A raíz de esa situación, AIRE se metió de lleno en el tema e indagó sobre cómo es el control del Estado provincial y cuáles son las estrategias que está llevando a cabo. La importancia del registro balístico y conocer el “ADN” de cada bala.
La clave para resolver casos y el registro balístico
Uno de los grandes objetivos que se propone el gobierno es obtener trazabilidad, ¿qué significa eso? Básicamente, es generar una conexión entre una bala disparada o casquillo que se encuentre en una escena, con el arma que la disparó y la persona que la portaba. En otras palabras, es establecer la unión entre los elementos anteriormente mencionados y a partir de eso poder obtener información para resolver casos.
Actualmente, se está implementando el registro de identificación balística para las armas de fuego de las fuerzas de seguridad de la provincia. “Se toma cada arma y lo que se hace es disparar dos muestras testigos. En cada vaina y ojiva queda una huella única, un ADN del arma, que se almacena y con esa información se genera un Código Único de Identificación Balística (CUIB)”, explicó Lucas Covacich, subsecretario de Control Policial. Desde que comenzó la gestión de Maximiliano Pullaro se auditaron 1.300 pistolas.
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Con todos esos códigos únicos se genera una base única de datos de uso interno del Ministerio de Seguridad. Allí se almacena la identidad de cada evidencia balística de las armas de fuego de las fuerzas de seguridad, con sus respectivos proyectiles disparados y vainas servidas. En algún hecho en dónde no se sepa de dónde salió una bala, se podrá contrastar con la base de datos y se sabrá si se disparó de un arma policial o no.
En la gestión anterior, se implementó el rotulado de las siglas “P.S.F.” en las balas y armas que utiliza la policía. Eso posibilita que cuando se encuentre un casquillo con esa identificación, rápidamente se sepa que es de las fuerzas policiales. Ante la consulta de este medio si se iba continuar con esa política, Covacich dijo que “si bien hasta el momento no hemos adquirido municiones ni armamento, la idea es continuar con esa metodología de registración e individualización”.
Una ley pendiente de reglamentación
En 2019 se transformó en ley el “Registro de Identificación Balística”, un proyecto que fue impulsado por el actual secretario de Justicia, Santiago Mascheroni, y el diputado Rubén Galassi. Fue promulgado en el 2020 por el entonces gobernador Omar Perotti, pero nunca fue reglamentado. Más allá de eso, se empezaron a implementar ciertas cuestiones que proponía la norma, y la idea es que en un futuro se pueda reglamentar de manera completa.
¿De qué habla el proyecto? Uno de los puntos fundamentales es que busca generar un registro o base de datos, que sea igual al que existe para las armas de las fuerzas policiales, pero para la población civil. El objetivo es tener esa información de todas las armas existentes en la provincia y simplificar futuras investigaciones.
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Ante la sospecha por robo de balas, el gobierno nacional declaró como "zona militar" a la fábrica de armas ubicada en la localidad de Fray Luis Beltrán.
La ley plantea que esa registración de las armas de fuego se va a producir a medida que se vayan comprando o cuando se renueven las autorizaciones. “Al momento de adquirir un arma y las balas, el arma se perita con la munición y eso queda archivado”, le explicó a AIRE Santiago Mascheroni.
“Las ventajas que generaría es que cuando sea incautado algún proyectil en un proceso penal o judicial se podrá obtener una comparación con los registros que existen. Es decir que el tema de las ‘balas perdidas’ un día se va a terminar porque vamos a tener un mecanismo de identificación mucho más eficaz”, detalló Mascheroni.
Para sintetizar, el exlegislador y actual funcionario indicó que “se apunta a que el control no sea un control estático o meramente burocrático de llevar datos en un libro, sino tener un control dinámico del comportamiento que tiene un arma de fuego en relación a la huella que deja en el proyectil que utiliza”. “Hay sistemas computarizados que permiten llevar registros inmediatos que se van generando un banco de datos cada vez más importante en el cual va a ser cada vez más difícil no encontrar un punto de referencia al proyectil que pueda aparecer en cualquier evento”, añadió.
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Control
El gobernador Maximiliano Pullaro se refirió a cómo está trabajando la provincia en este tema durante el discurso de apertura de sesiones ordinarias. “Intensificamos los controles en los arsenales policiales y las inspecciones en armerías comerciales, ejerciendo acciones de control y fiscalización, que nos permiten realizar una trazabilidad de los materiales”, dijo el mandatario.
“Estamos desarrollando periódicamente controles en territorio. Es decir que comparecemos en una comisaría o Unidad Regional. Estas inspecciones se estructuran en tres ejes: control de inventarios del armamento en depósito (tipos de armas, números de serie, municiones, chalecos), medidas de seguridad y personal de armería”, explicó Covacich.
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El secretario de Justicia de la provincia de Santa Fe, Santiago Mascheroni, junto al gobernador Maximiliano Pullaro.
Según indicaron en el ministerio de Seguridad, los controles mencionados permiten tener conocimiento de las armerías centrales, pero también “generar capacidad real de control y construir una base de datos propia con información útil para proyectar políticas públicas relativas al armamento”.
El funcionario provincial también mencionó que se están realizando inspecciones a las armerías comerciales. “Se verificó las condiciones de seguridad, las vigencias de los permisos, inscripciones, libros y demás documentación exigible de las actividades de los locales que explotan rubros dedicados a la venta de armas de fuego y municiones. Con esta acción se obtuvo información de suma utilidad para el conocimiento de las existencias de armas y municiones de estos locales”, explicó.