Muerte súbita: por qué aprender RCP y saber usar un desfibrilador puede salvar una vida
La muerte súbita ocurre de manera inesperada y puede afectar incluso a personas que aparentan estar sanas. En Argentina se estiman unos 40.000 casos por año. La mayoría ocurre fuera de los hospitales, por lo que la respuesta de quienes están cerca resulta clave.
Ante un paro cardíaco, el tiempo es determinante. La muerte cerebral y clínica comienza a producirse entre los 4 y 6 minutos posteriores al paro.
La muerte súbita es un evento que ocurre de manera inesperada y repentina, generalmente dentro de la primera hora desde el inicio de los síntomas. Por sus características, puede generar un fuerte impacto, especialmente cuando se presenta en personas que aparentemente estaban sanas.
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En Argentina se estima que se producen unos 40.000 casos de muerte súbita al año, aproximadamente uno cada 1.000 habitantes. Más del 70% de estos episodios sucede fuera del ámbito hospitalario, en lugares como viviendas, espacios de trabajo, clubes, campos deportivos y otros espacios públicos.
Ese dato marca la importancia de que la comunidad pueda reconocer rápidamente una emergencia y sepa cómo actuar.
Cada minuto cuenta frente a un paro cardíaco
Ante un paro cardíaco, el tiempo es determinante. La muerte cerebral y clínica comienza a producirse entre los 4 y 6 minutos posteriores al paro.
Por cada minuto que pasa sin iniciar las maniobras de RCP, las posibilidades de sobrevida disminuyen alrededor de un 10%. Después de los cinco minutos, esas probabilidades se reducen considerablemente.
Por eso, frente a una emergencia, las recomendaciones son pedir ayuda, llamar al 107, comenzar las compresiones torácicas y utilizar un desfibrilador externo automático (DEA) si está disponible.
La cardióloga y especialista en medicina del deporte del Hospital Británico, María Alejandra Angrisani, remarcó que la intervención de la comunidad puede ser determinante: “Frente a una situación de paro cardíaco, cada minuto cuenta. Llamar al 107, iniciar compresiones torácicas y, de ser posible, utilizar un DEA, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”.
Dónde debe haber desfibriladores
La Ley 27.159 establece que los lugares públicos y privados de acceso público que tengan una concentración o circulación diaria superior a 1.000 personas deben contar con al menos un desfibrilador externo automático.
La normativa también contempla espacios donde se realizan actividades físicas, como clubes y gimnasios, además de establecimientos carcelarios, cuarteles de bomberos y medios de transporte de larga distancia.
La disponibilidad de estos equipos, junto con personas capacitadas para utilizarlos, forma parte de una respuesta que puede mejorar las posibilidades de sobrevida ante un paro cardíaco.
Cuáles son los principales factores de riesgo
En adultos, se estima que el 80% de las muertes súbitas está relacionado con enfermedades coronarias y con factores de riesgo que no están controlados.
Entre ellos se encuentran:
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Tabaquismo.
Hipertensión.
Diabetes.
Obesidad.
En las personas jóvenes, en cambio, las causas más frecuentes son las anomalías congénitas.
Por eso, los especialistas destacan la importancia de realizar controles médicos periódicos, controlar los factores de riesgo, mantener una alimentación saludable y realizar actividad física de manera regular.
Muerte súbita y deporte: qué controles son importantes
La muerte súbita en el deporte es aquella que ocurre de manera inesperada durante la práctica deportiva o hasta una hora después de haber finalizado, por una causa natural, no traumática ni violenta, en una persona que aparentaba encontrarse en buen estado de salud.
En personas jóvenes se estima que puede presentarse en aproximadamente 2 de cada 100.000, aunque la incidencia exacta es difícil de determinar.
Angrisani destacó que, en el ámbito deportivo, la prevención tiene un papel fundamental y señaló que el apto físico o examen preparticipativo es una herramienta importante para detectar posibles condiciones de riesgo y promover una práctica segura.
Sin embargo, ningún estudio permite prevenir la totalidad de los casos de muerte súbita. Por eso, los controles médicos deben complementarse con capacitación en RCP, disponibilidad de DEA y personas preparadas para utilizarlos.
Hacer ejercicio sigue siendo una herramienta de prevención
La posibilidad de que ocurra una muerte súbita durante la práctica deportiva no significa que haya que evitar el ejercicio físico.
Por el contrario, Angrisani sostuvo que la actividad física regular, realizada de manera segura y acompañada por controles médicos adecuados, es una de las herramientas más eficaces para cuidar la salud cardiovascular y reducir factores de riesgo.
En adultos y deportistas veteranos, mantener una práctica física desde edades tempranas contribuye al control de la hipertensión, el colesterol, la diabetes y la obesidad.
También es importante incorporar el ejercicio de manera progresiva, adaptar la preparación al deporte que se va a realizar, mantener una alimentación saludable y evitar hábitos perjudiciales para la salud.
Una semana para poner el foco en la prevención
Del 21 al 27 de agosto se conmemora la Semana de la Concientización y Prevención de la Muerte Súbita, una oportunidad para poner el foco en una problemática en la que la prevención y la respuesta inmediata pueden ser decisivas.
Saber reconocer un paro cardíaco, iniciar rápidamente las maniobras de RCP y contar con un DEA cerca no reemplaza la atención médica, pero puede resultar fundamental durante los primeros minutos, cuando cada segundo cuenta.






