Ricardo Gordón lleva más de 40 años con su negocio en calle Estanislao Zeballos al 3400, frente al edificio de la distribuidora que sufrió un incendio devastador este jueves. El comerciante contó cómo fue el tremendo momento que vivió junto a sus nietas. "Sentí que el portón del lugar latía", le dijo a AIRE el hombre que fue evacuado por los bomberos.
"Estábamos en el negocio con mis nietas y empezamos a sentir olor a quemado. Al ratito empezaron a volar los tarros de aerosoles que empezaron a pegar en el vidrio de nuestro negocio. Los ventanales (de la distribuidora) empezaron a estallar y el portón levadizo que tiene es como que latía. En un momento a otro eso explotaba y se nos venía todo encima. De repente aparecieron los bomberos y nos sacaron hasta la esquina. No querían que quede nadie en el negocio", afirmó.
"Una vez que los bomberos empezaron a tirar agua se empezó a calmar todo. Pero tuvimos que sacar a mi señora y a los chicos", señaló y dijo que pasó gran parte de la tarde contemplando cómo se destruyó el lugar. "Me pone los pelos de punta ver cómo quedó todo. Llevo 42 años con el negocio. Yo estaba desde que esto era una fábrica", concluyó.
¿Cómo fue el incendio en el depósito de la distribuidora?
El fuego, que comenzó este jueves alrededor de las 13.45, tomó gran parte de las instalaciones que ocupan la manzana comprendida entre Estanislao Zeballos, Gobernador Freyre, San Lorenzo y Castelli. Las lenguas de fuego alcanzaron gran magnitud y la presión reventó los ventanales del lugar. La extensa columna de humo se observó desde distintos puntos de la ciudad y alrededores. El sector donde comenzó el siniestro era utilizado como depósito de material altamente inflamable como pañales y desodorantes, por lo que además se escucharon algunas explosiones en el lugar.
En el lugar trabajaron varias dotaciones de bomberos, efectivos de la Policía de Santa Fe y personal municipal. Durante la tarde del jueves dos personas fueron trasladadas por el Servicio de Emergencias 107 por inhalación de monóxido de carbono. Recién después de las 15 el incendio pudo ser controlado, pero los bomberos, que recibieron el apoyo de dotaciones de Esperanza y San Jerónimo del Sauce, tuvieron que trabajar durante toda la noche para apagar las llamas.
Este viernes por la mañana continuaban las tareas de las autobombas porque al realizar el movimiento de los escombros para limpiar el lugar había pequeños focos ígneos que se reavivaban. Ahora trabajan operarios y maquinaria de la Municipalidad de Santa Fe en la limpieza del lugar.
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