Daniel salió de su casa el domingo en bicicleta hacia una granjita en Perú y Cochabamba, en zona oeste de Rosario para comparar una maquinita de afeitar. Cuando llegó dos personas estaban asaltando el local, los enfrentó y los ladrones huyeron con parte de lo sustraído. Su hijo Diego contó en una entrevista radial que Daniel salió en persecución y los alcanzó a unas cuadras. Eran cuatro, no dos. Les exigió que le entregaran lo robado, pero cuando se daba la vuelta para irse con lo recuperado uno le disparó por la espalda. El proyectil, le dijeron a la familia en el hospital de Emergencias, provocó una lesión en la zona dorso lumbar con afectación de la médula. Eso explica por qué cuando se lo estaba llevando la ambulancia del lugar, Daniel le dijo a su hijo que no sentía las piernas. El diagnóstico médico es de paraplejia.
El hecho ocurrió el último domingo 8 y, a decir verdad, casos como el de Daniel, herido con un arma de fuego en contexto de robo, son los menos en una ciudad donde las estadísticas criminales se mueven mayormente al compás de los enfrentamientos entre bandas y grupos que disputan el territorio para el negocio del narcomenudeo.
Hechos como el que sufrió Daniel, que tiene profundas implicancias vitales, afectivas y económicas para el resto de su vida, remiten a una estadística que en general queda relegada a un segundo plano, detrás de la impactante cifra de homicidios dolosos que en Rosario no paró de crecer desde 2020 para acá.
Cuáles son las estadísticas de heridos de arma de fuego
Y la verdad que la cantidad de Heridos de Arma de Fuego –HAF, según la denominación del Observatorio de Seguridad Pública de Santa Fe– siguió siendo altísima en 2022, pero mientras la cantidad de homicidios en el departamento Rosario se incrementó al punto de ser por lejos el número más alto de la historia, la cantidad de personas HAF descendió un 7%.
Dos estadísticas íntimamente vinculadas, donde la diferencia entre la vida y la muerte puede ser de milímetros, se comportaron en sentido inverso en el último año. “No tengo una respuesta para eso, se necesitaría sumar muchas voces”, dice Jorge Fernández, secretario de políticas y gestión de la información del Ministerio de Seguridad provincial.
El desacople entre homicidios y HAF que se dio en Rosario, no se dio en el departamento La Capital, donde los números definitivos no están, pero la tendencia ya se avizora de reducción fuerte en la comparación interanual.
Los datos de Rosario
La sigla HAF reúne a todos aquellos heridos de arma de fuego. Dicho de otro modo: todos aquellos y aquellas que estuvieron muy cerca de la muerte y se salvaron, ya sea por azar o porque los servicios de salud alcanzaron a responder a tiempo y bien como para salvarles la vida.
En 2020 en el departamento Rosario se registraron 871 HAF. En 2021 fueron 859. En 2022 la cifra que acaba de entregar el Observatorio fue 802, con una baja interanual de 7%, según datos del Observatorio. La tendencia es inversa a los homicidios, que no pararon de crecer desde 2020.
El fenómeno de la violencia altamente lesiva es fundamentalmente protagonizado por varones en edades juveniles. El mayor número de personas HAF fue en el rango etario de 20 a 24 años, seguido por el de 15 a 19 y en tercer lugar el de 25 a 29 años de edad.
En 2022 entró en escena estadística una mayor presencia femenina. Se incrementó 1,7% el número de mujeres HAF y a la vez fue el año con más mujeres asesinadas. Sobre este punto Fernández da cuenta de un cambio notable: “Si bien el procesamiento de información no está concluido, vemos que en el caso de las víctimas mujeres hay menor componente de violencia de género que años anteriores, que era la mayoría de casos, como sigue siendo en el departamento La Capital. Esto nos hace pensar que hay más mujeres metidas en el circuito criminal”.
La geografía de la violencia en Rosario
Fernández señala datos que le resultan relevantes para diseñar estrategias para frenar las violencias altamente lesivas en Rosario: “El indicador de violencia, lo construimos sumando los homicidios y los HAF, barrio por barrio, y miramos la superficie donde se producen. En Rosario el 49,7% de la violencia altamente lesiva ocurre en el 13,4% de la superficie de la ciudad, con especial concentración de hechos en los barrios Empalme Graneros y Ludueña, un total de 170 hechos en 5,7 km2. Sin embargo, no sería el área de mayor concentración de violencia sino barrio Las Flores, que tuvo muchos casos pero en una superficie más chica”.
Fernández explica que "esta información permite ver con lupa dónde están los focos de violencia, las organizaciones más picantes y dónde hay que intervenir de forma focalizada y con estrategias más integrales”.
Lo explica así: “Hubo 288 homicidios en el departamento Rosario. Con una estrategia exitosa en Empalme y Ludueña, y en Cordón Ayacucho y en Grandoli y Gutiérrez, que ahí tenés 65 homicidios en el año… si lográramos unas buenas intervenciones ahí, es fácil imaginar lo que se podría reducir el nivel de violencia en la ciudad”.
Años atrás esas intervenciones se hicieron y fueron muy efectivas en esas mismas áreas barriales y ayudaron a un lento descenso de la tasa general de la ciudad, cuestión que se modificó a partir de 2020. En varias oportunidades el actual intendente Pablo Javkin, entre otros referentes de la ciudad, le reclamaron al gobierno volver a esa forma de trabajo.
El tema de la lupa, como dice Fernández, es porque los datos de HAF durante 2022 ratifican que en el 52% de los casos la víctima fue baleada en un radio máximo de 500 metros a la redonda de su lugar de residencia. Es decir se produce en el mismo lugar donde vive. Otro 13% son heridas a una distancia de entre 500 y 1.000 metros (diez cuadras a la redonda). Son números que indubitablemente muestran que la conflictividad se da muy fuerte en el entorno donde viven quienes resultan heridos.
Hay otro índice que elabora el Observatorio que para Fernández es indicativo de que “hay un descenso en la cantidad de armas”. El Indicador de Presencia de Armas de Fuego se integra con los homicidios, HAF y todos aquellos eventos en el que se da cuenta de la presencia de un arma. En 2019 fueron 9.439; en 2020 subió a 10.979; 2021 bajó a 8.597 y en 2022 a 7.320. Y según adelanta el secretario provincial, “una de las estrategias de trabajo más importantes este año va a ser la reducción de armas”.
Otro dato con el que cerró 2022 es la creciente participación de Rosario en detrimento del resto de las ciudades y pueblos del departamento en los casos de HAF. El año pasado el 89% de los 802 casos de HAF se dieron dentro de los límites de la ciudad, seguido por Villa Gobernador Gálvez, con 6,5% y Granadero Baigorria con 2,4%.
En 2021 en Rosario se dio el 82,8%, Villa Gobernador Gálvez el 7,1% y Pérez 1,6%.
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