El Niño: cómo se prepara Santa Fe para afrontar el impacto sanitario de las lluvias

Vacunas al día, población de riesgo identificada, medicamentos e insumos preparados, protocolos para evacuaciones y un esquema de coordinación entre hospitales, municipios y Protección Civil.

El Ministerio de Salud prepara una estrategia para responder ante posibles inundaciones durante primavera y verano.

El Ministerio de Salud prepara una estrategia para responder ante posibles inundaciones durante primavera y verano.

Imagen ilustrativa

Con el foco puesto en los meses de primavera y verano, la provincia de Santa Fe ya trabaja en una estrategia sanitaria para responder ante posibles anegamientos e inundaciones asociados al fenómeno El Niño.

Aunque el fenómeno ya comenzó a manifestarse con un régimen de lluvias superior al habitual, la Secretaría de Salud provincial considera que el período de mayor atención llegará a partir de octubre. El objetivo es llegar a ese momento con los equipos organizados y con una planificación que permita sostener la atención sanitaria antes, durante y después de una eventual emergencia hídrica.

La estrategia se articula con el comité operativo interministerial en Santa Fe y Rosario. Dentro del Ministerio de Salud, además, se conformó un comité central que integra distintas áreas: gestión y fortalecimiento institucional, con especial atención a salud mental; emergencias y traslados; y el área vinculada con los efectores, los programas sanitarios, epidemiología y prevención.

Andrea Uboldi, secretaria de Salud de Santa Fe, explicó cómo se prepara el sistema sanitario provincial ante el escenario de lluvias previsto para primavera y verano.

Andrea Uboldi, secretaria de Salud de Santa Fe, explicó cómo se prepara el sistema sanitario provincial ante el escenario de lluvias previsto para primavera y verano.

Nosotros armamos un plan general”, explicó la secretaria de Salud de Santa Fe, Andrea Uboldi. Y detalló que se está trabajando con las seis regiones sanitarias de la provincia para que los equipos conozcan el esquema y puedan definir cómo garantizar “la continuidad de los cuidados de la población en lo preventivo, en asistencia, en derivación y demás”.

Vacunas: la prioridad es prevenir antes de la emergencia

Uno de los primeros puntos de trabajo es la protección del personal que tendrá que intervenir ante una emergencia hídrica. No se trata solamente de trabajadores de salud: también están incluidos empleados municipales y comunales, bomberos, personal de maestranza, trabajadores de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) y todas las personas que puedan participar de tareas como limpieza, destape de cloacas, reconexiones eléctricas o asistencia en zonas anegadas.

La primera prioridad es que tengan la vacuna antitetánica al día. Para determinados trabajadores se evalúa también el esquema correspondiente de triple bacteriana acelular. Si pasaron más de cinco años desde el último refuerzo, se plantea adelantarlo.

Santa Fe tiene una historia particularmente sensible vinculada con las inundaciones.

Santa Fe tiene una historia particularmente sensible vinculada con las inundaciones.

La lógica es no esperar a que una persona esté trabajando con el agua para comprobar que necesita protección. “No tengo que esperar que la persona ya esté con el agua metida trabajando para decirle: ‘Che, vos tenés que tener al día las vacunas’”, planteó Uboldi.

La provincia cuenta con un sistema de registro nominalizado que permite revisar qué vacunas tiene cada persona y completar los esquemas necesarios sin aplicar dosis indiscriminadamente.

No estamos sobrevacunando a nadie ni salimos a vacunar así por las dudas”, señaló la funcionaria. “Nos fijamos qué es lo que tiene y cómo avanzar”.

Las vacunas más importantes

La prioridad se explica porque los cortes, heridas y lesiones en la piel aparecen entre los eventos más frecuentes durante este tipo de situaciones. “Sin duda la antitetánica es lo más importante”, remarcó Uboldi, porque ante una herida, si la persona no tiene el esquema adecuado, posteriormente puede requerir otro tipo de intervención.

La segunda vacuna que se revisará es la de hepatitis B, especialmente por la posibilidad de encontrarse durante las tareas de limpieza con elementos cortantes que hayan quedado en el agua.

También se analizará la vacunación antigripal del personal que vaya a participar de las tareas y que tenga factores de riesgo o todavía no haya recibido la dosis correspondiente.

Para la región, otro eje es la vacunación contra el dengue. El personal de salud, Protección Civil y bomberos tiene acceso gratuito a esta vacuna y la provincia continuará con la estrategia de vacunación.

