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Santa Fe motochorros | Santa Fe | Lucio Belfiori

Motochorros recorren Santa Fe armados, en busca de una nueva víctima y dispuestos a matar

La tibia reacción del Estado ante el fenómeno de los motochorros en Santa Fe resulta inquietante. En los últimos meses recrudeció el fenómeno de delincuentes que recorren la ciudad de Santa Fe en motos -generalmente robadas o si patente- buscando nuevas víctimas de sus asaltos. Muchos lo hacen armados y dispuestos a matar.

Con realizar una búsqueda en Google alcanza: si se colocan las palabras "Aire de Santa Fe motochorros" en el buscador, aparecerán inmediatamente 18 noticias publicadas durante las últimas 4 semanas vinculadas con asaltos protagonizados por delincuentes que recorren las calles de esta ciudad en sus motos en busca de su próxima víctima. En muchos casos lo hacen armados. Y los hechos indican que están dispuestos a matar.

Los títulos se reiteran: "Motochorros armados en Santa Fe: dos robos en menos de 72 horas y un herido de bala"; "El prontuario del acusado de intentar matar a Lucio Belfiori en la Costanera"; "Nuevo ataque motochorro en barrio Belgrano"; "Motochorros salvajes atacaron y golearon en el cordón de la vereda a una mujer para sacarle el teléfono"; "Feroz intento de robo motochorro a una joven en el sur de la ciudad de Santa Fe"; "Vecinos de Guadalupe denuncian que están hartos de los robos y los motochorros"; "Barranquitas: salió del cajero, lo asaltaron motochorros y le robaron 50 mil pesos"; "Motochorros le gatillaron para robarle y de milagro sigue vivo"; "Le dispararon en el cuello para robarle la moto en plena Costanera de Santa Fe"; "Le robaron la moto a un cadete y el hecho quedó registrado por la cámara de la casa". La lista continúa.

A pesar de semejantes evidencias, la falta de reacción por parte del Ministerio de Seguridad de la Provincia y de la Municipalidad de Santa Fe resulta cuanto menos inquietante.

Marcha justicia lucio belfiori
Los vecinos de la ciudad de Santa Fe se movilizaron el sábado para pedir mayor seguridad, luego del ataque de motochorros al profesor de básquet Lucio Belfiori.

Los vecinos de la ciudad de Santa Fe se movilizaron el sábado para pedir mayor seguridad, luego del ataque de motochorros al profesor de básquet Lucio Belfiori.

El disparo en el cuello del profesor de básquet de club Regatas, Lucio Belfiori, que sucedió a las 22 de un jueves de verano en plena Costanera de la ciudad, fue el hecho más impactante de las últimas semanas. Pero no se trata de un caso aislado. Otras víctimas recibieron balazos que, por fortuna, no pusieron sus vidas en riesgo. Y también hubo asaltos en los que los delincuentes mostraron sus armas, pero decidieron no utilizarlas.

Quienes brindan servicios de cadetería y circulan en motos o bicicletas están permanentemente expuestos. Por este motivo, este martes marcharon por la ciudad para hacer escuchar su reclamo. Las respuestas no aparecieron y, mientras tanto, algunos deciden trabajar de a dos para protegerse mutuamente mientras llevan y traen los pedidos.

La sensación es que los motochorros están en todas partes, a cualquier hora, armados y dispuestos a disparar.

El prontuario del acusado de atacar a Lucio Belfiori

Las evidencias del problema se multiplican. Genaro Jesús Ramos, detenido por el ataque a Lucio Belfiori, había sido denunciado por dos asaltos similares cometidos pocos días antes de aquel jueves por la noche en la Costanera.

El primero ocurrió el 10 de enero, a las 22.30, en Las Heras al 6000. La víctima fue un joven al cual lo interceptaron dos motochorros, lo golpearon y le robaron la moto. El otro fue el 16 de enero, a las 3 de la madrugada, en una plaza de General Paz y Derqui, cuando la víctima de estos motochorros fue amenazada con un arma de fuego.

De hecho, los motochorros que balearon a Belfiori se movían en una moto robada y, obviamente, sin patente.

