Fenómeno El Niño: cómo impacta en la crecida del río Uruguay y qué se espera para el río Paraná
Las lluvias asociadas al fenómeno climático ya provocaron evacuaciones en localidades del Litoral. Matilde Rusticucci, investigadora del CONICET, explicó por qué el río Uruguay fue el primero en sentir el impacto y advirtió que las precipitaciones y los caudales podrían seguir aumentando durante los próximos meses.
La crecida del río Uruguay avanzó sobre algunos sectores de la ciudad de Concordia, en Entre Ríos.
El avance del fenómeno de El Niño mantiene en alerta a Santa Fe y distintas localidades del Litoral argentino, donde las lluvias intensas ya provocaron crecidas y evacuaciones. Mientras la situación del río Uruguay genera preocupación en Corrientes y Entre Ríos, la evolución del río Paraná también está bajo seguimiento ante un escenario climático que puede extenderse al menos hasta marzo.
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Matilde Rusticucci, investigadora del CONICET y profesora emérita del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), explicó en diálogo con el programa Ahora Vengo, de AIRE, que el fenómeno se encuentra en pleno desarrollo y que todavía pueden registrarse más precipitaciones y aumentos de caudal.
"Todavía vamos a tener más lluvias, todavía vamos a tener más caudales", advirtió la especialista, que recomendó seguir las alertas meteorológicas y los reportes de los organismos encargados del monitoreo hidrológico.
La preocupación se concentra especialmente en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay, cuyas nacientes reciben precipitaciones abundantes en el noreste argentino y el sur de Brasil. Esa situación contribuye al aumento del volumen de agua que luego llega a las localidades ribereñas.
Por qué el río Uruguay fue el primero en sentir el impacto de El Niño
Rusticucci explicó que el río Uruguay fue el primero en manifestar los efectos de las lluvias porque las precipitaciones más intensas se registran en las zonas donde nace el curso de agua, particularmente en el sur de Brasil y el noreste de la Argentina.
"El río Uruguay fue el primero que se manifestó", señaló la investigadora, al explicar que las lluvias acumuladas en esas regiones se traducen en un aumento del caudal de los ríos.
La especialista mencionó a Concordia, en Entre Ríos, como una de las primeras ciudades afectadas por la necesidad de evacuar a parte de la población. También indicó que en Corrientes ya existía preocupación por la evolución del Paraná.
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El escenario no depende únicamente de las precipitaciones que caen sobre una ciudad. El agua que llega desde las nacientes de los ríos puede combinarse con las lluvias locales y agravar la situación, especialmente en zonas bajas o cercanas a las costas.
Por eso, la evolución de las crecidas requiere un seguimiento permanente de los niveles hidrométricos y de los pronósticos meteorológicos.
Qué puede pasar con el río Paraná en Santa Fe
En la provincia de Santa Fe, la evolución del Paraná es uno de los puntos centrales del seguimiento del fenómeno de El Niño. La especialista advirtió que las lluvias y los caudales pueden continuar aumentando mientras el fenómeno se encuentre activo.
Según el reporte de Prefectura Naval Argentina, en el puerto de Santa Fe la altura del río Paraná este lunes 12 de octubre es de 3.51 metros, todavía muy por debajo de los niveles de alerta (5.30 metros) y evacuación (5.70 metros), y se mantiene estacionario.
El comportamiento del río dependerá, entre otros factores, de las lluvias que se produzcan en las distintas zonas de su cuenca y de cómo evolucione el caudal que llega desde aguas arriba.
Rusticucci remarcó que las condiciones no son iguales en todas las localidades y que el riesgo de crecidas importantes depende también de las características del terreno, la ubicación de cada ciudad y su relación con el nivel del río.
Por eso, la investigadora insistió en la necesidad de atender tanto las alertas meteorológicas por tormentas como los informes hidrológicos que permiten seguir la evolución de las alturas.
El Niño será intenso y puede extenderse hasta el otoño de 2027
Otro de los aspectos que preocupa a los especialistas es la intensidad del episodio actual. Rusticucci explicó que el fenómeno ya se venía pronosticando desde marzo y que se espera que alcance su máxima intensidad entre diciembre y enero.
La investigadora sostuvo que este Niño presenta temperaturas del agua del océano Pacífico superiores a las registradas durante episodios anteriores, incluidos los de 1982-1983 y 1997-1998, asociados a grandes inundaciones en el Litoral.
"Este Niño en particular es más extremo que eso", afirmó al comparar el episodio actual con aquellos antecedentes históricos.
Según explicó, los modelos de pronóstico coinciden en que el fenómeno podría continuar hasta febrero o marzo de 2027, e incluso extenderse hasta marzo o abril, aunque su intensidad comenzaría a disminuir después del pico previsto para el verano.
La posibilidad de anticipar el fenómeno con meses de antelación se relaciona con el comportamiento de las aguas del océano Pacífico, cuya temperatura cambia más lentamente que las condiciones atmosféricas.
"Como es un fenómeno de las aguas del océano Pacífico, las aguas se mueven más lentamente que la atmósfera. Entonces se puede prever su dinámica con meses de anticipación", explicó.
Por qué El Niño puede provocar inundaciones en algunas regiones y sequías en otras
La especialista también aclaró que El Niño no provoca lluvias abundantes en todas las regiones del planeta. El calentamiento de las aguas del Pacífico modifica la circulación atmosférica y altera la distribución habitual de las precipitaciones.
Mientras el Litoral argentino puede recibir lluvias superiores a las normales, en otras regiones se esperan condiciones diferentes. Rusticucci mencionó que el noroeste argentino podría recibir menos precipitaciones y que para la región amazónica se prevén condiciones de sequía.
Además, explicó que el calentamiento global constituye un contexto adicional: El Niño es un fenómeno natural, pero se desarrolla en un planeta cuya temperatura media ya es más elevada.
El desarrollo de El Niño durante los próximos meses mantendrá la atención puesta en las lluvias y en la evolución de los ríos del Litoral. Aunque la intensidad y las consecuencias pueden variar según la localidad, el seguimiento de los pronósticos y la preparación ante posibles crecidas serán claves durante la primavera y el verano.