La preocupación está vinculada con que el período que podría concentrar la emergencia hídrica —aproximadamente entre noviembre y marzo— coincidiría con el verano, cuando el agua acumulada puede favorecer la circulación de arbovirus como dengue y chikungunya.

Hepatitis A: por qué la provincia no plantea vacunar a todos

La hepatitis A requiere una estrategia diferente. Uboldi explicó que durante las inundaciones de años anteriores se vacunaba rápidamente a la población, pero que el escenario epidemiológico cambió desde la incorporación de esta vacuna al calendario.

Actualmente existe una población de entre 12 meses y 22 años que ya recibió la vacuna de calendario y, por lo tanto, no corresponde revacunarla.

Además, el riesgo depende de cuánto tiempo permanezca el agua. “Si el anegamiento o la inundación es de una semana, el riesgo de contacto con materia fecal es para diarrea, no es para hepatitis”, explicó la secretaria de Salud.

Por eso, insistió en que la respuesta sanitaria debe priorizar los riesgos reales y evitar intervenciones innecesarias. “También tenemos que dosificar cuántas vacunas le ponés”, sostuvo.

El mapa de las personas que necesitan atención prioritaria

Otra de las herramientas centrales de la preparación es el mapeo de la población de riesgo. El sistema de información sanitaria de la provincia permite identificar, por ejemplo, a las embarazadas que se encuentran próximas al parto. En particular, el seguimiento de las mujeres que están entre las semanas 32 y 36 de gestación permite anticipar quiénes podrían necesitar asistencia o traslado si el barrio donde viven queda anegado.

“Vos ya sabés que tenés embarazadas que tenés que sacar o que no tengan el parto en su casa”, explicó Uboldi.

La misma lógica se aplica a los pacientes con enfermedades crónicas. No es lo mismo un paciente con diabetes que utiliza insulina que otro que controla su enfermedad con medicación oral. Tampoco es igual un paciente con una enfermedad pulmonar crónica que depende de oxígeno y puede quedar condicionado por un corte de electricidad.

Una cosa es decir: tengo un paciente pulmonar crónico que es oxígeno dependiente y está como electrodependiente. ¿Dónde geográficamente lo tengo?”, planteó.

La ubicación geográfica de estos pacientes es, por lo tanto, un dato sanitario estratégico. Si una persona depende de un equipo eléctrico y se interrumpe el suministro, puede ser necesario trasladarla rápidamente a una institución con capacidad para garantizar su atención.

También se deberá identificar a quienes requieren diálisis y podrían necesitar reprogramar o anticipar su tratamiento. “Yo tengo que tener claro y lo tengo porque tengo SICAP y tengo registro nominalizado, mis embarazadas que van a estar para parir”, explicó Uboldi.

El objetivo es que, frente a un anegamiento, el sistema no tenga que empezar de cero para saber quiénes son las personas que necesitan una respuesta prioritaria.

Cortes, electricidad y problemas de piel: los riesgos más inmediatos

La leptospirosis suele aparecer rápidamente cuando se habla de inundaciones en Santa Fe. Sin embargo, la evaluación sanitaria provincial plantea una mirada más amplia sobre los primeros problemas que pueden aparecer.

Durante las primeras 48 o 72 horas, los riesgos más frecuentes pueden estar relacionados con cortes y heridas, accidentes eléctricos y lesiones de la piel provocadas por la maceración o el contacto prolongado con el agua. “Todo el mundo le tiene miedo a la leptospirosis, pero en realidad lo primero que le va a pasar a la gente son accidentes por cortes, accidentes eléctricos y lesiones en piel”, señaló Uboldi.

Por eso, los botiquines de los centros de salud deberán responder a las situaciones que efectivamente pueden presentarse durante una emergencia. “Mi botiquín desde el centro de salud de la localidad tiene que estar pensado en qué es lo frecuente que la gente va a necesitar”, explicó.

Se trabaja sobre la disponibilidad de medicamentos e insumos para atender broncoespasmos, crisis de asma, lesiones y heridas, además de enfermedades respiratorias. A esto se suma la posibilidad de que pacientes con enfermedades crónicas sufran descompensaciones y necesiten ajustes en sus tratamientos.

Serpientes y alacranes: dónde estarán los antivenenos

El verano suma otro riesgo: los accidentes provocados por serpientes y alacranes. En el caso de las mordeduras de serpientes, la provincia está trabajando sobre la ubicación de los sueros antiofídicos. La decisión no es distribuirlos indiscriminadamente en todos los centros de salud, porque su utilización requiere capacidad para evaluar la mordedura, determinar su gravedad y analizar si existen alteraciones de la coagulación que hagan necesaria la internación.

