Exceso hídrico en el norte de Santa Fe: preparan obras para agilizar el escurrimiento del agua
El Comité de Cuenca de Fortín Olmos se reunió con autoridades provinciales para abordar la acumulación de agua y las dificultades de drenaje. La región ya acumuló un volumen importante de precipitaciones y se analiza cómo mejorar el escurrimiento ante la posibilidad de nuevas lluvias.
El exceso hídrico en el norte de Santa Fe, producto del importante volumen de lluvias registrado durante los primeros meses del año, mantiene bajo seguimiento a la región ante la posibilidad de nuevas precipitaciones en el marco del fenómeno El Niño.
El exceso hídrico en el norte de Santa Fe, producto del importante volumen de lluvias registrado durante los primeros meses del año, mantiene bajo seguimiento a la región ante la posibilidad de nuevas precipitaciones en el marco del fenómeno El Niño. Frente a este escenario, se busca mejorar el escurrimiento del agua acumulada y las condiciones de drenaje.
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En ese marco, integrantes del Comité de Cuenca de Fortín Olmos mantuvieron una reunión con autoridades del Gobierno provincial para analizar la situación y avanzar en obras que permitan acelerar el escurrimiento del agua en la región.
Santiago Laplacette, presidente del Comité de Cuenca de Fortín Olmos, explicó en diálogo con Una Tarde a la Vez, en AIRE, que la zona atraviesa un escenario complejo por el volumen de precipitaciones acumulado y por el ingreso de agua proveniente de otras provincias, particularmente de Chaco y Santiago del Estero.
Posibilidades de exceso hídrico en el norte de Santa Fe: el problema está en el escurrimiento
La cuenca de Fortín Olmos abarca casi 300.000 hectáreas y constituye una de las principales zonas agropecuarias de la región. Allí hay actualmente más de 100.000 cabezas de ganado, según detalló Laplacette.
El dirigente señaló que durante los primeros tres o cuatro meses del año se registraron alrededor de 1.350 milímetros de lluvia, un volumen que supera las precipitaciones que habitualmente recibe la zona durante un año.
La particularidad de la región agrava el panorama. Fortín Olmos se encuentra en una zona baja y recibe también el denominado “agua de a pie” proveniente de Chaco y Santiago del Estero, por lo que las dificultades no dependen únicamente de las lluvias que se registren dentro del departamento. “Uno de los graves problemas que tenemos actualmente es la falta de drenaje”, explicó Laplacette.
Según detalló, el Comité de Cuenca tiene a su cargo tareas vinculadas con la limpieza, el zanjeo, el drenaje, las cunetas y los puentes, aunque no interviene en el mantenimiento de los caminos rurales. El problema, sostuvo, es que aun cuando esas tareas se realizan, la cantidad de agua supera la capacidad de escurrimiento. “Si el agua es abundante, no alcanza”, resumió.
Una reunión con Provincia para mejorar el drenaje
Ante este escenario, representantes del Comité de Cuenca participaron de una reunión en el Ministerio de Obras Públicas de Santa Fe, donde analizaron junto a funcionarios provinciales la situación hídrica de la región.
Uno de los puntos señalados como problemáticos es el arroyo Calchaquí, que atraviesa una zona clave para el escurrimiento y termina funcionando como un cuello de botella para que el agua llegue al río Salado.
Laplacette explicó que desde comienzos de año observa que el nivel del arroyo desciende apenas unos centímetros por día. También mencionó dificultades para drenar el agua en inmediaciones a Vera.
El objetivo del trabajo conjunto es mejorar las condiciones de escurrimiento y anticiparse a un agravamiento de la situación, especialmente ante un escenario climático que mantiene bajo atención a la región.
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El antecedente de 1998 y la cautela por la producción
Durante el encuentro con funcionarios provinciales también se comparó la situación actual con la emergencia hídrica de 1998, uno de los antecedentes que más permanece en la memoria de los habitantes del norte santafesino.
Para Laplacette, esa referencia permite dimensionar la posible gravedad del escenario y la necesidad de actuar antes de que las consecuencias sean mayores.
La cautela alcanza especialmente a la actividad ganadera, pero también a las familias que viven en las zonas afectadas. El dirigente advirtió que una profundización del exceso hídrico podría generar importantes pérdidas económicas y productivas después de años de trabajo.
Además, explicó que resulta difícil anticipar con precisión cómo evolucionará el panorama porque no solo deben considerarse las posibles lluvias en Santa Fe: si se producen precipitaciones importantes en Chaco y Santiago del Estero, el agua puede igualmente avanzar hacia la región y complicar el drenaje.





