“No se llega a esta situación de un día para otro”, afirmó el funcionario y puso el foco en los errores estructurales del sistema educativo santafesino, al tiempo que se preguntó las razones por las que nunca antes Santa Fe había evaluado, teniendo las condiciones para hacerlo y por qué se rechazó la nominalidad que permite identificar dónde están los problemas para poder mejorarlos.
Frente a esta situación, el funcionario reconoció que “se han hecho muchas cosas mal”, aunque aclaró que el objetivo no es buscar culpables sino soluciones. Sin embargo, insistió en que es imprescindible identificar errores para corregir el rumbo: “Si no identificamos qué hicimos mal, difícilmente podamos resolverlo”.
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En ese sentido, planteó dos cuestionamientos fundamentales. “¿Por qué la provincia de Santa Fe nunca evaluó aprendizajes, teniendo los recursos y la estructura para hacerlo? ¿Por qué nos opusimos de manera tan tajante a la nominalidad?”, preguntó.
Para Goity, detrás de estas decisiones hubo “planteos ideológicos, prejuiciosos y muchas veces malintencionados” que terminaron por afectar seriamente la calidad educativa.
El ministro fue especialmente crítico con quienes durante años se opusieron a las evaluaciones como las pruebas Aprender y también con quienes “ideologizaron el aprender a leer y escribir”. Aseguró que no se puede seguir mirando para otro lado y que es momento de asumir responsabilidades.
La relación entre pobreza y aprendizaje
De acuerdo a los resultados que el propio Ministerio de Educación difundió los resultados son “peores” en el nivel bajo con 58 % de perfil principiante 1 y prelector; en tanto que ese perfil va bajando a 29% en el nivel socioeconómico medio y llega al 13% en el nivel socioeconómico alto, nivel en el que el perfil de lector intermedio y fluido alcanza el 44%.
Uno de los tramos más contundentes de sus declaraciones fue cuando rechazó la idea de que la pobreza impida aprender: “Le echamos la culpa a la pobreza, pero no la explica. Nos convencieron de una mentira: que el pobre no puede aprender. Si eso fuera cierto, deberíamos cerrar el Ministerio de Educación hasta que se resuelva la pobreza”, dijo Goity ante la consulta de AIRE.
Como ejemplo, mencionó el caso del noreste de Brasil, donde a pesar de las difíciles condiciones sociales, se lograron altos niveles de alfabetización. “Los chicos de sectores socioeconómicos más bajos tienen todas las potencialidades para aprender. No hay ninguna razón para que no lo puedan hacer”, concluyó.
Goity remarcó que el sistema educativo santafesino cuenta con buenos docentes, vocación y presencia territorial, pero que es necesario hacer una revisión profunda de las decisiones tomadas en el pasado. “No venimos a echar culpas, pero tampoco podemos seguir sin hacernos cargo. Hay que asumir lo que hicimos mal para que algo tan elemental y poderoso como leer y escribir suceda donde tiene que suceder: en la escuela”.
Solo 1 de 4 alumnos lee correctamente
En el marco del Plan de Alfabetización Santafesino Raíz, el Ministerio de Educación de Santa Fe difundió días atrás los resultados sobre las pruebas de lectura que se realizaron en noviembre del 2024 a los alumnos de segundo grado.
Del estudio surge que solo 1 de cada 4 alumnos de primaria lee bien y desde el Gobierno Provincial alertaron sobre una “catástrofe educativa”. En términos más generales, puede desagregarse que el 38,8 % de los estudiantes evaluados tiene un perfil pre-lector principiante 1 (19.534 estudiantes); un 36 % tiene perfil de principiante 2 (17.765 estudiantes) y el 25,2 % nivel intermedio fluido (12.256 estudiantes).
“Tenemos hoy en tercer grado, alrededor de 19.000 chicos y chicas con dificultades severas en lectoescritura, y esto es el resultado de la degradación de la educación en los últimos 20 años”, sumó Goity al respecto.