Cada 13 de enero se conmemora en Argentina y el mundo el Día Internacional de la lucha contra la Depresión. Esta fecha tiene el objetivo de sensibilizar, orientar y prevenir a la población a nivel mundial sobre esta enfermedad, cuyas cifras aumentan de manera desproporcionada en el mundo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de un trastorno mental frecuente que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. A su vez, es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad.
“La depresión es la patología que mayor gasto genera al sistema de salud del mundo, porque es muy incapacitante”, explicó a AIRE, la licenciada en Psicología Yamile Labath. (matrícula 1.377).
La pandemia trajo luz a la posibilidad de hablar sobre temas relacionados con la salud mental, obligó a desenterrar en parte el temor que existía para poner en palabras las consecuencias que genera y cómo afecta a las personas que las sufren.
Al respecto, Labath aseguró que además de la depresión y los trastornos de ansiedad, el insomnio fue algo muy prevalente durante ese período. Así como un montón de otras cuestiones, patología alimentaria y demás.
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El imaginario colectivo retrata a las personas llorando en la cama, sin poder levantarse. A pesar de que esta imagen no dista de ser real, también es verdad que es un tipo de depresión pero es la menos frecuente. “Hay un montón de otros niveles de depresión que pasan desapercibidos y eso no nos permite llegar a tiempo a que esta persona busque tratamientos, que los hay muy efectivos y que logremos bajar los altos niveles de depresión que hay en este momento. A nivel mundial estamos hablando”, destacó Labath.
Una de los primeros pasos para identificar la enfermedad consiste en diferenciar la tristeza normal de un episodio depresivo.
“La depresión es un trastorno clínico, es más que sentirse triste por algunos días por algo que nos pasó”, sostuvo por su parte la licenciada en Psicología Virginia Abdala.
La depresión y sus sentimientos no suelen desaparecer, sino que persisten, y la persona se siente triste la mayor parte del día, por varios días y empieza a interferir tanto en su vida cotidiana como en sus vínculos. Desgano, dificultades para concentrarse, y el aislamiento interfieren en diferentes áreas de la cotidianeidad.
Pérdida de peso, fatiga constante, falta de hambre o apetito constante son otras señales que pueden dar cuenta de un estado depresivo.
Los pensamientos vinculados con la muerte son uno de los últimos factores que se mencionan en la lista. Una persona deprimida suele tener deseos de morir, o porque se siente triste o preferiría no despertar.
La persona con depresión se deteriora en todos los aspectos de su vida: en lo social, académico, laboral. Mientras más grave es el cuadro, más notorio se hace.
La depresión afecta más a las mujeres
Ante la imposibilidad de contar con estadísticas a nivel gubernamental, los profesionales de la salud analizan el avance de la depresión en base a los datos de la OMS y que comparte la Asociación Psiquiátrica Americana.
El organismo señala que a pesar de que el curso de la enfermedad es variable, está comprobado que las mujeres se deprimen el doble que los hombres. Sobre todo entre los 20 y los 40 años, tienen la probabilidad de deprimirse mucho más.
Mientras más temprano aparezca el primer episodio depresivo peor pronóstico tendrá el paciente. “Si una persona inicia su primer episodio depresivo en la infancia o en la adolescencia, tiene peor pronóstico que alguien que tiene su primer episodio depresivo a los 30 o los 40 años”, sostuvo Labath.
Abdala advierte que la patología puede aparecer por primera vez a cualquier edad, incluso en la vejez. Sin embargo, llamó a tener cautela con los niños en los cuales este cuadro se puede presentar bajo la figura de la irritabilidad más que con tristeza. Es por esto que es esencial observar a los niños y poder consultar a tiempo es fundamental.
Cuáles son las estrategias de tratamientos más efectivos
En la actualidad, el abordaje de la depresión puede hacerse tanto a través de vía farmacológica como a través de la terapia
La primera, pero no quiere decir que sea la más importante, es la farmacológica. En tanto, la segunda es la terapia cognitivo-conductual que permite generar un aprendizaje en la persona para evitar próximos episodios depresivos.
