sábado 24 de octubre de 2020
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Pusineri sobre las fiestas en bares: "La reunión social no está permitida, se haga donde se haga"

El secretario de Trabajo se refirió a los locales gastronómicos que fueron clausurados durante el fin de semana. El funcionario dijo que la finalidad de la habilitación del sector fue la reactivación económica, y no los festejos.

Las fiestas clandestinas o las reuniones con exceso de límite de asistentes permitidos se replican en diferentes zonas de la provincia de Santa Fe, de la mano con el incremento en la curva de contagios de coronavirus. Durante el fin de semana, la Policía tuvo que intervenir en eventos en la ciudad de Santa Fe y otras localidades de la provincia. "La reunión social no está permitida, se haga donde se haga", recordó el secretario de Trabajo Juan Manuel Pusineri.

"Es un muy mal ejemplo lo que ha sucedido", dijo el funcionario recordando la clausura del restaurante del Castelar, donde el viernes por la noche se celebró un casamiento con 60 invitados. "Independientemente de las explicaciones que se quieran ensayar, lo que es evidente es que estábamos en presencia de una reunión social con determinada cantidad de asistentes, lo cual no es asemejable a lo más mínimo a lo que se pensó para el funcionamiento de los bares", analizó durante el programa radial Pasan Cosas, por Aire de Santa Fe.

La habilitación de bares y restaurantes sembró algunas dudas respecto al permiso para llevar adelante reuniones sociales. En Sauce Viejo, por ejemplo, el fin de semana se celebró también un casamiento en un local de calle Brasil y ruta nacional N°11. Lejos de desarticular el festejo como sí ocurrió en la capital provincial, el personal del área de Prevención de la comuna concurrió a verificar la reunión y decidió no interrumpirla debido a que se respetaban los protocolos sanitarios.

Para el secretario del Ministerio que encabeza Roberto Sukerman, "no hay ningún gris" que dé lugar a interpretaciones sobre el funcionamiento de los bares y restaurantes. "La Provincia tuvo en vista habilitar una actividad económica y no el funcionamiento de las reuniones sociales", las que, insistió, "no están permitidas, se hagan donde se hagan".

La mirada del gobierno provincial, entonces, apunta a la finalidad de la reactivación del rubro gastronómico que fue permitir el funcionamiento de un sector clave para la economía de la ciudad y que emplea a una gran cantidad de santafesinos.

"Está claro que hacer una fiesta no era el fin que se preveía cuando se habilitaron los bares", insistió Pusineri a la vez que recordó que los casos de coronavirus en la provincia comenzaron a incrementarse "cuando se daban las reuniones sociales". En este sentido, no hay protocolo que valga. "Si yo llevo una reunión social a un bar, por más que respeto tal o cual protocolo, está claro que lo que quise hacer es una reunión social y eso no está permitido", concluyó.

Volvé a escuchar la entrevista a Juan Manuel Pusineri, secretario de Trabajo de Santa Fe

Clausura del Castelar

En la mañana del sábado, ante la noticia de la clausura del tradicional restó de la ciudad ubicado en 25 de Mayo y la Cortada Falucho, el representante del local Luciano Cadoche, fue consultado por el móvil de Aire de Santa Fe: "No fue una fiesta...fue un festejo. Fue una celebración religiosa de gente evangélica", aseguró.

Además, dijo que "la Municipalidad y la Policía mienten". La Municipalidad, porque según Cadoche el local está autorizado para funcionar y no había cotillón. La Policía, porque utilizó el término "desarticular" el evento y según el empresario el encuentro no fue desarticulado.

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Pero la secretaria de Control de la Municipalidad de Santa Fe, Virginia Coudanes, explicó en Aire de Santa Fe que "el restaurante ni siquiera tiene completo el Certificado de Habilitación municipal, porque hubo un cambio de razón social. Por este motivo, no se realizaron las inspecciones para establecer cuál es su capacidad total permitida, cosa que sí hicimos con el resto de los restaurantes y bares de la ciudad", agregó Coudanes.

La funcionaria insistió en que los salones de eventos no están funcionando desde hace meses, por lo que "se deben igualar las condiciones en ese sentido también".

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El festejo del casamiento en el Castelar fue interrumpido por la Policía durante la madrugada del sábado.

El festejo del casamiento en el Castelar fue interrumpido por la Policía durante la madrugada del sábado.

Al ser consultada sobre lo que encontraron los inspectores municipales, ratificó que en el lugar había cotillón y servicio de música, además de que no se respetaba la cantidad de personas por mesa y tampoco se cuenta con el cálculo exacto -porque no está habilitado- como para que el salón estuviera ocupado sólo en el porcentaje aceptado por las disposiciones actuales.

"Había 60 invitados al evento, a lo que hay que sumar al personal que se encontraba trabajando en el lugar. Este es un momento muy importante. Para sostener la forma en que se viene trabajando, es imprescindible que exista conciencia social. Este local no debería haber estado abierto. Todas las pruebas serán entregadas al MPA y los responsables deberán acercarse al Tribunal de Faltas de la Municipalidad para subsanar su situación", remarcó Coudanes.

Casamiento en Sauce Viejo

En la localidad de Sauce Viejo ocurrió algo similar, aunque con un desenlace distinto. En diálogo con Luis Mino en Ahora Vengo, la Jueza de Faltas de la localidad, Valeria Aragón manifestó que realizaron dos controles en el tiempo en que se desarrolló la celebración del casamiento y constataron que el comedor tenía un 30% de la capacidad cubierta, que se respetaba el distanciamiento y la medidas sanitarias en general. "Había 40 personas en el salón que tiene capacidad para 130. La cantidad de gente está permitida y, además había cuatro personas por mesa. Se cumplió el protocolo en el comedor y no hubo irregularidades".

Para la funcionaria, pudo ocurrir que el local gastronómico hubiese estado abierto como comedor solamente y la concurrencia era la misma. "Se realizó un control cuando se inició el evento, luego a la mitad y después al final. En los comedores se cumple con los protocolos cosa que no pasa en las reuniones sociales. En las quintas se relajan y no cumplen con la prevención," expresó Aragón.

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En lo que respecta al tiempo que duró la celebración, Aragón señaló que terminaron de almorzar, se quedaron un rato más y se retiraron porque el comedor cerraba sus puertas. También aclaró que todos los comedores en Sauce Viejo trabajan con la capacidad del 30% permitida cubierta todos los fines de semana. Ante la medida dispuesta, la funcionaria reconoció que es delgada la línea entre un evento que se desarrolla en un comedor a la concurrencia continua de personas que no tiene relación de parentesco o amistad entre sí.