Darío Billoud, chofer de la empresa Fluviales, llegó el jueves como todos los días a las 16 a la esquina de San jerónimo y Cándido Pujato –frente a la Facultad de Derecho de la cuidad de Santa Fe- cuando uno de los jóvenes que estaba por subir al colectivo le avisó: “Bajá que te llama la chica que se recibió y quiere que te saques una foto con ella”.
La chica era Manuela Otero Pabón, la joven que estaba festejando junto a su familia y amigos que se había recibido de abogada, y cuando vio llegar a Darío no dudó en querer sumarlo al festejo, ya que durante 5 años la había trasladado desde Paraná hasta la facultad, siempre con un mensaje de aliento.
“Para mí fue una alegría y lo hice con gusto y con honor”, dijo el colectivero que cada día saluda con un “buen día” o “buenas tardes” a cada uno de los 46 pasajeros que traslada a diario y acompañan su recorrido. Darío, que además es un fiel oyente de AIRE de Santa Fe, habló con Luis Mino en el programa “Ahora Vengo” y contó los detalles de este momento y algunas anécdotas de toda su vida.
“Hace 10 años trabajo para la empresa Fluviales y vi crecer y acompañé a muchos jóvenes que hoy son abogados, médicos, profesores y profesionales. Son pasajeros de todos los días que te cuentan sus cosas. Por eso me gusta hacer que se sientan cómodos y sean amigos entre ellos”, expresó el chofer que destacó el valor de los pequeños gestos y las pequeñas cosas.
La huella que deja en los jóvenes
Manuela Otero Pabón es una joven oriunda de Paraná que, como muchos chicos que terminan el secundario en esa ciudad, aprovechan la cercanía con la capital santafesina y su amplia oferta académica para estudiar una carrera de grado. Tras cinco años de cursado y exámenes en la Universidad Nacional del Litoral.
Esta semana, Manuela se recibió de abogada y en una charla con AIRE, la joven dio detalles de cómo nació la amistad con Darío: "Él nos ofrecía siempre salame y queso. Creo que sabía que los estudiantes salimos de cursar con mucha hambre", bromeó.
"Es el chofer más bueno que conocí en mi vida", aseguró sin dudar, y destacó otros gestos de Darío como celebrar su cumpleaños arriba del micro compartiendo algo rico con los pasajeros, o acercar a varios estudiantes a la Terminal de Ómnibus de la ciudad cuando el colectivo estaba lleno.
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