Un santafesino realizó el primer trasplante renal con asistencia robótica de Argentina
El cirujano santafesino Francisco Osella lideró un hito médico en la Fundación Favaloro que posiciona al país a la vanguardia regional.
El cirujano santafesino Francisco Osella lideró un hito médico en la Fundación Favaloro que posiciona al país a la vanguardia regional.
La medicina argentina escribió una nueva página en su historia y tuvo a un santafesino como protagonista. El cirujano de trasplante renal y renopancreático Francisco Osella encabezó en la Fundación Favaloro el primer trasplante renal de donante vivo relacionado con asistencia robótica realizado en Argentina, un procedimiento de vanguardia que también representa un hito para Latinoamérica.
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La intervención se realizó con el sistema Da Vinci Xi, una plataforma de última generación que permite al cirujano controlar en tiempo real cuatro brazos robóticos desde una consola ubicada dentro del quirófano. "Lo primero que hay que explicarle a la gente es que el robot no opera solo, sino que es una consola manejada por un cirujano", aclaró Osella durante una entrevista en Ahora Vengo Sábado.
El especialista, formado en el Hospital Iturraspe de Santa Fe y con capacitación en la Universidad de Chicago y la Cleveland Clinic, destacó que esta tecnología "transformó la manera de operar y el paradigma quirúrgico". Según explicó, permite realizar cirugías con "visualización aumentada, una precisión totalmente exacta, filtros de temblor y menor daño a los tejidos".
Para los pacientes, las ventajas son concretas: menos dolor, menor sangrado, incisiones mucho más pequeñas, recuperación acelerada y un regreso más rápido a la vida cotidiana. "Todo eso repercute en que el paciente se recupere antes, se levante precozmente y tenga una alta más rápida", sostuvo.
El caso involucró a dos hermanas: una donó un riñón para que la otra pudiera evitar la diálisis. Ambas evolucionaron favorablemente. "No hubo ni una complicación en quirófano ni durante la internación", remarcó el cirujano.
Más allá del desafío técnico, Osella reconoció la carga emocional del momento. "Para mí fue un sueño cumplido y se cumplió a expensas de esfuerzo, trabajo y constancia", afirmó. Y agregó cuál sigue siendo el instante más emocionante de cada trasplante: "Ese momento mágico en el que el órgano se llena de sangre y empieza a funcionar lo sigo viviendo con la misma emoción".
El médico santafesino remarcó que este logro no debe quedar como un hecho aislado. "Fue el puntapié inicial. Ahora hay que seguir adelante, sumar casos y consolidar esta tecnología para que cada vez más pacientes puedan acceder a una cirugía que ya es estándar en los centros más avanzados del mundo", concluyó.







