El día que se "robaron" un pueblo: a siete años del golpe comando en Bernardo de Irigoyen
El de 4 de marzo de 2016, un hecho quebró la paz de Bernardo de Irigoyen, una pequeña localidad del departamento San Jerónimo. Se trata del robo a la comisaría, la Comuna, el despacho del Juez de Paz, un Santa Fe Servicios y la sucursal del Correo Argentino. Los delincuentes se llevaron $300 mil (unos $4,5 millones en la actualidad, si se tiene en cuenta la inflación). En las calles del pueblo se escucha "se chorearon mucho más".
El robo, ¿estaba planeado así? ¿La estrategia fue robarse un pueblo en 9 minutos? ¿O una circunstancia ajena les alteró el plan inicial?
¿Qué puede alterar la normalidad de un pueblo de 1700 habitantes? ¿Un accidente? ¿La muerte repentina de un vecino? ¿Un temporal? Esas pueden ser, entre otras, las posibilidades comunes que modifiquen el andar de un pueblo. Pero el 4 de marzo de 2016 un robo, un verdadero golpe comando, sacudió la paz de Bernardo de Irigoyen, en el departamento San Jerónimo. Los delincuentes irrumpieron en la comisaría, redujeron los policías, le quitaron las armas, luego asaltaron la comuna, el despacho del Juez de Paz, un Santa Fe Servicios y la sucursal del Correo Argentino, que funciona como un banco en esa pequeña localidad.
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Ahora bien, ¿estaba planeado así? ¿La estrategia fue robarse un pueblo en 9 minutos? ¿O una circunstancia ajena les alteró el plan inicial?
Aprovechando la cercanía de casi todas las instituciones en un radio de 20 metros, el raid comenzó con el copamiento de la comisaría. Allí los delincuentes sorprendieron a los policías de guardia, los redujeron y encerraron en los calabozos. Luego, un integrante de la banda ingresó al juzgado de Paz, allí estaba el juez, Raúl Bonancea. Le robaron la billetera, el celular y lo encerraron en el baño. Segundos después la banda se trasladó a la comuna. Amenazaron a los empleados y al jefe Comunal Jorge Raúl Carcavilla le pegaron un culatazo en la cabeza. A unos pocos metros, los delincuentes redujeron a la tesorera y robaron el dinero que había en las cajas recaudadoras de servicios e impuestos.
Minutos más tarde, se dirigieron a la sucursal del Banco de Santa Fe. Allí pidieron que todos se tiren al suelo y robaron la caja. Antes de irse, frenaron en la sucursal del Correo Argentino, donde también redujeron a los empleados y robaron el dinero de las cajas. En total se estima que se llevaron $300 mil (unos $4,5 millones en la actualidad si se tiene en cuenta corriente inflacionaria), aunque en las esquinas de Bernardo de Irigoyen se comenta que se “chorearon mucho más”.
En la descripción cronológica hay que detenerse un momento, porque un dato clave había salido a la luz y es el motor de otra hipótesis. A las 9.30 (la hora del robo), de ese 4 de marzo, tenía que haber llegado el camión de caudales -con más de 1 millón de pesos ($15.000.000 actuales) para que cobren los jubilados del pueblo. Un problema técnico retrasó la llegada del blindado. Por la cámara de seguridad se pudo observar que los ladrones ingresaron al pueblo con las primeras luces del día ¿Ese era el objetivo inicial y la demora los obligó a improvisar o estaba planificado robar todas las instituciones del pueblo más el camión de caudales? Además, ¿quién hizo la inteligencia previa en esta localidad?
Los delincuentes huyeron hacia la ruta nacional N°11. Allí, se habrían cambiado de vehículos. Según el reporte oficial, a la altura del kilómetro 419 de la ruta nacional 11, cerca de Coronda, en un Peugeot 206, uno de los delincuentes volcó como consecuencia de un tiroteo con la policía y murió, horas más tarde, en el hospital José María Cullen. El ladrón, Carlos Entiveros, iba, llamativamente, solo. Y en el interior del vehículo no encontraron dinero.
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El fiscal Omar De Pedro junto a la fiscal Lucila Nuzzo realizaron una profunda – e inmediata- investigación que permitió dar con la banda que cometió el robo. El grupo delictivo tenía su base en José León Suárez, provincia de Buenos Aires. En medio de las averiguaciones, con centenares de horas de escuchas telefónicas y grabaciones, la detención de los integrantes logró evitar al menos, otros 20 atracos que planeaban en distintos puntos de la provincia de Santa Fe, posteriores al cometido en Bernardo de Irigoyen.
Si bien se lograron condenas de al menos cuatro integrantes de la banda en distintos procedimientos abreviados, uno de ellos se encuentra prófugo y otro espera por el juicio este año, probablemente. Se trata de Leonaro Rivero, el principal sospechoso de liderar la banda criminal que, el 4 de marzo de 2016, se robó un pueblo.









