Embalsado en el Puente Colgante y crecida del río Paraná: qué riesgos estructurales se presentan para el emblema de Santa Fe

La vegetación acumulada en los pilotes ejerce presión sobre la estructura y modifica el escurrimiento del agua. Un ingeniero civil explicó qué factores deben tenerse en cuenta y por qué recomienda remover el embalsado.

La vegetación acumulada en los pilotes ejerce presión sobre la estructura y modifica el escurrimiento del agua. Un ingeniero civil explicó qué factores deben tenerse en cuenta y por qué recomienda remover el embalsado.

La vegetación acumulada en los pilotes ejerce presión sobre la estructura y modifica el escurrimiento del agua. Un ingeniero civil explicó qué factores deben tenerse en cuenta y por qué recomienda remover el embalsado.

Nico Ferrero / AIRE Digital

La presencia de un embalsado cada vez más extendido en los pilotes del Puente Colgante de Santa Fe, en un contexto de crecida del río Paraná, abre interrogantes sobre sus posibles efectos. La acumulación y permanencia de la vegetación altera las condiciones de circulación del agua, lo que plantea la necesidad de analizar cómo puede repercutir en la estructura y qué aspectos deben considerarse para preservarla.

Guillermo Ferrando es ingeniero civil, trabajó en Vialidad Provincial y se especializó en la construcción de puentes. En diálogo con AIRE, explicó que el embalsado puede generar, principalmente, dos efectos sobre el entorno de las fundaciones de la estructura: además de la presión adicional sobre los pilotes, reduce la sección disponible para el paso del agua, lo que provoca que la corriente circule a mayor velocidad y se intensifique la erosión del lecho de la laguna.

Según explicó el especialista, los puentes se diseñan para soportar los escenarios más extremos, en los que se combinan distintas fuerzas y condiciones del agua. Sin embargo, para analizar el caso del emblema santafesino también es necesario considerar cómo las modificaciones en el escurrimiento pueden afectar el suelo que sostiene sus fundaciones.

En el diseño de los puentes se contemplan distintas fuerzas que pueden actuar sobre sus estructuras. Entre ellas están el empuje del agua y el de los elementos que arrastra la corriente, como troncos, ramas y vegetación.

En el diseño de los puentes se contemplan distintas fuerzas que pueden actuar sobre sus estructuras. Entre ellas están el empuje del agua y el de los elementos que arrastra la corriente, como troncos, ramas y vegetación.

A la hora de pensar en la construcción de un puente en la Setúbal, el ingeniero tomó como referencia de "evento extremo" la creciente de 1982: "Duró seis, siete meses y la velocidad del agua era impresionante", aseveró. Aquella vez -explicó- un cambio en el recorrido del canal principal provocó una importante erosión en la cercanía de las fundaciones de los puentes. Por eso, advirtió que para determinar qué consecuencias podría tener este embalsado en particular, sería necesario revisar los cálculos de diseño y evaluar cómo inciden la acumulación de vegetación, la velocidad del agua y la erosión del lecho.

Cómo puede afectar el embalsado a los pilotes del Puente Colgante

En el diseño de los puentes se contemplan distintas fuerzas que pueden actuar sobre sus estructuras. Entre ellas están el empuje del agua y el de los elementos que arrastra la corriente, como troncos, ramas y vegetación. En ingeniería, estos materiales se conocen como detritos.

Ferrando explicó que los reglamentos de cálculo contemplan la combinación de esas fuerzas con otras acciones, como la del viento, para establecer las condiciones que deben soportar las estructuras. Por eso, señaló que es razonable suponer que los ingenieros que calcularon la reconstrucción del Puente Colgante hayan considerado la posibilidad de que se acumularan elementos arrastrados por el agua.

Sin embargo, profundizó en la noción de que en un escenario de acumulación de vegetación, cuando se dificulta el paso del agua, el flujo se concentra en una sección menor y modifica su velocidad, lo que puede profundizar la erosión del lecho y alterar las condiciones del suelo.

La creciente de 1982, "el" antecedente

“Generalmente se diseña para el evento extremo”, explicó Ferrando al referirse a los criterios utilizados en ingeniería para proyectar puentes. Como ejemplo, detalló las condiciones que generó la creciente de 1982, que modificó el recorrido del agua en la Laguna Setúbal y provocó graves daños en las estructuras de ambos puentes.

Según relató, la construcción del Viaducto Oroño contempló en su diseño condiciones de crecida previas al relleno de los terrenos donde hoy está la Ciudad Universitaria. En ese escenario, el canal principal de la laguna pasaba cerca de la margen de Santa Fe, por lo que las fundaciones del Oroño se proyectaron a mayor profundidad de ese lado y a menor profundidad del lado Paraná.

Durante aquella creciente, esos rellenos actuaron como un obstáculo para el flujo principal de agua, que se desvió antes de lo previsto hacia el oeste y chocó contra la zona de la costanera. Desde allí, la corriente rebotó hacia la margen opuesta y erosionó el lecho alrededor de las fundaciones de ambos puentes del lado Paraná.

Ese proceso terminó con la caída de la antena este del Puente Colgante y con graves daños en el Oroño, cuyas fundaciones del lado Paraná quedaron con apenas cinco metros de ficha —la parte del pilote que permanece enterrada en el suelo—, por lo que fue necesario recalzar esa pila.

Lo ideal, remover el embalsado

En este contexto, Ferrando recomendó retirar el embalsado para evitar que siga reduciendo el espacio disponible para el escurrimiento de la laguna. “Lo ideal sería que lo remuevan”, sostuvo, y sumó: “La laguna necesita esa sección de escurrimiento del agua”.

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Otra cuestión: el mantenimiento del Puente Colgante, una tarea pendiente

Ferrando también se refirió al mantenimiento del Puente Colgante. Según contó, al finalizar las obras de reconstrucción se había previsto un manual para conservar la estructura, pero ese plan nunca llegó a implementarse.

En 2013, la provincia contrató a la empresa Cetec Ingeniería, de Córdoba, para realizar un relevamiento de la superestructura del puente. El informe detectó problemas en algunos cables, falta de pintura, desalineaciones de ciertos elementos y dificultades en la junta del pavimento.

Aquel estudio se concentró en la superestructura del puente y no incluyó las fundaciones, según precisó Ferrando. Por eso, el ingeniero distinguió entre las observaciones que se hicieron sobre el estado general de la estructura y los interrogantes que plantea hoy la vegetación acumulada alrededor de los pilotes.

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