos públicos y una zona franca en Villa Constitución.
El secretario de Transporte de la Provincia, Jorge Henn, adelantó que el gobierno santafesino tendrá una participación activa en los mecanismos de control que se pondrán en marcha tras la licitación.
Durante una entrevista en el programa Creo, que se emite por cada mañana en AIRE, Henn sostuvo que para Santa Fe la adjudicación no representa un punto de llegada sino "un punto de partida".
En ese sentido, remarcó que la Provincia exigirá controles permanentes sobre el funcionamiento de la vía navegable, especialmente en aspectos vinculados al dragado, el impacto ambiental, la seguridad y la ecuación económica de la concesión.
"Ahora vamos a exigir controles, vamos a participar de los espacios donde la provincia de Santa Fe va a demostrar la gran capacidad técnica que tiene para llevar adelante esa tarea", afirmó el funcionario.
Además, señaló que el control efectivo de la Hidrovía es tan importante como el propio proceso licitatorio debido a la incidencia directa que tiene sobre los costos logísticos y la competitividad de la producción.
Henn destacó que Santa Fe posee una relevancia estratégica dentro del sistema portuario argentino, con 29 puertos privados y cuatro puertos públicos ubicados sobre la hidrovía. Por eso, sostuvo que el gobierno provincial viene participando de las distintas mesas de trabajo impulsadas por Nación y continuará haciéndolo en la futura comisión de control que se conformará para supervisar la concesión.
El funcionario explicó que una correcta profundidad de la vía navegable puede representar una reducción cercana al 15% en los costos de transporte, un beneficio que impacta no solo en el complejo agroexportador sino también en toda la actividad productiva. "La logística no puede seguir siendo un cuello de botella para el desarrollo", señaló.
Además, remarcó la necesidad de incorporar tecnología, fortalecer los mecanismos de fiscalización y garantizar la participación de universidades públicas como la Universidad Nacional del Litoral y la Universidad Nacional de Rosario, que aportarán conocimiento técnico para evaluar obras, inversiones, balizamiento y estudios de impacto ambiental.
Finalmente, Henn planteó que uno de los desafíos pendientes es avanzar en una nueva ley de cabotaje fluvial que permita potenciar los puertos ubicados al norte de Timbúes, entre ellos el puerto de Santa Fe. Según explicó, una mayor integración logística permitiría canalizar cargas de distintas provincias a través del sistema fluvial y ampliar las oportunidades de desarrollo para toda la región.
¿Qué es la Hidrovía Paraguay-Paraná y por qué es crucial para la Argentina?
En el Gran Rosario -entre las localidades de Villa Constitución y Timbúes- existen 29 terminales portuarias que conforman el segundo complejo agroexportador más grande del planeta, luego del de Nueva Orleans, en los Estados Unidos.
Hacia estos puertos confluye, a través de camiones, gran parte de la producción agraria de la Argentina, para que pueda ser embarcada hacia el exterior.
La exportación de estas escalas de producción se realiza por medio de grandes barcos, llamados Panamax, capaces de transportar entre 60.000 y 90.000 toneladas de carga a través de los mares.
Sin embargo, los Panamax requieren de una profundidad mínima e indispensable para navegar, sin encallar en el fondo del río: "Necesitamos que estos barcos puedan completar toda su carga y no que se vean obligados de ir puerto en puerto como si fueran lecheros", resaltó Jorge Henn en el programa Creo.
Un Panamax, con carga completa, requiere de un calado de al menos 42 pies (12,80 metros).






