La Granja La Esmeralda ha sido un ícono de la ciudad de Santa Fe por décadas y en los últimos años dejó de serlo. En varias oportunidades diferentes organizaciones o referentes denunciaron mal estado o abandono. Hoy hasta el cartel del predio está decolorado y no se ve ni el nombre. Este martes los concejales Luciana Ceresola y Sebastián Mastropaolo (Pro-Juntos por el Cambio) se presentaron en el lugar junto a un escribano para relevar el estado del mismo ante la falta de respuesta a un pedido de informe que presentaron a las autoridades provinciales responsables.
La cobertura en vivo de Aire de Santa Fe
"Es importante que toda la ciudad conozca el estado calamitoso de la Granja La Esmeralda", sentenció Mastropaolo en Aire de Santa Fe desde el ingreso del predio que se encuentra cerrado en el marco de la pandemia. "Queremos ratificar el estado de la granja. Hace dos años presentamos los pedidos de informe, hace seis meses volvimos a presentar otro y tampoco tuvimos respuesta. Nos apersonamos como concejales de la ciudad. Cada día que pasa, los animales siguen en estas condiciones y es una tortura", agregó mientras aguardaban el permiso para ingresar al lugar junto al móvil de la radio.
Por su parte, Ceresola describió que se observan "cercados pobres donde cualquier animal puede traspasarlo" y recordó que eso pasó con yacarés y otros animales en la zona que fueron hallados por vecinos de los barrios cercanos. "Queremos ver la parte edilicia, es lo que podemos apreciar. Queremos respuestas", sostuvo la edil.
Mastropaolo indicó que este fin de semana fueron robados de la Granja dos loros Guacamayos y cuatro loros habladores; solo los primeros fueron recuperados por la Policía.
En junio de este año los ediles de Juntos por el Cambio presentaron un proyecto en el Concejo para que la Municipalidad de Santa Fe realice las pertinentes gestiones ante el Gobierno de la Provincia para que informe acerca de la situación en que se encuentra el predio educativo-recreativo de la ciudad.
Esta estación zoológica experimental de trece hectáreas, cuyos objetivos principales son el rescate, reproducción e investigación de la fauna silvestre autóctona; transmisión de conocimiento de biología de especie y reserva de material genético, es única en la región. Allí se trabaja con animales cuyo maltrato y abandono está penalizado por ley.
En los últimos tiempos, algunas especies en cautiverio, y a supuesto resguardo en dicho predio estatal, han sido vistas deambulando por las inmediaciones de casas lindantes según denunciaron los vecinos. A través de la protección y conservación de la fauna silvestre, se reconoce al animal como un recurso indispensable para el mantenimiento del equilibrio ambiental.
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