jueves 2 de julio de 2020
Santa Fe | India | Yoga | Argentinos

La odisea de la familia santafesina que quedó varada en India en plena pandemia

Habían viajado en noviembre y debían regresar el 8 de abril. Durante 40 días fueron los únicos huéspedes de una posada en Mandrem. Necesitaron la ayuda económica de familiares y amigos para comprar los pasajes del vuelo de la embajada para repatriarlos. Viajaron tres días en colectivo para poder abordarlo y después de más de 30 horas en el aire llegaron a Argentina. Hoy ya están de regreso en su casa de Colastiné.

La vuelta a casa del santafesino y referente ambientalista Jorge Cappato y su familia, tras quedar varados en India en medio de la pandemia del coronavirus, fue toda una odisea. Por 40 días quedaron encerrados en una posada donde eran los únicos huéspedes. Luego viajaron tres días por tierra y más de 30 horas en el aire para llegar nuevamente al país. Hoy ya están de regreso en su casa y cuentan su historia de aprendizaje, angustia y superación.

Todo comenzó en noviembre del año pasado, exactamente hace seis meses atrás, cuando el 26 de ese mes llegaron al sur de India. El viaje junto a su mujer y su hijo iba a durar cuatro meses. En la cuna del Yoga, su pareja Julieta Peteán fue a participar de capacitaciones de la disciplina que enseña en Santa Fe hace más de 10 años. Pero 15 días antes de su regreso, para el cual tenían pasaje el 8 de abril, el primer ministro del país, Narendra Modi, decretó la prohibición de todo vuelo comercial, internacional y doméstico.

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Quedar varados

"En ese momento estábamos en una posada en Mandrem -en el Estado de Goa-, y como quedaba poca gente la cerraron a los días y nos trasladaron a otra del mismo dueño donde también había empleados que no habían podido volver a sus casas y estaban refugiados como nosotros", contó en diálogo con Aire Digital.

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Allí, por 40 días fueron los únicos huéspedes alojados y por las restricciones estaban completamente encerrados. Fueron días de angustia, pero de mucho aprendizaje y solidaridad.

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Lucio junto a su mamá en India haciendo la tarea que su maestra de la Escuela N° 39 le envió.

Lucio junto a su mamá en India haciendo la tarea que su maestra de la Escuela N° 39 le envió.

"No podíamos salir ni a la vereda. Mandrem es un lugar turístico y muy aislado en la costa oeste de India, un lugar muy remoto y nos causaba bastante angustia. Para sobrellevarlo nos hicimos una rutina muy estricta. Había desabastecimiento, teníamos problemas con el agua y con internet.", recordó el santafesino y agradeció la atención de los empleados del lugar y de su propietario que solo les cobró la estadía y no la comida de todos los días.

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Con esta foto Jorge se despidió de los trabajadores de la posada donde fueron los únicos huéspedes durante 40 días en Mandrem.

Con esta foto Jorge se despidió de los trabajadores de la posada donde fueron los únicos huéspedes durante 40 días en Mandrem.

A la distancia, su hijo Lucio de ocho años comenzó las clases de manera virtual con su maestra "Romi" de la Escuela N° 39 que queda a pocas cuadras de su casa en el barrio de Colastiné. "Hizo mucha tarea durante esos días y nosotros lo ayudamos", agregó Cappato.

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Lucio y su tarea de la escuela.

Lucio y su tarea de la escuela.

Coronavirus en India

Para el hombre que dirigió durante más de 30 años la Fundación Proteger, siempre ocupado por los problemas del ambiente y también de la salud, "India será un caso para investigar cuando todo pase". Es que cuando el coronavirus se propagó por el mundo y ellos quedaron varados, los pronósticos para el país asiático eran los peores. "Pronosticaban que con más de 1.300 millones de habitantes iba a ser un desastre, pero no fue así", afirma Capatto del país que hoy tiene más de 150 mil infectados y casi 4.500 víctimas fatales.

