Su tarea fue clave: garantizar que la carta magna quedara libre de ambigüedades gramaticales y errores de puntuación que, en el futuro, puedan generar interpretaciones equívocas.
El desafío de revisar la Constitución del 25
Zanetta explicó que fue convocada por el presidente de la comisión para asesorar en cuestiones lingüísticas. Aunque las decisiones finales correspondieron a los convencionales, su aporte resultó fundamental para ajustar el uso de tildes, comas y conectores.
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“Mi participación fue muy desde la normativa. Traté de ser cuidadosa para que las comas funcionen dentro del sistema de la lengua”, señaló. Un ejemplo concreto fue la corrección de las llamadas “comas criminales”, que separan sujeto y predicado y cambian el sentido de la oración.
Convivencia de estilos y cambios ortográficos
Uno de los aspectos más complejos fue la convivencia de artículos redactados en distintas épocas. Algunos se mantienen tal cual se escribieron en 1962, otros provienen de la Constitución Nacional de 1994 y los nuevos corresponden a la reforma de 2025.
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La Constitución del 25, de la provincia de Santa Fe, fue redactada con mucho cuidado para evitar errores de interpretación.
Maiquel Torcatt / Aire Digital
Esto generó contrastes visibles en la ortografía: “Antes los pronombres demostrativos llevaban tilde, ahora no. Entonces vamos a encontrar artículos con tildes y otros sin ellas, porque no se podían modificar los antiguos”, explicó la profesora.
Ejemplo de redacción: los derechos enumerados
Zanetta compartió un caso en el que la puntuación marcó la diferencia. Un artículo hablaba del derecho a un nivel de vida adecuado, enumerando alimentación, vestimenta, vivienda y salud. Para evitar confusión, sugirió separar con punto y coma lo que correspondía a derechos y, con comas, las características de cada uno.
“En el lenguaje jurídico, un punto o una coma pueden cambiar la jerarquía de lo que se está diciendo”, remarcó.
Un lenguaje accesible y democrático
La especialista destacó que el espíritu de esta reforma fue mantener la precisión técnica, pero con un lenguaje más claro y accesible para la ciudadanía. En ese sentido, se privilegió el uso del presente en la redacción, salvo en disposiciones transitorias que necesariamente proyectan a futuro.
profe zanetta 22
La profesora María Ofelia Zanetta recalcó la importancia de que la Constitución esté redactada con claridad.
“El lenguaje en uso va cambiando y se adecua al contexto. La idea fue construir una Constitución que sea entendida y que pueda acompañar los tiempos que vivimos, sin perder su carácter jurídico”, subrayó.
Un trabajo colectivo y minucioso
Aunque su aporte fue clave, Zanetta insistió en que se trató de un esfuerzo colectivo. “Si bien hice la revisión lingüística, hubo un gran trabajo en equipo. Me consultaban todo el tiempo, incluso minutos antes del cierre, para que nada quedara librado al azar”, contó.
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La nueva Constitución será, además de un hito institucional, un documento que refleje la evolución del lenguaje y la importancia de la claridad a la hora de escribir las normas que regirán la vida de los santafesinos.
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