El doloroso crimen que unió sus vidas para siempre

El doloroso crimen que unió sus vidas para siempre

Sara tiene 14 años y es la hija de la docente Vanesa Castillo, asesinada en Alto Verde el 15 de febrero del 2018 al mediodía. Silvia es hermana de la seño Vane y desde que la mataron, su vida cambió para siempre: se transformó en la madre del corazón de Sara. Contó su historia a horas del inicio del juicio por el crimen de Vanesa.

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POR FABIANA CHIAPPERO

El 15 de febrero del 2018 al mediodía, en la puerta de la escuela Victoriano Montes de Alto Verde asesinaron a la docente Vanesa Castillo. La vida de la familia cambió para siempre y en particular, la de Sara (14) hija de la "seño" Vane y la hermana de Silvia (53). Ambas vivieron un tiempo después en Santa Rosa de Calchines, pero al ánimo de Sara comenzó a decaer. Se deprimió hasta el punto en que no quiso vivir más en esa casa, la misma de la que salió por última vez su mamá con destino a la escuela para nunca regresar. Este lunes se inicia el juicio por el crimen de Vanesa, que tiene como único imputado a Juan "Chacho" Cano. Silvia cuenta su historia y la de Sara, su sobrina e hija del corazón.

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Silvia Castillo (53) es corredora inmobiliaria, soltera y no planeó tener hijos hasta que su hermana Vanesa Castillo (33) murió y se encontró frente a la responsabilidad enorme de sostener a Sara - la hija de la seño Vane-. Con el corazón dolido por el asesinato de su hermana y con una familia diezmada, Silvia transformó a Sara en su hija del corazón y desde allí su vida se reparte entre cuidarla, participar activamente en la búsqueda de justicia por el asesinato de Vanesa (que para Silvia es "Sole") y un poco su trabajo, como corredora inmobiliaria; aunque confiesa que en algún momento no podía retener ni "tres números seguidos".

"Sara se sentó en la cama y me dijo a vos lo único que te importa es que yo vaya a la escuela y no te das cuenta que me estoy muriendo"

"Después de la sepultura de Vane el 16 de febrero me senté con mi mamá y le dije que había tomado la decisión de mudarme de Santa Fe a Santa Rosa para cuidar a Sarita. No pude repartir mi cabeza, fui perdiendo trabajo porque en mi rutina me encuentro con gente que no conozco y empecé a tener temor. En nuestras cabezas se instaló la vulnerabilidad. Cuando yo me alejaba, viajaba a Santa Fe, Sara se ponía mal porque tenía miedo de que yo no vuelva. Me empecé a alejar del trabajo y a quedarme más en casa. Es que la madre de Sara se fue de su casa a trabajar y no volvió, " relató Silvia Castillo en una entrevista exclusiva con Aire Digital.

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La vida de Sara, la hija de Vanesa

Sara nació y vivió sus primeros años en la casa materna de la familia Castillo en Santa Rosa de Calchines. Su padre se fue de la vivienda cuando se divorció de Vanesa y nunca regresó. Sara tenía 6 años. Lo vio por última vez cuando cumplió 10 años. Tras el asesinato de Vanesa la Justicia lo buscó, pero no quiso tramitar la guarda de la menor.

"Un día me dijo que no me iba a amar más porque después iba a sufrir. Vos la veías una nena fuerte, pero ahí te caía la ficha"

A pesar el profundo dolor, Sara inició el ciclo lectivo el 8 de marzo del 2018, a menos de un mes de que mataron a su madre. Su vida se debatía entre la distracción junto a sus compañeros de séptimo grado, el viaje y alguna sonrisas que se desdibujaban a la hora de regresar a su casa. "Yo pasaba por la escuela y la veía que jugaba y se reía y cuando llegaba a casa tenía la cara larga. Un día me dijo que no me iba a amar más porque después iba a sufrir. Vos la veías una nena fuerte pero ahí te caía la ficha", contó Silvia.

Finalmente, su tía tuvo una crisis fuerte y le dijo a su abuela: "Yo no me puedo quedar más acá me voy a morir en esta casa". Silvia salió el mismo día a buscar departamento y escuela en Santa Fe. Se mudaron juntas. Fue duro el cambio de escuela para Sara pero "se la aguantó". "Era una lucha sacarla de la cama para ir a la escuela. Iba de tarde así que yo empezaba a las 9 a intentar levantarla. Un día se sentó en la cama y me dijo "a vos lo único que te importa es que yo vaya a la escuela y no te das cuenta que me estoy muriendo", agregó Silvia.

A fines del 2019, Sara tuvo otra crisis emocional y "no podía sumar dos mas dos"

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Cómo fue la asistencia psicológica

Sara empezó terapia junto a Silvia desde que asesinaron a Vanesa, pero jamás quiso hacerlo. A Silvia le cuesta ocupar el rol de madre en cuanto a poner límites: "Me maneja como un pañuelo". Siempre buscó terapeutas especializados, pero Sara se cerró de tal modo que le cuesta mucho hablar.

