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Santa Fe Las marcas del Salado - 20 años | Inundación del río Salado | Inundación en Santa Fe de 2003

La historia de resiliencia de la familia Ortega: "La inundación de 2003 nos va a quedar en la memoria por el resto de nuestras vidas"

El desborde del río Salado dejó a la familia Ortega sin nada. José Luis y Andrea vivieron un año en diferentes centros de evacuados con tres niños y una beba nacida en plena crisis hídrica.

A barrio San Lorenzo de la ciudad de Santa Fe, el agua del río Salado los tomó por sorpresa. El intendente en ese momento, Marcelo Álvarez, les había recomendado a los vecinos del cordón oeste que se quedaran en sus casas porque "no iba a pasar nada". Sin embargo, pocas horas después, las viviendas habían desaparecido bajo varios metros de agua.

José Luis Ortega tenía 29 años y alquilaba una casita en inmediaciones de calle San José y Entre Ríos en la que vivía junto a su mujer Andrea —embarazada de seis meses— y sus tres pequeños hijos. "Fue algo inesperado. El intendente dijo que nos quedemos tranquilos y poco después llegó el agua al barrio", recordó el hombre en diálogo con AIRE.

La historia de resiliencia de la familia Ortega | Inundación 20 años

La ferocidad del agua no les dio tiempo a rescatar nada. Salieron con lo puesto buscando refugio en la casa de un vecino y nunca más regresaron a ese lugar. En un instante, la familia Ortega perdió todo lo que le había costado construir durante años.

"A las 19.30, el agua me llegaba a la rodilla y a las 21.30 ya la tenía en el pecho. Nos rescató una lancha de Prefectura porque no podíamos salir por nuestros propios medios. No puedo olvidar el llanto de los niños y los gritos de ancianos atrapados en sus propias casas. Fue algo terrible, catastrófico", aseguró José Luis.

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Pasaron la primera noche en la sede de la Cruz Roja Argentina, pero el agua también los corrió de ese lugar. A partir de ese momento, los Ortega estuvieron deambulando en diferentes centros de evacuados durante casi 12 meses.

La convivencia con otras familias evacuadas no fue sencilla, pero intentaron que sea lo más normal posible por el bienestar de Alexis, Micaela y Lionel. José Luis era panadero y se encargó de que los tres tuvieran una torta para festejar su cumpleaños sin importar el lugar en donde estuvieran.

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Andrea empezó con las contracciones de parto en el mes de julio, se encontraba alojada en la escuela N°2 5 Luis María Drago, de barrio Guadalupe.

Andrea empezó con las contracciones de parto en el mes de julio, se encontraba alojada en la escuela N°2 5 Luis María Drago, de barrio Guadalupe.

Se encontraban en la escuela N°25 Luis María Drago, de barrio Guadalupe, cuando Andrea empezó con las contracciones de parto. Era julio de 2003 y Milagro, tal como nombraron a la bebé, tenía ganas de nacer.

"Me internaron en el seminario de Guadalupe. Me aislaron de todos y ahí nació Milagro. Estuve un mes en ese lugar hasta que volví a la escuela. Fue difícil porque no tenía nada, pero las familias del barrio me contuvieron y ayudaron un montón", recordó Andrea.

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Milagro nació en julio de 2003.

Milagro nació en julio de 2003.

Los meses pasaron y la situación empezó a normalizarse progresivamente. José Luis consiguió un trabajo como empleado de comercio, pero los Ortega seguían sin tener un lugar donde vivir. Fueron reubicados en el club Teléfonos, también de barrio Guadalupe, hasta que el gobierno, después de mucha lucha, les adjudicó una vivienda en el norte de la ciudad de Santa Fe.

"En barrio Nuevo Horizonte arrancamos una nueva vida. Fue duro volver a empezar de cero, volver a echar raíces en un nuevo lugar. Pero después de tantos años, uno mira hacia atrás y se sigue sorprendiendo con lo que pasó. Es algo que nos va a quedar en la memoria por el resto de nuestras vidas", reflexionó José Luis.

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José Luis y Andrea vivían en barrio San Lorenzo cuando el agua los dejó sin nada.

José Luis y Andrea vivían en barrio San Lorenzo cuando el agua los dejó sin nada.

A 20 años de la inundación que afectó a más de 130 mil santafesinos, José Luis y Andrea coincidieron en que el agua les enseñó lo que es la solidaridad. "Hubo ayuda humanitaria de todo el país. Ropa, colchones, mesas, sillas. El río arrasó con todo, estábamos a la deriva y la gente se solidarizó con todos nosotros. Fue un aprendizaje: valorar lo que uno tiene por más mínimo que sea", concluyó José Luis.