Los casos graves pueden causar ictericia, insuficiencia renal y, en muchos casos, la muerte. La vacuna es la herramienta más eficaz: una sola dosis otorga inmunidad de por vida.
Sin embargo, factores como la baja cobertura de vacunación, la deforestación y el cambio climático favorecen la expansión del virus hacia nuevas zonas.
Tras la picadura, los síntomas pueden aparecer entre 3 y 6 días después.
Fiebre alta.
Escalofríos.
Dolores de cabeza y musculares.
Náuseas o vómitos, son señales tempranas.
En el 15% de los casos, la enfermedad evoluciona hacia una forma grave con sangrados, falla multiorgánica y riesgo de muerte.
Gripe
Tras la picadura, los síntomas pueden aparecer entre 3 y 6 días después.
Ante la aparición de síntomas, se recomienda acudir rápidamente al centro de salud y evitar la automedicación: algunos antifebriles pueden agravar el cuadro.
Vacunación y prevención
La vacuna contra la fiebre amarilla brinda una protección del 99% a los 30 días de aplicada y no requiere refuerzos. Se recomienda a quienes vivan o viajen a zonas selváticas o rurales con presencia del virus.
Está contraindicada en bebés menores de 6 meses, personas inmunosuprimidas, embarazadas y quienes tengan antecedentes de alergias severas a los componentes de la vacuna.
Cómo evitar las picaduras
Usar ropa clara, de manga larga y calzado cerrado.
Aplicar repelentes con DEET (15-25%) cada 4 a 5 horas.
Dormir con mosquitero y utilizar insecticidas de interior.
La prevención sigue siendo la mejor defensa: vacunarse y protegerse de las picaduras son las claves para evitar la fiebre amarilla.