Frigoríficos en crisis: la faena en Santa Fe cayó un 10% en el primer semestre y se reducen las horas de trabajo
Tras el despido de 27 trabajadores en el establecimiento Don Juan, desde la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe advirtieron por la caída de la actividad, el menor consumo y el aumento de los costos. “No se termina de reactivar”, señalaron.
Tras el despido de 27 trabajadores en el Don Juan, desde la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe advirtieron por la caída de la actividad, el menor consumo y el aumento de los costos.
La crisis que atraviesa a los frigoríficos de Santa Fe no se limita al conflicto que afectó al histórico frigorífico Don Juan. Según explicó Sebastián Bendayán, gerente de la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe (Cafrisa), durante el primer semestre del año la faena en la provincia cayó un 10% respecto del mismo período de 2025 y buena parte de los establecimientos trabaja por debajo de su capacidad.
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“Independientemente de la particularidad de este frigorífico, la situación de todos los frigoríficos de la provincia, fundamentalmente de consumo, es bastante compleja”, sostuvo Bendayán en diálogo con AIRE. Según explicó, el escenario comenzó a profundizarse hace aproximadamente un año, cuando se produjo una recomposición del precio del animal en pie que, de acuerdo con su análisis, no fue acompañada por el consumidor.
“Nosotros tenemos, por ejemplo, para que se den una idea, en el primer semestre del año un 10% menos de faena, cotejado con igual período del año anterior”, señaló el representante de Cafrisa.
A esa situación se sumaron los aumentos en los servicios que utilizan las plantas frigoríficas, principalmente electricidad y gas.
Frigoríficos con menos actividad y trabajadores con menos horas
Bendayán describió un escenario de plantas que dejaron de trabajar a plena capacidad. “En su mayoría están con una capacidad ociosa. No están funcionando al 100% o al 90% de su capacidad”, explicó. Incluso, señaló que algunos establecimientos optan por no faenar un día a la semana para evitar los costos de mantener la planta en funcionamiento.
El impacto alcanza a los trabajadores, con impactos de diversa gravedad. Aunque Bendayán señaló que, salvo situaciones particulares como la de Don Juan, no se registró una pérdida generalizada de puestos dentro del sector, sí advirtió por una reducción significativa de las horas trabajadas.
“Si están usualmente trabajando 180, 190, hasta 200 horas, esos trabajadores no están perdiendo su fuente laboral, pero están trabajando 140 horas”, explicó. Y resumió la preocupación del sector: “De alguna manera se está cuidando la fuente laboral, pero están cobrando menos”.
La situación de Don Juan muestra una de las expresiones más graves de este escenario. El frigorífico santafesino, que atraviesa dificultades productivas y financieras, desvinculó a 27 trabajadores en las últimas semanas, mientras que otros 25 puestos quedaron comprometidos con la continuidad de la planta.
El conflicto ya había motivado la intervención del Ministerio de Trabajo de Santa Fe, que había analizado alternativas como un esquema de suspensiones para evitar que la crisis derivara en más despidos. El ministro Roald Báscolo había vinculado la situación de los frigoríficos que abastecen al mercado interno con la caída del consumo de carne.
El consumo de carne y el problema del poder adquisitivo
Para Bendayán, el problema no puede explicarse únicamente por el precio de la carne. “No es que la carne esté cara o barata, considero que por ser un alimento proteico no está caro; lo que ocurre es que no hay poder adquisitivo por parte del consumidor en general”, sostuvo.
El gerente de Cafrisa explicó que esa pérdida de poder de compra se refleja en un cambio en las elecciones de los consumidores. “La gente está tratando de comprar pollo, cerdo, a diferencia de lo que es la carne vacuna", señaló.
El escenario tampoco resulta sencillo para los frigoríficos que trabajan con otras carnes. Bendayán indicó que la faena de cerdos aumentó respecto del año pasado, pero aclaró que un mayor volumen no necesariamente implica una mejora de la rentabilidad.
“En general, el negocio de la carne es un negocio de volumen, pero los márgenes de rentabilidad son muy pequeños”, explicó. A esto sumó una situación impositiva compleja y el aumento de los costos de los servicios.
El impacto de la energía en los frigoríficos
Uno de los ejemplos que dio Bendayán para explicar el deterioro de los márgenes fue el costo de la electricidad. Según detalló, algunas empresas pasaron de pagar facturas de alrededor de $25 millones a montos de hasta $80 millones.
“El servicio en un promedio se duplicó y hasta se triplicó”, aseguró. Según explicó, en julio se modificó el esquema de subsidios para determinadas empresas y los frigoríficos comprendidos en esas condiciones comenzaron a absorber mayores costos energéticos.
Bendayán aclaró que el incremento al que hizo referencia no correspondió directamente a la Empresa Provincial de la Energía, sino a los costos del mercado mayorista. “Eso no lo podés volcar al precio y lo tenés que absorber vos como empresa”, sostuvo.
El resultado, según la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe, es un sector que trabaja con menor actividad, costos crecientes y una demanda interna debilitada. “Esa es la preocupación que tenemos nosotros del sector”, resumió Bendayán. “No se termina de reactivar”.





