La Ley de Promoción de Alimentación Saludable N°27.642, más conocida como Ley de Etiquetado Frontal, fue aprobada en octubre de 2021 y entró en vigencia en todo el país el 20 de agosto pasado. Casi dos meses después, pocos son los cambios que están a la vista, tanto en las etiquetas de los productos con exceso en grasas, azúcares, sodio y calorías, como en las cantinas escolares, donde aún se venden este tipo de productos.
La norma prevé que estos alimentos y bebidas lleven un sello informativo (octógonos negros) para advertir a los consumidores sobre la presencia excesiva de componentes perjudiciales para la salud. Pero además regula los entornos escolares y las cantinas de las instituciones educativas para que ningún producto con estas etiquetas sea consumido por niños y niñas, al menos dentro de la escuela.
Fuentes del Ministerio de Educación de la provincia adelantaron a AIRE que “se está diseñando el marco legal para las cantinas y los kioscos”, pero indicaron que “la realidad es que todavía son muy pocos los alimentos y las bebidas que tienen las etiquetas correspondientes. Cuando vayan apareciendo se va a ir de ordenando la cuestión". Asimismo, recordaron que muchas de las cantinas y los kioscos son gestionados por las cooperadoras o están concesionados. “Por lo tanto, eso también puede demorar la implementación”.
Por otra parte, desde la cartera educativa señalaron que se está trabajando en cambios en los comedores escolares alineados con la ley y la alimentación saludable. “Estamos planificando algunas cuestiones y tenemos previsto iniciar unas pruebas en algunos comedores para terminar de avanzar, pero hay que tener en cuenta la cuestión presupuestaria”, adelantaron.
Cómo afecta a los niños y niñas
La Licenciada en Nutrición Natalia Sarricchio (Mat. N°1598) opinó que “es alarmante que a casi un año de la aprobación de la ley que buscar –entre otras cuestiones- cuidar la salud de los niños y las niñas, aún se sigan vendiendo en las cantinas de las escuelas un montón de productos ultraprocesados, con exceso de azúcar y con exceso de sal, sobre todo con dibujos y caricaturas que los llaman a consumirlos”.
En diálogo con AIRE afirmó que “estos productos no están recomendados para la población infantil y se siguen comercializando pese a la prohibición de la ley. No se ven ni los sellos negros con las advertencias, y tampoco se limita su venta en las instituciones educativas”.
En este sentido, la profesional indicó que “se están vulnerando al menos dos derechos: el derecho a la salud y el derecho como consumidores de saber qué estamos comprando. Porque nos están vendiendo productos saludables que no lo son, que tienen exceso de sal, grasas, cafeína y edulcorantes”.
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