Este lunes a las 10:30 de la mañana se realizará la audiencia en la que el fiscal solicitará que continúe detenido el hombre que protagonizó un violento ataque de furia dentro de la oficina de la EPE en San Jorge. El episodio ocurrió hace una semana y fue registrado por las cámaras de seguridad del lugar.
Martín Durando, abogado defensor del acusado, confirmó en el programa Creo, que se emite cada mañana en AIRE, que su cliente permanece alojado en la Alcaidía de Sastre y que se opondrán al pedido de prisión preventiva.
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“El fiscal lo acusa de daño agravado por ejecutarlo contra bienes de uso público y por amenazas. Pero mi defendido niega haber amenazado a nadie, y no hay declaraciones consistentes que confirmen eso”, afirmó Durando. También cuestionó que los equipos destruidos sean considerados de “uso público”, y sostuvo que son “cuestiones técnicas que se discutirán en la audiencia”.
Según explicó, para que la prisión preventiva sea válida deben cumplirse tres condiciones: riesgo de fuga, posibilidad de entorpecimiento de la investigación y que la pena en expectativa sea de cumplimiento efectivo. “Desde mi perspectiva, no se dan esos requisitos”, expresó.
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El acusado tiene 48 años, está desempleado y no cuenta con antecedentes penales. El ataque fue motivado por un reclamo por una computadora quemada, presuntamente a causa de un desperfecto eléctrico relacionado con la EPE.
Qué dice la defensa sobre el contexto del hecho
El abogado defensor, Martín Durando, aseguró que su cliente actuó impulsado por una situación límite y pidió que se considere el trasfondo del episodio. Según relató, el hombre —que vive solo, no tiene trabajo y nunca tuvo antecedentes— fue a la EPE a reclamar por la quema de su computadora, elemento clave que usaba para buscar empleo.
“El trámite fue rechazado con argumentos imposibles de cumplir. Le dijeron que solo podía reclamar el titular del medidor, que era su abuela fallecida. Esa respuesta fue el detonante”, explicó Durando. Y agregó: “No justificamos lo que hizo, pero debe analizarse el contexto emocional, porque eso también lo exige el Código Penal”.
El defensor insistió en que el imputado entró inicialmente a la oficina sin ningún elemento y con actitud pacífica. Luego, tras recibir la negativa, salió, buscó un pico y volvió a romper todo. “Fue una reacción desbordada, no premeditada ni violenta en sí misma. Lo superó la frustración”, concluyó.
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