martes 14 de septiembre de 2021
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Comenzaron las obras para el nuevo edificio de la UNL en la Costanera

Desde la casa de estudios aclaran que la obra es de bajo impacto ambiental. Pero organizaciones ambientalistas aseguran que el espacio donde se encuentra la reserva ecológica se verá alterado con el funcionamiento de la escuela.

Los escombros y las máquinas removedoras de tierra y árboles son parte del paisaje de la Costanera Este desde esta semana, cuando comenzaron los primeros trabajos para la construcción del Edificio Complementario de Servicios Educativos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Su emplazamiento bordea la reserva ecológica, lo que provocó el rechazo de ambientalistas, científicos y egresados de la casa de estudios desde que la licitación de la obra tomó estado público.

El nuevo edificio de la Ciudad Universitaria es resultado del "Concurso Nacional de Anteproyectos: Plaza del Arte y Ciencia”. El lugar determinado es un terreno de forma triangular, cuya superficie aproximada es de 3,5 hectáreas. Linda al norte con el Parque Tecnológico CONICET y la Costanera Este, y su límite sur lo representa el llamado camino de “Los cuises”.

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Plano del espacio donde se emplazará el nuevo edificio.

Plano del espacio donde se emplazará el nuevo edificio.

Se trata de un aulario donde funcionará la enseñanza primaria, secundaria, de grado y posgrado de la universidad, a la vera de la Laguna Setúbal y que es financiado por el Gobierno nacional mediante el Programa de Inversión en Infraestructura Universitaria. La obra que se ubicará lindando con el área de la reserva ecológica, tiene como principal crítica el impacto que podría generar una edificación de 3.368 m2 en la fauna y flora autóctona que intenta preservarse a escasos metros.

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La reserva fue creada en 1998 a partir de un convenio de colaboración firmado entre la UNL y la Fundación Hábitat y Desarrollo. Es un espacio natural con una superficie aproximada de 12 hectáreas pertenecientes a la Universidad del Litoral y frente a la Laguna Setúbal, con acceso sobre Costanera Este.

El objetivo de su creación fue conservar una muestra representativa del valle de inundación del río Paraná con fines investigativos favorecidos por la cercanía a la Ciudad Universitaria del paraje El Pozo, donde se cursan diferentes carreras vinculadas con el ambiente.

También, "con el correr del tiempo (la reserva) se convirtió en el hogar de numerosos animales que buscando un lugar seguro, escapando de cazadores furtivos, de la tala de los árboles, del fuego, etc. se acercan porque encuentran en ella uno de los pocos refugios seguros que hoy en día quedan por la zona", cita una de las cartas presentadas al rector de la UNL, Enrique Mammarella, por la Multisectorial Humedales de Santa Fe y La Capital junto al Centro de Protección a la Naturaleza, en octubre de 2020. El texto menciona animales autóctonos y especies protegidas que se han avistado en ese espacio natural, como el aguará guazú, gatos monteses, carpinchos, yacarés, lobito de río, "entre otros tantos seres de la fauna regional que visitan temporal y/o permanentemente nuestra querida Reserva".

Desde la ONG aseguran que la construcción del edificio de estudios complementarios implicará, por un lado, la reducción del territorio de la reserva, ya que la obra generará el desalojo de numerosos insectos y animales que habitan esos suelos "en un momento en donde toda la zona de los alrededores se encuentra fuertemente afectada por las quemas, la bajante del río y la sequía".

También tendrá como consecuencia la tala de árboles nativos. "A diferencia de los árboles de la ciudad, al no haber sido podados durante tanto tiempo, se han convertido en grandes ejemplares difíciles de encontrar si uno no cruza a la isla, y por ende, refugio seguro como pocos hoy en día, de innumerables especies de aves silvestres", argumentan.

En tercer lugar, el flamante aulario tendrá impacto sonoro y lumínico. La escuela secundaria que allí funcionará incrementará notoriamente el número de personas y de vehículos que transitarán la zona y de áreas iluminadas "que lógicamente terminará con la habitual tranquilidad del lugar y que en consecuencia alejará a los animales que allí viven".