El doctor Juan Carlos Funes, director del programa municipal de asistencia a familiares víctimas de homicidios, asistió de modo telefónico a Silvia desde el primer momento. "El programa era muy bueno. Existió durante 12 años; pero en el mes de mayo me llamaron para comunicarme que la gestión municipal lo cerró. Los profesionales se quedaron sin trabajo y nosotros sin asistencia", denunció.

"Nadie está preparado para sobrevivir a los hijos"

Silvia también habla de su madre y asegura que "nadie está preparado para sobrevivir a los hijos". "Los días de la madre por ejemplo nos falta Sole en la casa, ella era una buen anfitriona. Cuando nació, yo ya terminaba el secundario, nos llevamos 17 años. En mi juventud si tenía que elegir entre quedarme el sábado para ir al boliche o viajar a Santa Rosa para cuidar a Sole, prefería viajar", contó.

La seño Vane era la menor de cinco hermanos (tres mujeres y dos hombres). Se adueñó del espacio en la casa familiar, pero pensó siempre que no podía dejar a su mamá sola. Se casó a los 20 años y quedó viviendo Santa Rosa de Calchines. "Yo le sugería que se mudara a Santa Fe para que Sara tenga más oportunidades, pero no quería", recordó Silvia.

Vanesa no pensaba en ella y por ese motivo no "daba el paso" de salir de la casa materna y trasladarse a Santa Fe. Nunca tomó esa decisión. Hoy su madre está bien de salud, con los malestares propios de esa edad.

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"Espero conocer la verdad"

Silvia Castillo- querellante en la causa junto a su hermana- quiere conocer la verdad y que todos los responsables del crimen de Vanesa reciban su condena -o sanción- si es que hay responsabilidad administrativa. Se sintió decepcionada y maltratada en todo el proceso de investigación, pero decidió renovar la confianza en el poder judicial.

"Yo como familiar de la víctima me siento víctima de los procedimientos mal hechos"

La familia pidió que se investigue la hipótesis del crimen por encargo y la vinculación del asesinato de la docente con la denuncia de abuso sexual de una alumna que Vanesa hizo en el 2017. "Se investigó muy mal y en el camino se perdieron pruebas. Si los vecinos sindicaron a Cano como el atacante de Vanesa y era lo único que tenía que probar la investigación penal preparatoria, también fallaron los procedimientos. El fiscal Marchi no se acercó al lugar del hecho. Cuando llevan el cuerpo de mi hermana, la moto quedó sola en la escena del crimen. Después la portera de la escuela y el vicedirector la entraron al establecimiento. Después a las 17 yo la vi en la PDI. Tampoco el fiscal allanó la casa de Cano luego de que cometiera el crimen", detalló Silvia.

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Asegura que no fueron limpios los procedimientos. Hubo negligencia. "Marchi opera en todos los casos de la misma manera. Pensó al principio que fue crimen en ocasión de robo. El inspector delante mío le dijo por teléfono que el asesino mató a Vanesa con una faca tumbera de hierro del ocho", agregó.

"Yo como familiar de la víctima me siento víctima de los procedimientos mal hechos", sentenció Silvia. Mas de seis escritos presentaron para recuperar las pertenencias de Vanesa. "En una oportunidad me recibió la fiscal Giménez, nosotros pedimos que nos exhiban las pertenencias de Vanesa -la mochila roja que mandaron a periciar- cuando abrió la mochila delante mío estaba vacía. Ella quedó en investigar y nunca supo ni cómo desparecieron las cosas ni quién se las llevó. Yo quería saber qué había en esa mochila porque en la otra no estaban ni la agenda de Vanesa ni el cuaderno de actas", contó la hermana de la maestra asesinada. Ese tiempo previo de vacaciones, Vanesa había labrado actas porque en una de las oportunidades el vicedirector le abrió la puerta de la escuela y la dejó sola. Ella tuvo miedo. Todo eso jamás salió a la luz.

El 5 de marzo en la audiencia preliminar del juicio Juan Cano, el único detenido y autor material, dijo ser el sicario y que había cobrado 50.000 pesos. "Yo no me quiero comer la perpetua solo. A mi me mandaron a sicariar a Vanesa Castillo, me mandó el patrón de Vanesa. A mi me iban a pagar 50.000 pesos, por eso la maté ", dijo Cano frente al tribunal.

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Al respecto, Silvia expresó: "Yo estaba frustrada porque la fiscalía no encontró prueba material para sostener la hipótesis del crimen por encargo. La investigación fracasó porque no pudo demostrar la verdad y la verdad... es lo que dijo Cano. La propia defensa de Cano no lo dejó declarar".

"Cano es el sicario y si hay un sicario hay autor intelectual. Esperamos que en la sentencia de este juicio puede salir la orden del Tribunal para que se abra una nueva investigación y determinar cuáles son los autores materiales y los motivos que tuvieron para ponerle precio a la vida de Vanesa", finalizó Silvia.