No puedo descentralizar frascos en lugares donde no van a tener capacidad operativa para aplicarlo”, explicó Uboldi. Por eso, el objetivo es que los centros de salud sepan dónde está disponible el suero y que exista una ruta clara de derivación.

En una zona rural, por ejemplo, si una persona sufre un accidente ofídico, la indicación es que Protección Civil y el sistema de emergencias coordinen directamente el traslado hacia el establecimiento adecuado, sin detenerse en centros que no tengan capacidad para resolver el cuadro. “No puede hacer un stop. (...) En el caso de ofidismo tenés de seis a ocho horas para atenderlo”, remarcó.

Agua segura y diarreas: una de las primeras preocupaciones

Otro eje de la preparación será la comunicación sobre el consumo de agua segura. Durante la primera semana de una inundación, uno de los problemas más frecuentes puede ser la aparición de diarreas, asociadas a la contaminación de las napas y al desborde o afloramiento de pozos ciegos en zonas sin cloacas.

Lo más frecuente que te puede ocurrir es por contaminación de la napa o porque afloren los pozos ciegos en los que no tengan cloacas: la diarrea”, explicó Uboldi.

Por eso, la población deberá recibir indicaciones claras sobre cuándo el agua es segura y cómo potabilizarla cuando sea necesario.

Leptospirosis: prevención, pero sin sobreactuar

Santa Fe es una región endémica para leptospirosis y cuenta con experiencia acumulada frente a inundaciones. La provincia prevé utilizar la doxiciclina como estrategia preventiva en determinados grupos expuestos, pero Uboldi remarcó que no necesariamente debe administrarse durante las primeras horas de una emergencia.

No urge dársela el primer día”, sostuvo. La experiencia indica que durante los primeros momentos, cuando las personas están atravesando una situación de estrés y comenzando las tareas de limpieza o asistencia, la medicación puede generar molestias gastrointestinales.

La estrategia planteada es administrar la profilaxis dentro de la semana de permanencia en condiciones de anegamiento o inundación, acompañada de información sobre cómo tomarla.

Santa Fe es una región endémica para leptospirosis y cuenta con experiencia acumulada frente a inundaciones.

Santa Fe es una región endémica para leptospirosis y cuenta con experiencia acumulada frente a inundaciones.

Dentro de la semana de anegado o inundado, yo debo dar la medicación dentro de la semana, no necesariamente tengo que salir corriendo con la pastilla el primer día”, explicó. También se prevé registrar quiénes reciben la medicación y quiénes deciden no tomarla. Esto permitirá actuar rápidamente si posteriormente aparece un cuadro compatible con leptospirosis.

La comunicación será parte de la intervención. Incluso en un contexto de alta disponibilidad tecnológica, la provincia prevé entregar instrucciones en papel junto con los medicamentos. “Papelitos vamos a tener que dar, porque la gente en el momento no tiene carga en el celular. ¿Qué le voy a decir? ‘Tome el QR’”, ironizó Uboldi.

La idea es preparar kits que permitan entregar la medicación junto con instrucciones sencillas y claras.

Dengue y el riesgo de chikungunya

El comportamiento del dengue durante la próxima temporada dependerá también de lo que ocurra en los países vecinos. Uboldi señaló que la situación epidemiológica de Brasil será un factor importante. “Si Brasil logra con su esquema de vacunación contener bastante dengue, dengue no va a ser un problema”, planteó.

La preocupación particular está puesta en la posible introducción de chikungunya, una enfermedad frente a la cual Santa Fe tiene menos experiencia reciente porque no ha atravesado grandes brotes.

A diferencia del dengue, actualmente no hay una vacuna contra chikungunya. “No hay vacunas para la chikungunya”, recordó Uboldi.

Además, puede producir un compromiso articular importante y una evolución más prolongada. Por eso, la vigilancia deberá prestar especial atención a los adultos mayores, a los recién nacidos y a las mujeres embarazadas.

Hay que tener mucho cuidado con el adulto mayor y hay que tener mucho cuidado con los recién nacidos o mamás embarazadas”, advirtió.

Santa Fe: coordinación entre hospitales, municipios y emergencias

La preparación también incluye la organización territorial. En el caso de Santa Fe, los efectores de la ciudad se encuentran articulando con el municipio y con las localidades de la región para definir escenarios de evacuación, equipos de primera respuesta y mecanismos de comunicación.

La provincia no será la encargada de determinar qué lugar funcionará como centro de evacuación. Esa definición corresponde a las autoridades locales. Salud, en cambio, tendrá la responsabilidad de asesorar sobre las condiciones sanitarias de esos espacios.