La evidencia científica sostiene que cuando una persona tiene un primer episodio depresivo este puede repetirse hasta volverse crónico.Al respecto, Labath recuerda que la OMS califica a la depresión como una patología de prevalencia. Esto quiere decir que el cuadro puede volver a presentarse.
“Si una persona se deprime por primera vez, tiene un 50% de posibilidad de tener un segundo episodio. Una vez que tiene un segundo episodio tiene un 70% de tener un tercer episodio y una vez que tiene un tercero tiene un 90% de tener un cuarto”, enumera Labath.
Es decir que es una patología que lleva a la cronicidad. Esto se traduce en que hay un 20% de personas que tienen depresión y que la van a tener toda la vida para que se vaya a cronificar.
Labath recordó la necesidad de no confundir a una persona depresiva solo con aquellas que “están tiradas en la cama”, ya que existen cuadros diferentes de la enfermedad que pueden ser tratados para evitar su cronicidad.
En este escenario hay personas que, a pesar de sentirse mal, trabajan, estudian, van al gimnasio, a reuniones sociales, pero internamente tienen un pesar y un esfuerzo tan grande que la mayoría que los rodea no suele darse cuenta de estas cuestiones y pasa desapercibido.
En líneas generales, cuando una persona se deprime, el episodio puede extenderse entre ocho o nueve meses (o menos). Con herramientas como terapia, medicación o sin ninguna de ellas, la persona podrá salir del cuadro.
Sin embargo, el problema al que se enfrenta el paciente es evitar la recurrencia del cuadro, es decir que este se vuelva a repetir. “Para eso sirve y es efectiva la terapia cognitiva conductual. Cuando una persona viene al consultorio, yo sé que esta persona, con mi ayuda o sin mi ayuda, va a salir de ese episodio depresivo”, afirma Labaht. Es en esa instancia que es necesario brindarle a la persona herramientas para que aprenda a moverse, manejarse conductual y cognitivamente, de modo diferente, para que no vuelva a tener un segundo episodio.
La rumiación, una pulsión a trabajar en los cuadros depresivos
Uno de los primeros síntomas que se aborda en terapia para hacer frente a un cuadro depresivo es la rumiación, el concepto está tomado de la ruralidad y busca comparar el proceso digestivo del animal con la reiteración de pensamientos negativos que puede tener la persona durante un largo tiempo.
“Es muchas veces un proceso que se da subconscientemente y eso genera por supuesto malestar emocional y conductas coherentes con estos pensamientos, ¿para qué voy a intentar solucionar algo si esto seguro no tiene solución, para qué voy a ir al trabajo si seguro lo hago mal, para qué me voy a juntar si seguro le voy a pasar mal?”, explica Abdala.
Es de esta manera que la persona comienza a tener conductas que lo aíslan y mantienen atado a esos pensamientos. La terapia brinda estrategias, herramientas para moverse de ese proceso rumiativo a algo concreto, en lugar de sostener los aspectos negativos y enseña a pensar en un modo de resolver los problemas. De a poco, aunque la persona no tenga ganas por el desinterés que la enfermedad causa, la persona empieza a retomar sus actividades. “Cuando la persona empieza a hacer las cosas, de a poco con el tiempo empieza a sentir placer, empieza a sentir un poco más de interés. Todo esto es muy difícil en alguien que está deprimido”, destaca Labath.
La ciencia y la psicología avanzaron mucho en los últimos años, esto facilitó que haya más conocimiento en torno a los tratamientos para tratar la depresión. Por otro lado, la gente observa estas enfermedades con mayor empatía.
“Todos tenemos algún familiar conocido, amigo que padece depresión o algún otro trastorno mental. Incluso uno mismo, entonces se mira con menos prejuicio", destacó Abdala.
Al respecto, Labath sostuvo que por tratarse de una enfermedad recurrente, pedir ayuda es lo principal. “El diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado es fundamental. Si nosotros podemos tratar a una persona en un primer episodio depresivo o incluso antes de que tenga un episodio depresivo, vamos a hacer un montón para evitar la cronicidad de la patología”, recalcó.
La depresión es un trastorno que en la actualidad tiene cura y en la mayoría de los casos hay tratamientos eficaces para salir adelante.
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