El miércoles 1 de abril fue un día que quedará marcado para siempre. Mateo atravesó su última sesión de quimioterapia, la última de un tratamiento que había comenzado en agosto de 2025.
Durante meses, su vida giró en torno al hospital. Controles, internaciones, estudios y transfusiones formaron parte de una rutina tan dura como inevitable.
El diagnóstico había sido un sarcoma de Ewing, un tipo de cáncer de tejido blando que apareció tras detectar una masa en la zona de las costillas.
El alta en el Hospital Alassia y un recibimiento que abrazó a todo el barrio
Al día siguiente, el jueves 2 de abril al mediodía, llegó la noticia esperada: el alta médica. Mateo salió del hospital y volvió a su casa.
Mateo Mauri Alta Alassia
El miércoles 1 de abril fue un día que quedará marcado para siempre. Mateo atravesó su última sesión de quimioterapia, la última de un tratamiento que había comenzado en agosto de 2025.
Pero no lo hizo en silencio. Lo esperaba su gente.
Mateo, de 15 años, volvió a su casa acompañado por toda una comunidad
Vecinos, familiares, amigos y docentes organizaron un recibimiento que transformó su regreso en un momento inolvidable. Hubo una caravana de autos, bocinas y aplausos. La emoción se sintió en cada gesto.
Una vida atravesada por dos grandes batallas
La historia de Mateo no empezó con el cáncer. Años antes, cuando era apenas un niño, su familia denunció presuntos maltratos en un jardín de infantes de la ciudad de Santa Fe.
Aquella experiencia dejó huellas profundas. Mateo dejó de hablar por un tiempo y debió atravesar más de una década de terapias, incluyendo fonoaudiología.
A eso se sumaba su condición de nacimiento: fue prematuro, con apenas 1,300 kilos, y desde sus primeros años enfrentó distintos tratamientos.
El diagnóstico que volvió a poner todo en pausa
En abril de 2025, su mamá, Belén Noriega, detectó algo que le llamó la atención: una pequeña “pelotita” en las costillas.
Lo que parecía menor se transformó en una preocupación creciente. Durante meses, los estudios no lograban dar una respuesta clara.
Mateo Mauri Alta Alassia (4)
El jueves 2 de abril al mediodía, llegó la noticia esperada: el alta médica. Mateo salió del hospital y volvió a su casa.
Hasta que el 26 de junio Mateo fue operado. Días después, la biopsia confirmó el diagnóstico: sarcoma de Ewing.
Desde ese momento, comenzó un tratamiento intenso en el Hospital de Niños, en el área de oncología.
El tratamiento no fue sencillo. Mateo necesitó múltiples transfusiones de glóbulos rojos y plaquetas. Su cuerpo, afectado por la toxicidad acumulada de las quimioterapias, respondía con dificultad.
El final del tratamiento de Mateo es también un mensaje de esperanza
Hubo internaciones, como la que debió atravesar por una infección en el catéter. Pero nunca estuvo solo.
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Su mamá, su familia y su entorno lo acompañaron en cada paso. En cada caída. En cada recuperación.
Su mamá, su familia y su entorno lo acompañaron en cada paso. En cada caída. En cada recuperación.
Volver a casa después de todo
El alta marca el final de una etapa, pero también el comienzo de otra. Después de un año de lucha, Mateo volvió a su casa. Y lo hizo como lo que es: un chico de 15 años que atravesó mucho más de lo que le tocaba, pero que nunca dejó de avanzar.
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Después de un año de lucha, Mateo volvió a su casa, sus vecinos, amigos y familiares lo recibieron con alegría.
En ese regreso hubo bocinas, abrazos y lágrimas. Pero, sobre todo, hubo algo que lo sostuvo desde el primer día: una red de amor que nunca lo soltó.