Pocos minutos después de las 8 de este miércoles, agentes de la Municipalidad de Santa Fe, acompañados por efectivos de la Guardia de Seguridad Institucional e integrantes de la Policía de la Provincia, desarticularon distintas demarcaciones que se habían producido sobre terrenos pertenecientes a los reservorios de Barranquitas Sur, con el objetivo de seguir construyendo en estas zonas inundables.
En camiones municipales se llevaron los elementos utilizados para demarcar estos terrenos, como alambres, cintas y postes. Si bien en este reservorio ya se vienen construyendo viviendas precarias, los agentes municipales y policiales intervinieron para que el proceso no continúe extendiéndose en este sector de bañados de la ciudad, destinado a recibir y acumular el agua de lluvia para que luego pueda ser desagotada al lecho del río Salado mediante bombas.
Durante el mediodía de este martes, la directora de la Agencia de Hábitat del Municipio, Paola Pallero, se dirigió personalmente a observar la situación generada a partir de la construcción de viviendas precarias en el reservorio de Barranquitas Sur, un fenómeno que se multiplica en distintos puntos de la ciudad y que se vio agravado por los efectos sociales y económicos generados por la pandemia en familias de extrema vulnerabilidad.
La idea era iniciar un relevamiento de estas familias que ya se asentaron en el reservorio, en el marco de un proceso por el cual se buscarán alternativas para trasladarlas a suelos más altos. Sin embargo, la sorpresa fue que, además de las viviendas, se encontraron con demarcaciones de nuevos terrenos, con la idea de seguir construyendo.
Según lo indica el Protocolo de Actuación para casos de Usurpaciones, la funcionaria radicó la denuncia de lo que estaba sucediendo en la comisaría sexta de la Policía. Y adelantó que durante las primeras horas de este miércoles iban a proceder a levantar las demarcaciones.
En la mañana de este miércoles, el subsecretario de Control del Municipio, Guillermo Alvarez, reveló que en las últimas 24 horas se produjo una situación similar en Callejón El Sable y Av. Peñaloza. A partir de una denuncia realizada al 0800 de la Municipalidad, se advirtió sobre la demarcación de terrenos públicos con el objetivo de comenzar a construir. Por ese motivo, la GSI se hizo presente en el lugar y también se llevó los materiales utilizados para las demarcaciones.
Construcciones en zonas de riesgo: un fenómeno que se extiende en la ciudad de Santa Fe
Ante la posibilidad de lluvias importantes, esos terrenos acumulan el agua de gran parte del centro y oeste del casco urbano y las familias allí asentadas deberán ser necesariamente evacuadas o tendrán que autoevacuarse a terrenos más altos.
Pero las construcciones en reservorios no solo se multiplican en Barranquitas, sino también en otros puntos del cordón oeste y del noreste de la ciudad de Santa Fe.
Existe un dato que podría ser aún más preocupante en casos de emergencias hídricas: los asentamientos irregulares también se expanden sobre las defensas, que en situaciones de crecidas extraordinarias representan el único límite entre la ciudad y los ríos que la rodean. Estas defensas pertenecen a la órbita del Estado provincial y deben ser mantenidas de manera permanente para que cumplan con su función. Sin embargo, hoy se construyen viviendas sobre ellas.
Desde la Municipalidad de Santa Fe reconocen el problema y lo siguen de cerca. Tanto es así que, según el último relevamiento municipal, se detectaron construcciones de viviendas sobre los terraplenes defensivos sobre el Salado al norte de la autopista Santa Fe-Rosario; en la zona de Varadero Sarsoti; y en las defensas que protegen a la ciudad del Paraná en áreas cercanas a Playa Norte; en Alto Verde; en barrio El Pozo; en La Guardia y en Colastiné Norte.
Se calcula que en toda la ciudad existen alrededor de 75 asentamientos irregulares.
La secretaria de Asuntos Hídricos y Gestión de Riesgo del Municipio, Silvina Serra, y la titular de la Agencia Hábitat, Paola Pallero, aseguraron que el fenómeno es seguido de cerca y que la multiplicación de asentamientos irregulares en zonas donde no está permitido construir viviendas se produjo durante y luego de la pandemia, con familias que perdieron sus trabajos o que se vieron imposibilitadas de continuar pagando alquileres en otros puntos de la ciudad.
¿Cuál es la mirada de la Municipalidad de Santa Fe sobre los asentamientos en terrenos de riesgo hídrico?
Ambas funcionarias coincidieron en que se trata de una problemática compleja, y afirmaron que no puede encararse solo desde lo habitacional o desde la mirada del riesgo hídrico.
Explicaron que la Ley Nacional 27.453 de Regularización Dominial para la Integración Sociourbana de Barrios Populares, "prohíbe los desalojos de los asentamientos irregulares, declara de utilidad pública los terrenos y obliga a los distintos niveles del Estado a dar respuestas a las necesidades habitacionales de las familias. Incluso, en lugares con infraestructura".
Las funcionarias consultadas por AIRE advirtieron que tienen una visión distinta a la de la anterior gestión: "Cuando se construyó una trama de cierre en Barranquitas, se lo pensó como un límite físico. Pero en realidad es mayor infraestructura y la gente termina asentándose... Nuestra mirada no es coincidente con ese proyecto, porque en situaciones tan informales debe haber un trabajo social complementario. Esto implica trabajar con los vecinos y organizaciones en proyectos de apropiación de los espacios públicos. No es sostenible cuando se impone un proyecto urbanístico desde un escritorio. Es imprescindible sentarse con los vecinos y coordinar acciones", sostuvo Pallero.
Y agregó: "Debemos romper con el concepto de que hábitat es solo una vivienda. Hábitat es la relación de la persona con su entorno, con el espacio público, con su centro de salud, con su medio de subsistencia. Si les damos una casa en otro lado, pierden sus medios de subsistencia y tarde o temprano vuelven a su lugar de origen. Esto es lo que sucedió con la reubicación en barrio Jesuitas de 21 familias de La Vieja Tablada que realizó la gestión anterior. La gente terminó vendiendo esas casas y volvió a La Tablada, porque allí tenían los medios para subsistir".






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