El Ministerio de Salud prepara una estrategia para responder ante posibles inundaciones durante primavera y verano.

El Ministerio de Salud prepara una estrategia para responder ante posibles inundaciones durante primavera y verano.

Eso incluye cuestiones aparentemente simples pero decisivas: cantidad de baños disponibles, frecuencia y características de la limpieza, disponibilidad de baños químicos, manipulación de alimentos y conservación de la cadena de frío.

Esas son las cosas que nosotros tenemos que trabajar sobre elementos de asesoramiento”, explicó Uboldi.

Por ejemplo, ofrecer alimentos con mayonesa que no hayan sido correctamente conservados durante el verano puede generar un nuevo problema sanitario dentro de un centro de evacuados.

El esquema de respuesta se apoya en una cadena de comunicación con Protección Civil, el sistema de emergencias 107, los directores de los nodos, hospitales y unidades de traslado. “Nosotros vamos a estar súper pegados siempre a Protección Civil”, explicó Uboldi.

Ante una alerta, Protección Civil informa la situación y Salud activa su propio circuito: comunicación con el hospital de la localidad afectada, evaluación de su capacidad operativa, revisión de camas disponibles y análisis de posibles derivaciones.

Revisamos las camas que tiene libres (...) y si a lo mejor hay pacientes complejos que convendría derivarlos, los derivamos. Esa es la lógica que estamos trabajando”, detalló.

Salud mental: una parte central del operativo

La preparación sanitaria no se limitará a vacunas, medicamentos y traslados. Uboldi destacó especialmente la incorporación de salud mental al protocolo, tanto durante la preparación como durante una eventual evacuación y en el regreso a las viviendas.

La provincia parte de un antecedente especialmente sensible para Santa Fe: las inundaciones dejaron experiencias y recuerdos que pueden reactivarse ante una nueva amenaza.

La integralidad del cuidado (...) aquí salud mental en la etapa preparatoria para este estrés que pueda tener Santa Fe, en la etapa durante la evacuación y en la etapa posterior de recuperación, a la vuelta a la casa, nosotros estamos fuertemente convencidos que en este protocolo la pata de salud mental (...) tiene que tener un lugar superdestacado”, sostuvo.

La estrategia contempla además la articulación con Educación. En caso de evacuaciones, docentes podrían participar en actividades recreativas para niños, evitando que permanezcan largos períodos sin actividades.

La misma lógica podría aplicarse con adultos mayores, en coordinación con las áreas específicas.

No podemos tener a los chicos saltando en el agua”, graficó Uboldi. La propuesta es generar actividades que permitan atravesar el tiempo de permanencia en un centro de evacuación de una manera más contenida.

La consigna: informar sin generar alarma

La intención es informar, pero evitar que la población entre en estado de alarma. La provincia tiene una historia particularmente sensible vinculada con las inundaciones y, por eso, la información será dosificada de acuerdo con la evolución de los pronósticos y de la situación.

Santa Fe particularmente es un lugar muy sensible en donde uno tiene que informar adecuadamente, pero no enloquecer a la gente”, sostuvo Uboldi.

La recomendación general es respetar las indicaciones de las autoridades: evitar salidas innecesarias cuando sean desaconsejadas, seguir las recomendaciones ante lluvias intensas y tomar los recaudos indicados.

En esta etapa preparatoria, una de las medidas más simples es revisar y completar el carnet de vacunación, especialmente la antitetánica. “Si ocurriera algo y usted tiene antitetánica al día, si hay un corte, lo vamos a pasar mejor que si no lo tuviera”, explicó.

Un plan que busca que cada área sepa qué hacer

La estrategia provincial parte de una premisa: una emergencia hídrica no puede ser abordada por un solo organismo. La función de Salud será ocuparse de aquello que le corresponde: identificar a las personas con mayor riesgo, garantizar medicamentos, vacunas e insumos, organizar traslados, disponer de camas y mantener funcionando el sistema de atención.

El principio que atraviesa el plan es preventivo: llegar a los meses de mayor riesgo con las vacunas revisadas, los pacientes vulnerables identificados, los medicamentos disponibles, los circuitos de derivación definidos y los equipos de salud, municipios, Protección Civil y otros organismos sabiendo quién debe actuar y cuándo.

La preparación sanitaria se concentra así en algo menos visible que una gran obra de infraestructura, pero decisivo cuando llega una emergencia: saber de antemano qué hacer, con quién hacerlo y a quién hay que cuidar primero.

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