Su participación no fue simbólica: organizó eventos, expuso en múltiples paneles y lideró propuestas clave que empujaron a que los derechos de las mujeres con discapacidad ganaran lugar en la agenda internacional.
Desde la coordinación del 2º Foro “Derecho a Vivir de Forma Independiente”, impulsado por la Red Latinoamericana de Vida Independiente (RELAVIN), hasta intervenciones frente a autoridades de la ONU, como Facundo Chávez Penillas, la dirigente santafesina llevó una consigna clara: la autonomía y la vida independiente no pueden seguir siendo postergadas.
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“Queremos apoyos para la autonomía, no que decidan por nosotras. No se trata de ser cuidadas, sino de contar con lo necesario para tomar nuestras propias decisiones”, remarcó Bruno.
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Bruno planteó que la autonomía y la vida independiente no pueden seguir siendo postergadas.
De la teoría a la incidencia: Santa Fe y el artículo 30
Uno de los logros más concretos de la conferencia fue la inclusión del inciso 30 en el Compromiso de Tlatelolco, documento final del encuentro. Ese punto reconoce, por primera vez en este espacio, el derecho de las personas con discapacidad a la autonomía e independencia, con perspectiva de género y bajo el marco de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Santa Fe, según Bruno, llega a este escenario con una base sólida: la reciente reforma constitucional provincial que incorporó en su inciso e de medidas de acción positiva el deber del Estado de garantizar la participación plena de las personas con discapacidad, promoviendo apoyos, ajustes razonables y accesibilidad bajo un enfoque de diseño universal.
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“Ese artículo nos reconoce como sujetas autónomas y rompe con el paradigma tutelar. Se alinea con los estándares internacionales, pero sobre todo reconoce una deuda histórica: el entorno es el que debe adaptarse a nosotras, no al revés”.
Lo que falta: de la norma a la acción
Pese a los avances normativos, la implementación sigue siendo el principal desafío. Bruno advierte que, sin recursos ni voluntad política concreta, las leyes corren el riesgo de quedar como letra muerta.
Discapacidad
Bruno, fue una de las voces más activas en la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe y en el Foro Feminista que se realizó en paralelo.
“El retroceso a nivel nacional es brutal. Sin financiamiento, no hay política pública que garantice apoyos, accesibilidad o servicios reales. Todo lo que implica autonomía necesita inversión: transporte accesible, educación inclusiva, salud sexual y reproductiva, cultura, empleo… nada se resuelve sin acción estatal.”
Santa Fe cuenta desde 2018 con la Ley 13.853, pionera en adoptar el enfoque de derechos humanos sobre discapacidad, pero aún enfrenta barreras materiales y simbólicas. Bruno lo resume con claridad: “No alcanza con hablar de inclusión, hay que alojar. Y alojar implica rediseñar todo el sistema”.
Feminismo, visibilidad y lucha colectiva
La participación de Bruno también expuso una tensión que aún persiste dentro de los feminismos: la falta de visibilidad plena de las mujeres con discapacidad. En una anécdota del Foro Feminista, cuenta cómo tuvo que alzar la voz para que las compañeras usuarias de silla de ruedas pudieran estar al frente en la foto colectiva.
“Tuvieron que esperarnos. Nos hicimos ver. Estar en el centro de la imagen también es político. Porque si no nos ven, no nos nombran. Y si no nos nombran, no existimos en las políticas”.
Una agenda que no se negocia
Bruno destacó el valor de la Opinión Consultiva N.º 31 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, emitida poco antes de la conferencia. El documento reafirma la obligación de los Estados de garantizar el derecho al cuidado sin discriminación, entendiendo que este debe partir del respeto por la autonomía y no reproducir estereotipos de dependencia.
“Ese es el cambio profundo que impulsamos. El derecho al cuidado debe pensarse desde los apoyos necesarios para que cada persona pueda vivir su vida con libertad. No queremos que nos cuiden, queremos vivir con apoyos, con decisiones propias, como ciudadanas plenas.”
Desde Santa Fe al escenario internacional, Gabriela Bruno demuestra que la lucha por los derechos de las personas con discapacidad no es sectorial ni secundaria. Es una lucha por justicia social, por igualdad real y por la construcción de una sociedad que entienda que la diversidad funcional no es un límite, sino una dimensión de lo humano que debe ser respetada, garantizada y acompañada.
“No queremos volver al fondo del cuartito. Queremos estar en todos los espacios, tomando decisiones, votando, estudiando, eligiendo. Porque tenemos derecho a todo. Y ese derecho no se negocia”.
La participación de Gabriela Bruno en el 2° Foro Derecho a Vivir de Forma Independiente
Embed - Mi participación en 2º Foro Derecho a Vivir de Forma Independiente