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Jorge en una academia de Ayurveda en Mysore, en el principio de su viaje a India.

Jorge en una academia de Ayurveda en Mysore, en el principio de su viaje a India.

Para él, a pesar de la pobreza en ese país, la cultura de la salud es muy fuerte. "La Ayurveda -medicina tradicional de la India- es la razón por la cual la gente en ese país no se enfermó. Allí no hay obesos, no hay desnutrición, tienen un buen estado de salud y comen comida tradicional con especias curativas. A esto se suma que la mayoría vive en pequeñas aldeas -con sus huertas y vacas para tomar leche- y no en grandes ciudades. También son muy respetuosos de las normas y acataron a rajatabla el aislamiento", opinó.

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Largo camino a casa

Durante el tiempo que permanecieron varados, Jorge y su familia se mantuvieron en contacto con otros argentinos que se encontraban en la misma situación en ese país. Lo hicieron mediante un grupo de Whatsapp en el cual también se comunicaban con la Embajada Argentina. El viernes 15 les llegó la invitación para volver al país en un vuelo de repatriados que salía en cinco días; pero desde Delhi, a unos 2.000 kilómetros de donde ellos estaban. Los pasaje no eran baratos y tenían que abonarlos rápidamente para poder regresar.

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Jorge en el colectivo que los llevó desde el estado de Goa a Delhi para tomar el vuelo de regreso a Argentina.

Jorge en el colectivo que los llevó desde el estado de Goa a Delhi para tomar el vuelo de regreso a Argentina.

"Tuvimos que pagar el pasaje nuevo, porque el otro que teníamos quedó suspendido y todavía no sabemos si vamos a poder recuperarlo. Pero fue muy angustioso porque el proceso de pago era por tarjeta de crédito y nuestro fondos quedaron bloqueados. Tuvimos que acudir a familiares y amigos que nos ayudaron desde acá para completar el pago. Recién 72 horas antes del vuelo tuvimos la confirmación de que podíamos regresar y teníamos que llegar de alguna manera", detalló Cappato.

Para ese momento ya tenían las valijas preparadas y esperaban las indicaciones para viajar por tierra para tomar el avión. "Con apenas horas nos avisaron mediante el grupo que teníamos que tomar un colectivo que salía de una localidad cercana a la que estábamos. No había taxis y el mismo dueño de la posada nos llevó amablemente en su auto particular. Teníamos que recorrer más de 2.000 kilómetros hasta Dheli, era un viaje de tres días y pensé que no lo iba a resistir. Ya tengo hoy 70 años. Pero finalmente lo viví como una experiencia grata, porque me permitió ver la India real, su cultura y sus paisajes", contó Cappato, fiel a su filosofía de vida.

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Lucio en la fila de los controles sanitarios en el aeropuerto de Delhi.

Lucio en la fila de los controles sanitarios en el aeropuerto de Delhi.

Ya en el aeropuerto realizaron los trámites pertinentes, pasaron por controles sanitarios y finalmente subieron con barbijos al vuelo chárter de Latam junto a los otros argentinos varados en India, pero también otros que estaban en Tailandia. Viajaron 14 horas hasta Sydney, donde hicieron una escala de otras dos, y luego 16 más hasta Ezeiza. En el país aterrizaron en la noche del jueves 21.

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Foto publicada por diario La Nación de la familia Cappato en Ezeiza, tras más de 30 horas de vuelo para regresar al país.

Foto publicada por diario La Nación de la familia Cappato en Ezeiza, tras más de 30 horas de vuelo para regresar al país.

"El vuelo fue largo y solo podíamos quitarnos los barbijos para comer. Llegamos con frío al país, después de estar en zonas con más de 43°C a la sombra. Nos tomamos una traffic para llegar a Santa Fe al amanecer, ese momento no me lo olvido", comentó Cappato.

Ahora realizan la cuarentena de 14 días en su casa de Colastiné y esperan el momento para poder transformar todo su aprendizaje en enseñanza. Namasté.

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