Ataques de perros en Santa Fe: insisten en que los animales de más de 15 kilos deben usar bozal en la ciudad
En diálogo con AIRE, una especialista recordó que los perros de más de 15 kilos deben circular con correa, collar y bozal en Santa Fe.
Los perros de más de 15 kilos deben circular con correa, collar y bozal en Santa Fe.
En el marco de los recientes episodios de ataques de perros en Santa Fe, Alicia Lavernia, médica veterinaria especialista en comportamiento animal, explicó que es necesario diferenciar las agresiones que ocurren en la vía pública de aquellas que se producen dentro del ámbito familiar y advirtió que la prevención comienza mucho antes de que suceda una mordedura.
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En diálogo con AIRE, Lavernia señaló que los dos escenarios responden a situaciones diferentes. Sobre los ataques en espacios públicos, remarcó la responsabilidad de los tutores y recordó que la normativa establece que los perros de más de 15 kilos deben circular con correa, collar y bozal.
"Hay una irresponsabilidad de llevar un animal a un espacio público sin el bozal correspondiente. Cuando hay un accidente por mordedura se hace lo que se llama una evaluación de riesgo, pero la irresponsabilidad por parte del tutor existe", sostuvo.
Por otro lado, explicó que las agresiones dentro de los hogares son frecuentes, aunque muchas veces no trascienden públicamente. "Los perros que muerden a los miembros de la familia es algo común. Lo que pasa es que, cuando sucede intrafamiliarmente, no sale a la luz, excepto que sea un hecho grave", indicó.
Al referirse a la decisión de poner el foco en los perros de más de 15 kilos, en lugar de establecer únicamente un listado de razas potencialmente peligrosas, Lavernia explicó que limitar la clasificación a determinadas razas puede generar una falsa sensación de seguridad.
"Si yo hago un listado de razas y dejo afuera a otras, le estoy dando una falsa seguridad al público. Les digo que estos sí son potencialmente peligrosos, pero estos no", advirtió. En ese sentido, aclaró que el tamaño no determina que un perro tenga más probabilidades de morder que otro. La diferencia está en las características físicas y la capacidad de provocar lesiones: "Por supuesto que, por su morfología y por su potencia de mandíbula, determinadas razas provocan daños muy importantes cuando muerden", explicó.
Razas de perros: la potencia de la mandíbula y la preparación previa
Para la especialista, uno de los principales problemas es la falta de información antes de incorporar un animal a la familia. Consideró que no todos los tutores están preparados para convivir con determinadas razas y que es necesario conocer sus características y necesidades.
"No podemos criar un pitbull de la misma forma que criamos un caniche y ahí está el problema", sintetizó.
Al hablar particularmente de los pitbull, Lavernia destacó que una de sus características distintivas es la potencia de su mandíbula y la capacidad de mantener una mordida sostenida: "Tiene potencia de mandíbula que es récord. La peligrosidad viene por ahí. Es un perro que puede tener una mordida sostenida dos horas", afirmó.
En ese marco, cuestionó algunas prácticas que se observan habitualmente en plazas y espacios públicos, donde los perros realizan juegos de tracción y mordida sobre cubiertas u otros objetos. Según explicó, esas actividades pueden reforzar justamente una de las características que hacen que una mordedura de esta raza pueda provocar lesiones graves.
"Lo toman como un juego, como una actividad lúdica, cuando en realidad están potenciando lo que agrava o hace peligroso a ese animal", señaló.
La edad de adopción y la socialización de los perros
La especialista también hizo hincapié en la importancia de los primeros meses de vida del cachorro. Uno de los aspectos fundamentales es respetar los 60 días como edad de adopción, ya que durante ese período la madre cumple un papel central en el aprendizaje del animal.
"La madre hace un trabajo fundamental en la vida del cachorro, que es generar autocontroles y la inhibición de la mordida", explicó.
Por eso, advirtió que separar a los perros de sus madres a los 30 días puede generar dificultades: "Tratamos de reemplazar de alguna forma a la madre canina y no lo logramos porque tenemos una especie diferente y hacemos las cosas diferentes. La mirada humana es completamente diferente a lo que necesita la especie".
Otro punto fundamental es la socialización, que comienza alrededor de las tres semanas y se extiende hasta los cuatro meses. Durante esa etapa, el cachorro debe acostumbrarse a relacionarse con otros perros, distintas especies y personas de diferentes edades, incluidos niños, adultos y adultos mayores.
Lavernia también mencionó una característica del comportamiento de los pitbull que, según explicó, debe tenerse en cuenta: la llamada agresividad explosiva, que puede manifestarse después de la etapa juvenil, a partir del año de vida. "Empieza a cambiar y a mostrar conductas agresivas. Esto también es real", advirtió.
Cuáles son las señales de alerta antes de una mordedura
Reconocer las señales de incomodidad de un perro es otro aspecto central para evitar situaciones de riesgo. Lavernia explicó que existen diferentes manifestaciones corporales que pueden anticipar una reacción agresiva.
Entre ellas mencionó girar la cabeza, ponerse de espaldas, relamerse y adoptar determinadas posturas corporales. También aclaró que la agresión no siempre se manifiesta con una actitud de avance: en algunos casos, puede aparecer como una respuesta al miedo y acompañarse de una postura retraída.
Una de las señales que más suelen minimizar los tutores es el gruñido.
Por último, Lavernia explicó que los problemas de comportamiento deben abordarse de la misma manera que otras patologías físicas, mediante la consulta con profesionales e insistió en que la principal herramienta de prevención es la información previa a la adquisición de un animal.
Para la veterinaria, es necesario dejar de elegir determinadas razas por moda y evaluar si el futuro tutor cuenta con los conocimientos y las condiciones necesarias para hacerse cargo de ellas.





