Un estudio observó a 96 perros en el veterinario y detectó 5 señales frecuentes de estrés
La investigación analizó el comportamiento de 96 animales y reveló cuáles son los gestos que más se repiten cuando atraviesan una situación de tensión en el consultorio.
Un estudio observó a 96 perros en el veterinario y detectó 5 señales frecuentes de estrés
Una simple visita al veterinario puede convertirse en una experiencia estresante para los perros, incluso cuando solo se trata de un control de rutina o una vacunación. Así lo demostró un estudio publicado en el Journal of Veterinary Behavior, que analizó el comportamiento de 96 perros clínicamente sanos en distintas etapas de la consulta.
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El trabajo, titulado Assessing canine stress in a veterinary clinic setting: Behavioral and thermographic analysis, fue realizado por Veronika Pokorna, Eva Voslarova, Iveta Bedanova, Lucia Kotianova y Vladimir Vecerek. Los investigadores observaron a los animales durante la espera, antes del examen, durante la revisión y después de la consulta, y detectaron cinco señales frecuentes que permiten identificar cuándo un perro está atravesando una situación de estrés.
Las cinco señales de estrés más observadas en el consultorio
Durante el examen clínico, los perros manifestaron las respuestas de estrés más intensas. Entre las conductas más repetidas, lamerse el hocico fue la más común: 81 de los 96 perros mostraron este comportamiento durante la revisión. Si bien puede aparecer en otros contextos, su presencia junto a otras señales puede indicar incomodidad.
El temblor corporal también fue frecuente, registrado en 64 animales. Además, 59 perros metieron la cola entre las patas, un gesto clásico de miedo o tensión.
Otras señales observadas incluyeron que 53 perros mostraron la parte blanca de los ojos —conocida como whale eye— y 49 llevaron las orejas hacia atrás durante el examen.
El examen clínico, el momento de mayor tensión
El estudio determinó que las señales de estrés no se presentaron con la misma intensidad durante toda la visita. La mayor cantidad de conductas asociadas al estrés se registró mientras los veterinarios examinaban a los animales, una etapa que implica manipulación física y contacto directo.
Según los resultados, el 97,9% de los perros presentó al menos una conducta relacionada con el estrés durante el examen, y el 75% mostró cuatro o más señales en simultáneo.
Qué otros indicadores midieron los investigadores
Además de observar el comportamiento, los autores midieron la temperatura de la zona ocular en un grupo de 45 perros mediante termografía infrarroja. Detectaron un aumento de temperatura durante el examen, aunque aclararon que las respuestas fisiológicas y las conductas visibles no siempre coincidieron.
Los especialistas remarcaron que reducir los tiempos de espera y mejorar la forma de manipular a los animales puede ayudar a disminuir el estrés en las consultas. Para los dueños, observar el conjunto de señales y el contexto resulta más útil que interpretar un solo gesto como prueba definitiva de miedo.





