Con la llegada de las altas temperaturas, volvieron a registrarse ataques de palometas en la Laguna Setúbal, tanto en la Costanera Este como en la Costanera Oeste de la ciudad de Santa Fe. En diálogo con Ahora Vengo, por AIRE, el doctor en Ciencias Biológicas e investigador del CONICET Pablo Scarabotti explicó las causas de este fenómeno, los riesgos reales y las principales recomendaciones para la población.
Las palometas son peces nativos del río Paraná y de la Laguna Setúbal, presentes durante todo el año. En esta región existen tres especies distintas, que durante el verano modifican su comportamiento. “Cuando se sostienen temperaturas muy altas durante varios días, no solo sube la temperatura ambiente, sino también la del agua, y eso genera un aumento de la agresividad”, explicó Scarabotti.
Se trata de peces carnívoros que se alimentan de peces pequeños, restos de otros animales acuáticos y, en algunos casos, actúan como carroñeros. Tienen dientes triangulares muy afilados y una mordida corta, similar a la de un alicate, lo que provoca heridas tipo “sacabocado”. La mayoría de las lesiones son superficiales, aunque en niños pueden resultar más graves.
Entrevista completa a Pablo Scarabotti, doctor en Ciencias Biológicas e investigador del CONICET
Embed - Alerta por ataques de palometas en la Laguna Setúbal: qué son, por qué muerden y cómo prevenirlos
Ataques de palometas : mitos y realidades
El investigador llevó tranquilidad al remarcar que los ataques suelen ser individuales. “No existen reportes de ataques masivos como los que muestra el cine. Generalmente, es una sola mordida y no se repite”, señaló. Menos del 5% de los casos registrados derivan en amputaciones de falanges, casi siempre en dedos pequeños del pie, ya que los ataques ocurren cuando las personas están en aguas poco profundas.
Cuándo y dónde hay más riesgo de ataque de palometa
Según Scarabotti, hay varios factores que aumentan la probabilidad de ataques:
Altas temperaturas sostenidas, especialmente a partir de los primeros días de enero.
Bajante del río, que concentra a los peces en menor volumen de agua.
Aguas calmas, como las de la laguna, donde el riesgo es mayor que en zonas de río con corriente.
Presencia de vegetación, como camalotes y canutillos, donde las palometas se reproducen.
Durante el período reproductivo, los machos defienden los nidos y los juveniles, lo que explica que muchos ataques no sean por alimentación, sino por defensa del territorio.
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Mordedura palometas Costanera Este en enero de 2025.
Foto archivo AIRE.
Tamaño y depredadores
Muchos ataques son protagonizados por ejemplares juveniles, de menos de 10 centímetros, que ya poseen dientes afilados. Las especies más grandes pueden alcanzar hasta 25 centímetros y más de un kilo de peso, aunque el tamaño no siempre se relaciona con la agresividad.
Sus principales depredadores naturales son peces grandes como el dorado, el surubí y el patí. El yacaré aclaró Scarabotti, no cumple un rol significativo en el control de esta especie.
El especialista insistió en respetar las indicaciones de los guardavidas y evitar el ingreso al agua cuando está prohibido. Entre las principales medidas preventivas, destacó:
No bañarse en zonas con abundante vegetación.
Evitar aguas muy calmas durante períodos de calor extremo.
Informar de inmediato a los guardavidas ante cualquier ataque para que se tomen medidas preventivas.
No ingresar al agua con heridas sangrantes ni con restos de pescado en el cuerpo.
Evitar el chapoteo excesivo, que podría atraer a los peces.
“Cuando hay altas temperaturas, siempre existe la posibilidad de un ataque, sobre todo en lugares muy concurridos como la Laguna Setúbal”, advirtió Scarabotti. Por eso, el llamado es a extremar los cuidados, disfrutar del entorno natural con responsabilidad y respetar las alertas para evitar lesiones.