Pocos días después de que el presidente Alberto Fernández hablara de lo bien que en la Argentina se estaban haciendo las cosas para frenar al coronavirus, un error de cálculo del gobierno nacional terminó con centenares de miles de personas agolpadas en las puertas de los bancos de todo el país.
Rosario no fue la excepción. Pero lo excepcional fue que el intendente de esa ciudad, Pablo Javkin, saliera a las calles con un megáfono para tratar de ordenar a la gente que se encontraba haciendo filas.
El hecho no pasó desapercibido por nadie. Tampoco para fotógrafos y camarógrafos de distintos medios que se encontraban en las calles reflejando lo que estaba sucediendo.
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