La última vez que llovió en San Martín Norte fue el 1 de enero. Fueron 12 milímetros que no sirvieron para aplacar las consecuencias de la sequía que afecta la cosecha de la campaña 2022/2023. Agustín Ceschi es productor agropecuario, su caso es un reflejo de lo que atraviesa el sector.
Nacido, criado y con una vida dedicada al campo, Ceschi asegura que jamás vio una sequía como la que se vive desde hace tres años como consecuencia de La Niña.
"Nunca vi esto. Ni mi papá que tiene 84 años vio una sequía tan larga, ni tanto desastre", detalló el productor que aseguró que en otras etapas, las sequías eran cortas.
Con una tradición familiar sobre sus espaldas que se remonta a su tatarabuelo, hoy está preocupado por los efectos que está provocando el cambio climático en la actividad.
Las 27 hectáreas de maíz que sembró a fines del 2022, se perdieron 20. "Dejamos siete hectáreas para hacer granos para el invierno. El resto se hizo rollo para alimentar a las vacas porque no tenemos reserva", le contó Ceschi a AIRE.
Las plantas de maíz lucen secas, los frutos solo llegan a tomar el tamaño de una espiga y están muy lejos de alcanzar a convertirse en una mazorca. Son estas espigas las hectáreas que se transformaron en rollos para alimentar a las vacas.
A pesar de la sequía la hacienda de San Martín aún cuenta con agua para beber, en una época en la que las vacas consumen en promedio 70 litros de agua.
El alimento para el invierno, es una preocupación constante
Hoy los animales son alimentados con las reservas que se produce para invierno y no da margen para contar con stock para una de las etapas más crudas del año. "Para el invierno no hay nada", confirmó el productor.
En la zona la siembra de Moha también se secó. Este producto sirve de alimento para los animales. "Este año se está haciendo, y si llega a faltar se va a complicar", explica.
A esto se suma la falta de granos. "Hace diez días terminamos de sembrar la soja. Nace y se seca, el sol la quema",
El sector está a la espera de que los pronósticos de lluvias se cumplan. "Quedan dos meses para hacer reserva y pasto. Si llueve se siembra maíz de segunda", agrega el entrevistado.
El bajo precio que hoy tiene la hacienda en el mercado obliga a mantenerla para no perder dinero con su comercialización.
La siembra de maíz se realiza en enero para poder levantar la cosecha en julio. La espera está marcada por la incertidumbre que generan las condiciones climáticas.
Los costos de producción se rigen a precio dólar, sembrar un hectárea de maíz ronda los 600 dólares. En este valor se incluye desde la semilla, fertilizantes, siembra, cosecha. En un proceso que en promedio se extiende seis meses.
"La situación es general, se ve en todos lados. La preocupación de la gente del campo es por lo que se viene a futuro. El tema de reservas de pasto, climático, y poder sostener a los animales", recalcó Ceschi.
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