Hace 15 días que los padres de los alumnos de la Escuela Especial 2.090 se sienten a la deriva. El edificio donde funcionaba la institución fue desalojada en un fin de semana y ahora trasladada a las instalaciones de otra escuela especial. Hasta la fecha no hay novedades sobre cuál será el destino de la única institución integral de estimulación temprana en la ciudad de Santa Fe. Por ese motivo, este viernes, un grupo de padres se manifestó en Juan Díaz de Solís al 2.200, frente al edificio donde estaba la 2.090.
En diálogo con el móvil de Aire de Santa Fe, Carolina Risso Patrón, mamá de uno de los alumnos sostuvo que “estamos pidiendo por que le den un edificio propio a la escuelita. Este edificio pertenece al Hospital de Niños y de un día para el otro la desalojaron. Pedimos que tengan su lugar propio, pero no de acá a tres años”.
Además, Carolina explicó que “los niños que vienen son de 45 días a 4 años. Acá tienen todos los lugares preparados para eso: los baños con inodoros chicos, bachas chicas, tienen sus terapias individuales todos los días y a partir de los 3 años está en grupos de 6 chicos”.
“No es un hogar ni un lugar donde los padres los dejan y se van a trabajar, es parte de la preparación de ellos para la vida. Todos los días entran, se iza la bandera, se van en fila a su aula, saben compartir, esperar su turno, acá tienen que saber que hay otros chicos tienen compañeros”, lamentó la mamá, y agregó que “desde chiquitos aprenden a caminar, tienen juegos especiales, porque son chicos especiales con contención de psicólogas y kinesiólogas”.
Los padres de los chicos de la escuela especial lamentaron la medida y advirtieron que “sacarlos de este edificio los perjudica en todo. Ya estaban acostumbrados a su salita, a sus compañeros, al portero, a las maestras y llevarlos a otro espacio es muy traumatizante”.
Este jueves se realizó una reunión de padres en la que se comunicó que, por ahora, la escuela especial 2.009 prestará sus instalaciones en el sur de la ciudad, "pero no es lo mismo que tener la escuela propia", evaluó Georgina. "Las docentes tienen que armar y desarmar todo en el aula a diario", explicó.
Lo cierto es que los padres no recibieron ninguna comunicación formal por parte de la regional de educación o el Ministerio en torno a qué es lo que va a pasar con la escuela de estimulación temprana. "No entiendo cómo la ministra de Educación puede permitir esto. Se podría haber buscado otra solución en vez de desalojar a 70 niños con capacidades y necesidades especiales", concluyó Georgina Candioti, mamá de otros de los alumnos.
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