domingo 28 de febrero de 2021
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Mejora el chico de Ceres internado en el Hospital de Niños de Santa Fe por intoxicación con plomo

Tiene 12 años, ingresó al hospital el viernes y vivía en lo que era la casa del sereno de la fábrica. Este cuarto caso se suma al de la beba Xiomara Crespín, que falleció en enero, y al de los otros dos niños que debieron ser hospitalizados por vivir en una fábrica abandonada de baterías.

El adolescente de 12 años oriundo de Ceres que fue internado en el Hospital de Niños por un cuadro de intoxicación con plomo se encuentra estable y completando el tratamiento médico. El menor, que también vivía en el predio abandonado de la fábrica de baterías en dicha localidad, ingresó al Alassia el último viernes.

El caso se sumó al de la beba Xiomara Crespín -que falleció a principios de enero- y al de dos chicos más (de 1 y 3 años, que pudieron recuperarse). El adolescente vivía en la que era la casa del sereno -ubicada detrás de la fábrica de Nesaglo-, que cerró en el 2017.

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Antecedentes

El primer caso fue el de Xiomara Crespín, la beba de dos años que falleció en el Hospital de Niños de Santa Fe a principios de enero y a la que se le detectó un alto nivel de plomo en su sangre (1,98 mg/l de plomo). Otro bebe de un año y un chico de tres años también se intoxicaron y debieron ser internados en el Alassia.

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En una inspección al predio se encontraros restos industriales que dejó la firma.

En una inspección al predio se encontraros restos industriales que dejó la firma.

A finales de enero, el fiscal federal de la ciudad de Rafaela, Gustavo Onel, comenzó a investigar la muerte de Xiomara y a principios de febrero, la Justicia federal de Rafaela ordenó la inmediata evacuación de las familias que se encuentran radicadas en la planta.

El 14 de febrero, el Gobierno de Santa Fe, luego de una inspección que realizaron funcionarios del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático, clausuró dos predios pertenecientes a la firma Nesaglo en la ciudad de Ceres. Esta acción forma parte de un proceso que incluyó inspecciones, toma de muestras de agua, sólido y polvo.

Además, intimó a la firma a que adopte medidas de seguridad en el inmueble, a fin de prohibir el ingreso de la población, y que presente el plan de cierre correspondiente, ante la gravedad del pasivo de contaminación ambiental que dejó la empresa.

Hace 25 años, las fábricas de Ceres ya contaminaban

Veinticinco años después, un video realizado en 1996 resulta un documento revelador de la indolencia con que las autoridades municipales, provinciales y administradoras de riesgos del trabajo trataron a lo largo de casi medio siglo los graves problemas de contaminación ambiental provocados por dos fábricas de baterías en la ciudad de Ceres, en el departamento San Cristóbal.

La muerte por contaminación con plomo de Xiomara Crespín, de sólo dos años, en los primeros días de enero pasado devolvió a la superficie un viejo conflicto en la comunidad de Ceres. La nena y su familia se habían asentado en el inmueble abandonado donde funcionó la fábrica de baterías Nesaglo (años antes Cer-Plac), que al quebrar en 2017 dejó un grave pasivo ambiental en la ciudad. Hay otras personas que viven allí a las que también se les detectó contaminación con plomo, y en especial dos niños a los que los médicos pudieron salvar.

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El video documental Tierra Dura se estrenó en octubre de 1996 y fue ideado y producido por la Biblioteca Popular Gastón Gori de San Guillermo –de la que era parte el autor de esta nota–, la realización audiovisual corrió por cuenta de Horacio Ríos y Ernesto Figge de Rosario y contaba con música original de Héctor de Benedictis, locución de Eduardo Aliverti y fue declarado de interés provincial por la Cámara de Diputados. Es un viaje por los problemas ambientales del norte santafesino. En ese contexto le dedica un capítulo a las dos industrias de Ceres en ese momento: las fábricas de baterías Cer-Plac y Morbi.

Fabrica baterías Ceres

El trabajo documental muestra el interior de las fábricas y toma testimonios que hoy resultan muy relevantes. Un operario de la fábrica Morbi explica que trabajaban 12 personas, 9 en el horno y tres en patio.

—¿Tienen problemas de salud?

—No, porque antes se hace tratamiento. Se hace análisis y si más o menos tiene 80 se hace tratamiento. Son cinco o diez frascos… Después te baja el plomo, se va a 40 y así…

—¿No te repercute en nada?

—No, hay que trabajar muchos años para joderse, 15 o 20 años sí, pero uno no va a estar acá, si te sale otro laburo… te cagás de hambre si no laburás.

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Más adelante, el operario al que la cámara no toma el rostro, relata la manipulación que hace la empresa con el filtro de la chimenea, desconectándolo por la noche, en un proceso de producción de 24 horas.

—¿El filtro trabaja las 24 horas?

—No, ahora lo paramos a las siete y lo mandamos para chimenea…

—¿Ah, hacen un rato con chimenea libre?

—Sí, así no trabaja tanto el filtro.

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También habla Gustavo Savena, propietario de Cer-Plac (luego sería Nesaglo). Explica que armaba las baterías en Ceres pero tenía la fundición de plomo en Selva (a 17 kilómetros de distancia, en Santiago del Estero).

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“La fui a poner en Selva, una porque me daban prioridad con los impuestos, y otra porque podía tirar chimenea libre…”, explica en referencia a la fundición de plomo sin filtros que retengan el polvo que vuela junto con el humo.

“Si había que abrirla acá (del lado santafesino) había que hacerlo con filtro y todo, entonces decidimos por un par de años abrirla en Selva para acomodarnos. Y ahora estamos con filtro cero…”, confiesa. También indica que como “las baterías llevan mucho ácido, se queman los filtros, que son de chapa y se comen todos, se pudren”.