Las ferias de la economía social y popular se volvieron parte del espacio público de la ciudad de Santa Fe. Se organizan en las plazas de diferentes barrios, se consolidan en la Costanera, copan explanadas y bulevares y llegaron hasta la peatonal San Martín. Ofrecen productos de los más variados y se convirtieron en un polo atractivo para los turistas.
Lo cierto es que cada vez son más los vecinos y vecinas que encuentran allí su fuente de ingreso, sustento y hasta su forma de vida. Encuentran apoyo y compañerismo y después de un tiempo algunos logran dar un paso más: ponerse su propio local y seguir creciendo. Pasan así de la informalidad a la formalidad.
La historia de Mai y Martín es un ejemplo de ello. Su emprendimiento es su única fuente de ingresos y pueden vivir de lo que les deja.
Hace unos siete años llegaron de La Paz, Entre Ríos, a cursar sus estudios universitarios. Ella Arquitectura y él Abogacía. Pero la vida de estudiantes es costosa y más si venís de otra ciudad. Por eso, y para poder costearse sus gastos y vacaciones, decidieron emprender y vender mates en la feria.
“La primera vez que estuvimos en la Costanera nos fue muy bien, vendimos todo, así que probamos una segunda vez y desde ahí no paramos”, contó Martín a AIRE, siete años después de ese recuerdo, en el reciente inaugurado local ubicado sobre calle Lisandro de la Torre de la ciudad de Santa Fe.
El emprendimiento y ahora local comercial se llama “Campero Regionales” y se dedica a la venta de mates, termos, bombillas, bolsos materos, mochilas y todo tipo de accesorios relacionados con el mate. Lo confeccionado en cuero lo traen de Reconquista y el norte de Santa Fe y los mates de Paraná y Gualeguay.
“Durante varios años participamos de la feria de la Costanera y paralelamente empezamos a hacer ventas on line por Mercado Libre. También, muy de a poco, nos fuimos sumando a distintas fiestas regionales del interior de la provincia. Hasta que nos frenó la pandemia”, recordó Mai.
Sin embargo, tras ese parate, intensificaron las ventas electrónicas y cuando pudieron volver a la calle lo hicieron con todo. “Fue tanta la demanda que se estaba generando que decidimos abrir un local. Empezamos a buscar y encontramos este en Lisandro de la Torre. Hace casi tres meses que estamos y la verdad que estamos muy contentos”, expresó la joven.
Mai y Martín no dejaron de asistir a las ferias, a las que describen como espacios de mucha camaradería, y donde pueden encontrarse productos de muchísima calidad y variedad. “Sabemos los productos que se venden, la calidad que tiene, la forma de trabajo y la atención que todos brindamos. Por algo seguimos asistiendo, acá nacimos y este espacio nos dio una oportunidad enorme”, concluyó.
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