sábado 24 de julio de 2021
Santa Fe Reserva ecológica | UNL | Ambiente

Para el responsable de Ecología de Santa Fe, la obra de la UNL debería hacerse en otro lugar y no junto a la reserva

El subdirector del área, que depende del Ministerio de la Producción, se refirió al aulario de la UNL que se edifica junto al espacio natural y opinó que la obra tiene impacto en los animales que lo habitan. 

A poco más de un mes del comienzo de las obras de remoción de tierra y vegetación en la Costanera Este, la reserva ecológica fue escenario de varias manifestaciones de agrupaciones ambientalistas que rechazan la construcción del edificio educativo de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) en el terreno lindante. Las críticas al proyecto, que se lleva adelante al lado de la laguna Setúbal, sumaron también la voz del subdirector de Ecología de la provincia de Santa Fe.

“Con un poco de planificación se podría derivar a otro lugar”, opinó Daniel Hunziker, veterinario de referencia en la ciudad que trabajó tres décadas en la Granja La Esmeralda y que está al frente del espacio de rehabilitación de animales silvestres.

Sin ánimos de polemizar, el profesional cree que la reserva ecológica “debería tratar de mantenerse como está, lo más primitiva posible” y que el aulario, de 3,5 hectáreas, podría ser edificado en otro espacio de la Ciudad Universitaria.

La obra de la casa de estudios fue definida por sus autoridades como de “arquitectura sustentable” y cuenta con certificaciones ambientales en el marco de la ley de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia de Santa Fe; la obtención de categoría 1, de bajo o nulo impacto ambiental, declarada por la Dirección General de Desarrollo Sustentable del Ministerio de Medioambiente; y la aprobación de la Dirección de Edificaciones Privadas y de la Secretaría de Recursos Hídricos de la Municipalidad de Santa Fe.

Sin embargo, para el coordinador del servicio veterinario de la Granja La Esmeralda, las tareas de edificación y funcionamiento de la obra impactarán sin dudas en la vida de las especies animales silvestres y autóctonos que viven y visitan esporádicamente el pulmón verde de la Costanera. “Por más que sea una reserva urbana y los animales estén habituados (a los movimientos y ruidos urbanos), tampoco es cuestión de levantarles tapiales en la cara”, expresó el experto en diálogo con Aire Digital.

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La reserva creada en 1998 tiene una superficie aproximada de 12 hectáreas pertenecientes a la Universidad del Litoral y frente a la Laguna Setúbal, con acceso sobre Costanera Este.

La reserva creada en 1998 tiene una superficie aproximada de 12 hectáreas pertenecientes a la Universidad del Litoral y frente a la Laguna Setúbal, con acceso sobre Costanera Este.

Esta semana, fuentes del Ministerio de Ambiente consultadas por Aire Digital confirmaron las conversaciones y aseguraron que están trabajando en distintas posibilidades que permitan destrabar la situación. A su vez, ratificaron que en las próximas horas podrían darse reuniones claves que incluirían anuncios oficiales.

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Un edificio sustentable

Los directivos de la UNL explicaron que la idea es que el edificio ocupe un espacio cubierto y semicubierto de 4.859 metros cuadrados, que incluirá un Salón de Usos Múltiples para exposiciones y encuentros académicos, científicos y culturales; 22 aulas para educación inicial, primaria, media, grado y posgrado universitario; tres talleres; una biblioteca; y sistemas de calefacción e iluminación de bajo consumo.

Marcelo Saba, director de Obras de la casa de estudios, se refirió a la cercanía con la reserva durante la presentación del proyecto y destacó que el nuevo edificio será un balcón a la reserva ecológica, que es administrada junto a la Fundación Hábitat desde 1998, que la va a jerarquizar. "Nuestro compromiso es que la infraestructura universitaria conviva con ese espacio natural, de co-administrar sus bordes, haciendo que desde los espacios cerrados haya zonas de transición, galerías, espacios abiertos hacia ese gran pulmón que protegemos", sostuvo.

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Manifestaciones

Para los críticos de la obra, no existe estudio técnico de impacto ambiental. El formulario de categorización ambiental, presentado en 2016, no menciona la cercanía del nuevo espacio con la reserva, por lo que los ambientalistas dudan de la aprobación de la Dirección General de Desarrollo Sustentable.

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Activistas independientes y agrupaciones defensoras de la naturaleza se manifestaron en las puertas del Ministerio de Ambiente.

Activistas independientes y agrupaciones defensoras de la naturaleza se manifestaron en las puertas del Ministerio de Ambiente.

Las manifestaciones de grupos ecologistas, científicos y activistas tuvieron diferentes escenarios desde el comienzo de la obra de la UNL. En un primer momento, el rechazo a la edificación se expresó mediante convocatorias pacíficas en la reserva los fines de semana. Se realizaron recorridos por el área natural y tomaron registros fotográficos por tierra y aire para exponer la zona de desmonte.

Dos semanas más tarde, el reclamo se trasladó a la explanada del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe. Allí, los manifestantes encabezados por la Comunidad por la Naturaleza exigieron la recategorización de la obra y dialogaron con funcionarios del área avanzando en la posibilidad de conformar una mesa de participación social y ciudadana.

El avance de la construcción que lleva adelante en una primera etapa la empresa CoemyC SA y la espera de definiciones de autoridades provinciales repercutió en otra intervención de los grupos manifestantes, quienes desde el lunes último armaron un "cordón humanitario" en el ingreso a la obra para impedir su continuidad.

Reserva UNL reclamo y bloqueo en el ingreso a la obra 4.jpg

Bosques nativos

Los argumentos de quienes se oponen al emplazamiento del edificio educativo en esa zona sumó por estas horas una denuncia pública de presunta violación de leyes nacionales y provinciales sobre bosques nativos. Según la información que se desprende del sitio web de la Provincia, el área donde se desarrolla la obra está catalogada por la ley nacional 26.331 como "categoría I" o de color rojo, por lo que se trata de "sectores de muy alto valor de conservación que no deben desmontarse ni utilizarse para la extracción de madera y que deben mantenerse como bosque para siempre". El texto completa: "Incluirá las reservas naturales y sus áreas circundantes, que tengan valores biológicos sobresalientes, y/o sitios que protejan cuencas hídricas de importancia (nacientes de ríos y arroyos)". La normativa fue actualizada por última vez en 2019.

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Gráfico ilustrativo.

Gráfico ilustrativo.