Comenzaron las obras para el nuevo edificio de la UNL en la Costanera

La remoción de vegetación en el espacio destinado al nuevo edificio ya alcanzó grandes dimensiones este viernes, desde donde el periodista Mariano Fusco informó la presencia de maquinarias desde el móvil de Aire de Santa Fe.

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El antes y el después del área natural que está siendo removida

Arquitectura sustentable

Durante el acto de adjudicación del aulario común, Mammarella aseguró que se trata de una "obra de arquitectura sustentable" y que cuenta con certificaciones ambientales como las categorizaciones técnicas y ambientales en el marco de la ley de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia de Santa Fe; la obtención de categoría 1, de bajo o nulo impacto ambiental, declarado por la Dirección General de Desarrollo Sustentable del Ministerio de Medioambiente de la provincia; y la aprobación de la Dirección de Edificaciones Privadas y de la Secretaría de Recursos Hídricos de la Municipalidad de Santa Fe.

En ese acto que tuvo lugar en abril último y participaron el intendente de la ciudad, Emilio Jatón, y el gobernador Omar Perotti, directivos de la UNL explicaron que la idea es que, una vez finalizada la estructura, el edificio ocupe un espacio cubierto y semicubierto de 4.859 m2 que incluirá un Salón de Usos Múltiples para exposiciones y encuentros académicos, científicos y culturales; 22 aulas para educación inicial, primaria, media, grado y posgrado universitario; tres talleres; una biblioteca; y sistemas de calefacción e iluminación de bajo consumo.

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Marcelo Saba, director de Obras de la UNL, se refirió a la cercanía con la reserva y destacó que el nuevo edificio "será un balcón a la reserva ecológica administrada junto a la Fundación Hábitat desde 1998, que la va a jerarquizar". "Nuestro compromiso es que la infraestructura universitaria conviva con ese espacio natural, de co-administrar sus bordes, haciendo que desde los espacios cerrados haya zonas de transición, galerías, espacios abiertos hacia ese gran pulmón que protegemos", sostuvo.

Bajo impacto ambiental

Para los críticos de la obra, no existe estudio técnico de impacto ambiental. El formulario de categorización ambiental, presentado en 2016, no menciona la cercanía del nuevo espacio con la reserva, por lo que los ambientalistas dudan de la aprobación obtenida al siguiente año por la Dirección General de Desarrollo Sustentable, perteneciente al Ministerio de Medioambiente de Santa Fe, que otorgó a la obra la categoría uno, es decir, de bajo impacto ambiental.

Esa categorización significa que la obra no presenta impactos negativos o, de hacerlo, lo hacen en forma mínima, dentro de lo tolerado y previsto por la legislación vigente. No obstante, el edificio que en una primera etapa es llevado a cabo por la empresa CoemyC SA, debe cumplir con un seguimiento y monitoreo ambiental hasta su construcción total, por lo que la categoría uno podría ser modificada.

La Multisectorial Humedales de Santa Fe y la Capital, junto a ConCiencia Crítica y el Centro de Protección a la Naturaleza consideraron preocupante "que se ignore" la protección jurídica bajo la que se encuentra el área natural en cuestión, desde el momento en que mediante un convenio se convirtió en reserva ecológica. "Asimismo, preocupa el notorio silencio por parte de la Fundación Hábitat y Desarrollo, coadministradora de dicha reserva, plena conocedora de los impactos ambientales negativos que la construcción de dicho edificio generará en esta reserva natural", agregaron en la nota enviada a la casa de estudios en 2020.

Por otro lado, las agrupaciones ambientalistas exigen que se haga público todo estudio de impacto ambiental al que haya sido sometido la obra, de acuerdo a los términos del Acuerdo de Escazú que garantiza a los ciudadanos el derecho a acceder a la información ambiental, la participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y el acceso a la justicia en asuntos ambientales.

Pese a esto, la última palabra la tuvo la Dirección de Asuntos Jurídicos, que en noviembre de 2020 indicó que "la obra a licitar no se realiza sobre la Reserva Ecológica de la Ciudad Universitaria", sino que "se encuentra fuera del área de la Reserva y ha sido este lugar desde hace tiempo acordado con Fundación Habitat y Desarrollo". Además, se agregó que "no pone en peligro su existencia y continuidad", "por el contrario es el resultado del diálogo y la implementación de un Plan de desarrollo institucional que interactúa con el medio ambiente".