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El detenido por el ataque a Lucio Belfiori ya había sido denunciado por dos hechos similares pocos días antes.

El detenido por el ataque a Lucio Belfiori ya había sido denunciado por dos hechos similares pocos días antes.

La falta de reacción de las autoridades provinciales y municipales ante este fenómeno que asola a la ciudad de Santa Fe resulta llamativa. Es cierto que existen problemas de fondo, que la situación social se deteriora día a día, que el narcotráfico carcome a las grandes ciudades y corrompe cada una de sus estructura, que el Estado no cuenta con las herramientas suficientes para hacer frente a esta realidad.

Sin embargo, el hecho de que motociclistas armados y dispuestos a matar recorran las calles de la ciudad de Santa Fe debería generar una reacción inmediata y conjunta entre cada uno de los estamentos relacionados con el flagelo. Hasta el momento, lo único que se produjo fue el pedido de una concejala de la oposición para que se incrementen los controles de motos en la ciudad y el planteo de otro concejal para que vuelva a funcionar la Policía Comunitaria.

Realmente poco, o casi nada, frente a la evidente existencia de asesinos recorriendo las calles de esta capital en motos en busca de su próxima víctima.

Las explicaciones por la falta de control

Desde la Municipalidad se argumenta -con razón- que no cuentan con los agentes de tránsito suficientes para realizar operativos permanentes de control. Desde el Ministerio de Seguridad se insiste en que se necesitan más efectivos policiales en las calles y llevará tiempo resolver este problema. Sin embargo, ninguno de estos argumentos alcanza para explicar semejante apatía oficial ante el riesgo permanente de nuevas muertes.

El corralón municipal de Santa Fe está desbordado de vehículos retenidos y existieron atrasos en la empresa que se dedica a compactar autos o motos que no son retirados de dicho depósito. Esto también es verdad. Pero tampoco resulta suficiente esta explicación para sostener la falta de controles.

La urgencia del caso plantea la imperiosa necesidad de que se pongan en marcha operativos conjuntos entre la Municipalidad y la Policía para retener motos que circulan sin patentes. Seguramente estos operativos no serán suficientes como para solucionar el problema de raíz, pero al menos los asesinos no actuarán con semejante libertad y el resto de los vecinos de esta ciudad no sentirán tan solos.

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Si bien se realizan controles entre la Municipalidad y la Policía, la multiplicación de motos que circulan sin patentes en la ciudad de Santa Fe demuestra que se requieren más operativos de manera permanente.

Si bien se realizan controles entre la Municipalidad y la Policía, la multiplicación de motos que circulan sin patentes en la ciudad de Santa Fe demuestra que se requieren más operativos de manera permanente.

Está demostrado que los sistemas de cámaras de seguridad no sirven de mucho. En primer lugar, porque más allá de los reiterados anuncios oficiales nunca se logró compatibilizar las cámaras municipales y las del Gobierno provincial para que operen en conjunto. Pero eso no es todo: ¿de qué sirve que una cámara registre un asalto, si luego los organismos encargados de investigar no logran resolver los casos?

Genaro Jesús Ramos, acusado del ataque contra Lucio Belfiori, tenía dos denuncias por hechos similares pero seguía recorriendo las calles en una moto robada en busca de su próxima víctima. El Ministerio Público de la Acusación tampoco está a la altura de las circunstancias.

Gobernar significa enfrentar los problemas, tomar decisiones, afrontar los costos políticos. Se puede acertar o fracasar. Lo que no puede suceder es que ni siquiera se lo intente. O, al menos, que ésta sea la sensación que impera entre el ciudadano común.

Esta falta de reacción del Estado ante situaciones tan concretas como la existencia de potenciales asesinos recorriendo las calles de la ciudad en sus motos no sólo plantea el escenario propicio para nuevos delitos, sino que genera la angustiante sensación de que no hay nada por hacer y que sólo resta esperar el nombre de la nueva víctima.

Mientras tanto, Lucio Belfiori sigue peleando en una cama del hospital Cullen. Y si sobrevive al balazo en su cuello, nadie sabe cómo será el resto de su vida.

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