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No hay más subsidios: el actual sistema de transporte de Santa Fe atraviesa una crisis terminal

El 30 de abril caducó el régimen de subsidios nacionales para los colectivos de la ciudad de Santa Fe. Los subsidios provinciales y la recaudación no alcanzan para sostener el actual esquema.

La ciudad de Santa Fe atraviesa el octavo día sin colectivos a raíz de una huelga de trabajadores que apenas llegaron a cobrar el 50% de sus sueldos de abril. Sin embargo, el verdadero problema es mucho más profundo y parece poner literalmente en jaque al sistema de transporte público tal como funcionó durante los últimos años.

El 30 de abril pasó desapercibido para la mayoría, pero se trató de un punto de inflexión para el transporte de Santa Fe: ese día, caducó el convenio por el cual el gobierno nacional derivaba millonarias sumas de dinero en materia de subsidios para sostener el funcionamiento del sistema de colectivos en la ciudad. Desde entonces, los aportes nacionales dejaron de llegar y la ecuación que sostenía con serios inconvenientes el esquema terminó de derrumbarse.

Es cierto que las negociaciones por un nuevo esquema de subsidios se llevan adelante y que los aportes nacionales no representan el único sostén del transporte. Los ingresos de las empresas se completan con subsidios provinciales -existe una deuda de aproximadamente 15 millones de pesos, cuyo pago no tendría grandes incidencias- y la recaudación por venta de boletos.

Fuentes oficiales vinculadas con el área de Transporte aseguran que en la ciudad de Santa Fe el sistema pierde más de 1.500.000 pesos por día.

Pero los subsidios de la Provincia resultan insuficientes para garantizar el funcionamiento del sistema. Y la recaudación se redujo de manera drástica a raíz de la cuarentena por el coronavirus.

Fuentes oficiales vinculadas con el área de Transporte aseguran que en la ciudad de Santa Fe el sistema pierde más de 1.500.000 pesos por día y que el pico máximo de recaudación diaria durante la cuarentena no llegó al 20% de lo que se recaudaba antes de la aparición de la pandemia.

Si bien antes del paro las frecuencias de las unidades se había reducido notoriamente, las empresas de colectivos enfrentan una serie de gastos fijos ineludibles: en Santa Fe cuentan con 730 empleados -la mayoría choferes- que deberían cobrar sus sueldos más allá de las restricciones del sistema; a lo que se agregan los costos de mantenimiento de las unidades y cargas impositivas. Los ocho días de huelga agravan aún más la situación, pues desde el lunes 11 ni siquiera ingresa el dinero de la exigua recaudación por cobro de boletos.

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Cantidad de pasajeros transportados en colectivos de la ciudad de Santa Fe durante la cuarentena por coronavirus.

Cantidad de pasajeros transportados en colectivos de la ciudad de Santa Fe durante la cuarentena por coronavirus.

El costo del kilómetro recorrido por una unidad semivacía o completa de pasajeros es exactamente el mismo. Y el esquema ya era insostenible antes de que caducara el convenio de subsidios nacionales. Sobre todo, con una tarifa plana que en Santa Fe se mantiene congelada desde 2019 en $28,90. Si se tiene en cuenta la cantidad de pasajeros que pagan menos o directamente viajan gratis (estudiantes, jubilados, pensionados, beneficiarios de Asignación Universal por Hijo, etc.) arroja un promedio de $16,96 por boleto vendido.

El interior recibe menos aportes del gobierno central

La situación de Santa Fe no difiere demasiado con la de otras ciudades del interior del país. En los primeros cuatro meses de 2020, el gobierno nacional destinó alrededor de 6 mil millones de pesos para subsidiar el transporte en las provincias, mientras que por mes destina alrededor de 18 mil millones para sostener el transporte de Capital Federal y el Conurbano bonaerense. Los desequilibrios resultan evidentes.

Este miércoles está prevista una reunión en el Ministerio de Trabajo de la Nación, para buscar algún acuerdo que permita levantar el paro que afecta a las empresas de colectivo de las principales ciudades de la Argentina. La situación de los choferes es clara: no se les paga la totalidad de los sueldos, a pesar de que se les pidió que continuaran trabajando en la cuarentena por considerar que brindaban un servicio esencial.

El aumento de la tarifa es inevitable pero, aun en el caso de que esta decisión se adopte en el corto plazo, la recaudación no resultaría suficiente sostener el esquema sin pérdida de puestos de trabajo.

Distintas fuentes consultadas por Aire Digital coinciden en que, para sostener el actual esquema de transporte por colectivos en la ciudad de Santa Fe, sería necesario que el gobierno nacional duplique los subsidios. Sin embargo, la Nación advierte que esto no está dentro de las posibilidades presupuestarias.

El aumento de la tarifa es inevitable pero, aun en el caso de que esta decisión se adopte en el corto plazo, la recaudación no resultaría suficiente sostener el esquema sin pérdida de puestos de trabajo.

Frente a esta encrucijada no parecen existir demasiadas alternativas: o se duplican los subsidios, o se lleva el precio del boleto a valores inalcanzables, o se replantea el actual sistema de transporte.

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