Las copas se chocan cuando dan las 00 en la noche del 31 de diciembre y el tintineo marca el fin y el inicio de una etapa. Cierres, balances y planificación se conjugan en una fecha que para algunos se atraviesa con entusiasmo, mientras que para otros puede convertirse en un momento de angustia.
Para poder transitar esta etapa de manera saludable, los psicólogos aconsejan reconocer las necesidades emocionales y actuar en consecuencia.
La pesadez o liviandad de la fecha estará sujeta en parte a la carga emocional que la persona haya acumulado a lo largo del año. "Dependerá en parte como se vivió a lo largo del año, si la persona se dio el espacio para trabajar internamente", explicó la psicóloga Agustina Viñuela (MAT. N° 1071).
Si durante el año la persona fue acumulando procesos, lo más probable es que llegue con una carga importante a fin de año. En ese sentido, la psicóloga recomendó ocuparse de los procesos a lo largo de toda la vida y no limitarse a fin de año.
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En esa línea coincide la psicóloga Laila Tomás (MAT. N° 1175) al destacar que comparó el transcurso del 2023 con “una olla a presión”. “Todos este año tuvimos diferentes crisis en un montón de aspectos, pero sin duda que lo social, lo económico y político fue similar para todos”, manifestó.
Al respecto, detalló que se observaron episodios de estrés agudos y enfermedades psicosomáticas. “Los números no son alentadores porque una de cada cinco personas ha sufrido algún tipo de trastorno emocional y la salud mental ha salido muy percutida”, señaló Tomas.
Pese a las estadísticas, en la actualidad hay una desmitificación de los trastornos mentales, una tendencia que se observa después de la pandemia.
A los aspectos coyunturales que en ocasiones generan desgaste, se suma el hecho de atravesar estas fechas en familia y la organización que esto demanda agrega caos a lo que ya se vive. Viñuela recomienda “no cargar la mochila” y en caso de ser necesario, evitar escenarios que puedan generar malestar.
“Si yo siento que tal vez necesito terminar el año en introspección y no con tanto contacto social o llenándome de actividades y tal vez necesito más el estar para adentro y el aislarme un poco, no está mal y lo mismo al revés”, sostuvo.
En este proceso las personas necesitan contar con un espacio de tiempo para mirar lo trabajado, lo vivido, agradecer y en la medida que cada uno pueda frenar para volver a empezar. “Sabemos que después viene marzo, el inicio de las clases, y es esperable que otra vez se aceleren los procesos”, ejemplifica Tomas.
La construcción de un ideal y las limitaciones
Los fines de año muchas veces se relacionan con el cierre de ciclos, sin embargo, hay procesos que pueden extenderse para llegar a un objetivo. “No todo objetivo lo tengo que terminar sí o sí a fin de año. Puedo resignificarlo, darle una vuelta de rosca para poder continuarlo de otra manera”, explicó al tiempo que destacó que el hecho de contar con plazos es útil en determinados procesos.
“Hay cosas que son plazos de procesos internos que no tienen que ver con el calendario”, detalló Viñuela.
Tomás recomendó no vivir en modo futuro continuamente, porque de esta manera el cerebro se desgasta. Está comprobado que las enfermedades neurológicas también vienen en un porcentaje altísimo de la mano del estrés.
“Si yo tengo un cerebro en alerta todo el tiempo y no lo puedo desenchufar, estaré viviendo años más adelante que lo que yo estoy viviendo. Lo más importante es poder frenar, generar el mecanismo para pensar más en el aquí y ahora, tratar de planificar lo que se pueda. Ni hablar también de escuchar el cuerpo, el mismo es una herramienta enorme que nos está mostrando o que nos está enseñando a poder frenar”.
Viñuela recomendó hacer desde el sentir y lo que genere bienestar. “Si necesitamos pasarla con nosotros mismos en un momento de introspección, de reflexión, o si necesitamos estar más en contacto con los demás, está bien. Nada está bien ni mal, todo dependerá de lo que cada uno necesite”.
En ese sentido, aconsejó ser consciente de las limitaciones que uno tiene para afrontar las situaciones de la mejor manera. “A veces no escucharnos en nuestros límites es lo que nos lleva a desbordarnos, a enfermarnos y a estresarnos, para llegar a fin de año extenuados".
“La felicidad es una construcción y no depende de lo que nos sucede —siguió— sino de nuestro mundo interno, no tanto de lo que nos pasa afuera”, sostuvo Viñuela en relación a la forma de abordar las diferentes etapas con una impronta saludable.
En este escenario de emociones y personalidades dispares, hay personas que pueden estar felices y al mismo tiempo sentir tristeza. “La felicidad es un estado más sostenido en el tiempo— agregó—. Está comprobado que las personas más esperanzadas tienen menos probabilidades de tener depresión y ansiedad".
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