Durante la helada madrugada santafesina de este lunes un grupo de ambientalistas se hizo presente en la zona de la Reserva Ecológica de Costanera Este para reclamar la inmediata detención de la construcción del Aulario Común que lleva adelante la Universidad Nacional del Litoral (UNL).
Desde el mismo momento en que la UNL anunció el comienzo de la obra de construcción de aulas destinadas a las cinco facultades que son parte de la Ciudad Universitaria, comenzaron las críticas y acciones de grupos ambientalistas destinadas a frenar la obra y pedir que la misma sea recategorizada.
En diálogo con el móvil de Aire de Santa Fe, Matiás Machtey, uno de los representantes del colectivo ecologista, aseguró que decidieron interrumpir el ingreso a la obra por las dilaciones del “Ministerio de Medio Ambiente de Santa Fe para resolver nuestro pedido de recategorización. Entendemos que todavía estamos a tiempo de frenar el gran impacto ambiental que puede generar una construcción de este tipo que afecta al ecosistema”.
En el mismo sentido, Adán Costa, otro de los manifestantes presente en el lugar expresó que están dispuestos a continuar el reclamo hasta tener respuestas del Ministerio de Ambiente. “Hace 19 días presentamos la evidencia que demuestra el daño que genera la obra y pedimos que definan que se trata de un lugar que agrede el ambiente”, indicó. "Entendemos todos los problemas que se generaron al respecto, pero es producto de las indefiniciones del Ministerio respecto del avance de la obra", completó.
La Obra
Desde la Universidad Nacional del Litoral (UNL) explicaron que se trata de una obra de arquitectura sustentable que relaciona la naturaleza, la educación y la cultura con nuevos espacios para el desarrollo escolar, científico y académico.
El director de Obras y Servicios de la UNL, Marcelo Saba explicó que el origen de la Ciudad Universitaria (los terrenos fueron cedidos por el Municipio) y recordó que fue la propia universidad -junto a la "Fundación Hábitat- quienes crearon la reserva y la administraron, trabajando actualmente en su conservación. En ese sentido manifestó que para el diseño de la obra se realizó un concurso a través de la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos, por lo que desde el inicio los estándares ambientales ya se encontraban contemplados.
El representante de la UNL contó también que el Ministerio de Medio Ambiente -que es quien "tiene el poder de policía" - fue quien otorgó la categoría uno (de riesgo ambiental bajo o nulo) para la ejecución de los trabajos. También explicó que el organismo internacional que otorga los fondos tiene exigencias elevadas en materia ambiental y que "toda la documentación de la obra, los permisos y hasta una explicación jurídica de por qué se otorga categoría uno ambiental, se encuentra disponible en la web de la universidad en la sección de infraestructura, por lo cual es de acceso público".
La primera etapa del “Edificio Complementario de Servicios Educativos” -como se lo identifica formalmente- demanda una inversión de $239.778.129,60 que será financiada por la Nación en el marco del Programa de Inversión en Infraestructura Universitaria con apoyo del Banco de Desarrollo de América Latina.
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