El corazón también se cuida: por qué las mujeres no deberían esperar a tener síntomas para hacerse un control

La enfermedad cardiovascular es una de las principales causas de muerte y los especialistas advierten que muchas mujeres llegan tarde al diagnóstico porque no reconocen sus factores de riesgo o esperan a tener síntomas para consultar.

La prevención cardiovascular también debe formar parte de los controles de salud habituales de las mujeres.
La prevención cardiovascular también debe formar parte de los controles de salud habituales de las mujeres.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte entre las mujeres. En Argentina, representaron el 27,3% de las muertes en 2020, por encima de las enfermedades oncológicas, que alcanzaron el 17,4%. Sin embargo, el corazón todavía no ocupa el mismo lugar en la agenda de controles femeninos.

En el marco del mes rosa, los especialistas recuerdan la importancia de cuidar la salud de las mujeres. "Vamos al ginecólogo, pero no vamos al cardiólogo", advierte la doctora María Belén Almitrani, médica cardióloga y referente del área Corazón y Mujer de la Sociedad Argentina de Cardiología, quien plantea la necesidad de incorporar la prevención cardiovascular a los controles habituales, incluso cuando no existen síntomas.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte entre las mujeres.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte entre las mujeres.

El problema es que el corazón no siempre avisa. "La enfermedad cardiovascular es muy tramposa, porque no da síntomas. Entonces, si yo voy a fijarme solamente en la presencia de un síntoma, probablemente esté llegando tarde", explica la especialista.

Por eso, el desafío no pasa solamente por consultar cuando aparece dolor en el pecho, falta de aire o algún otro signo evidente. La prevención comienza mucho antes, identificando los factores que pueden aumentar el riesgo cardiovascular.

Tabaquismo, sedentarismo, estrés y colesterol: factores que muchas veces se subestiman

Almitrani señala que buena parte de los factores de riesgo están presentes en la vida cotidiana, aunque no siempre sean reconocidos como una amenaza para el corazón.

"Tabaquismo, sedentarismo, sobrepeso, obesidad, estrés, mala calidad de sueño, mala alimentación, malos hábitos hacen a las enfermedades que hoy te llevan al infarto y al ACV", enumera.

A eso se suman la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes o la resistencia a la insulina. En muchas ocasiones, estos cambios aparecen de manera progresiva y pueden pasar inadvertidos durante años.

El tabaquismo es un factor de riesgo.

El tabaquismo es un factor de riesgo.

"Todos esos factores de riesgo, incluidos los malos hábitos del paciente, hacen que aumente mucho la incidencia y es ahí donde nosotros tenemos que trabajar", sostiene.

La especialista pone especial atención en las mujeres mayores de 40 años, una etapa en la que es importante comenzar a mirar la salud cardiovascular de manera integral y no esperar a que aparezca una enfermedad instalada.

Menopausia: una etapa clave para empezar a mirar el corazón

Si hay un momento de la vida femenina que requiere especial atención cardiovascular es la transición hacia la menopausia.

La disminución de los estrógenos modifica, entre otras cosas, la protección cardiovascular que las mujeres tienen durante la etapa reproductiva. Por eso, la perimenopausia —los años de transición previos a la menopausia— representa una oportunidad para evaluar el riesgo y detectar precozmente alteraciones que hasta entonces podían no haber aparecido.

"Si la mujer tiene contacto frecuente con su ginecólogo o ginecóloga y está llegando a la perimenopausia, tenemos que hablar con el ginecólogo para que nos derive a la consulta cardiológica, aunque no tengamos síntomas", plantea Almitrani.

La menopausia marca una etapa clave para revisar la presión arterial, el colesterol y otros factores de riesgo cardiovascular.

La menopausia marca una etapa clave para revisar la presión arterial, el colesterol y otros factores de riesgo cardiovascular.

Hay señales que pueden funcionar como una alerta: valores de colesterol que comienzan a subir, presión arterial que deja de ser la habitual, alteraciones metabólicas, cansancio o pérdida importante de masa muscular.

"Yo era una paciente joven que siempre tuve presión baja y de repente me estoy midiendo la presión y mi presión está en 13, 13 y medio, un 14 que hace ruido. Bueno, esos son signos incipientes de que tenemos que empezar a pensar en la salud cardiovascular cuando nos acercamos a la menopausia", ejemplifica.

No significa que cada uno de esos cambios implique necesariamente una enfermedad cardíaca. Sí son señales que justifican una evaluación médica y, sobre todo, una mirada preventiva.

El embarazo también puede ser una oportunidad para detectar riesgo

La prevención cardiovascular en la mujer tampoco debería comenzar recién en la menopausia.

El embarazo representa otra etapa de importantes modificaciones hormonales y metabólicas. Por eso, la especialista considera que los controles cardiovasculares deberían formar parte de una mirada integral de la salud femenina incluso antes o durante el primer embarazo.

"Los controles cardiovasculares, si vamos a hablar específicamente de la mujer, tenemos que hablar de los distintos cambios hormonales que vamos transitando", explica.

La idea es que las diferentes etapas de la vida femenina funcionen también como oportunidades para revisar factores de riesgo y no como compartimentos separados: ginecología por un lado y cardiología por otro.

"La mujer se olvida de controlarse"

Para Almitrani, existe además un problema cultural: las mujeres suelen asumir múltiples responsabilidades y postergar el propio cuidado.

"Por este multitasking que presenta la mujer, desde que tenemos más responsabilidades y obligaciones, nos olvidamos de controlarnos. A duras penas una vez al año controlamos la parte ginecológica y mamaria o reproductiva, pero solo nos quedamos con eso", plantea.

Por eso insiste en la necesidad de pensar la salud femenina como un todo.

La prevención del cáncer de mama y las enfermedades ginecológicas es fundamental, pero no debería desplazar otros controles igualmente importantes.

"Hay que articular la salud y verla desde un todo, no solamente desde un sector que está súper difundido. Celebro la prevención ginecológica, el cáncer de mama y demás, y ojalá nosotros podamos tener la misma llegada a las pacientes mujeres", señala.

¿Qué pasa en una consulta cardiológica?

Una de las razones por las que muchas personas postergan el control cardiovascular es la idea de que implica numerosos estudios, mucho tiempo o procedimientos complejos.

Sin embargo, Almitrani explica que una primera evaluación puede ser mucho más sencilla.

"Cuando llega el paciente para hacerse su chequeo cardiológico, nosotros lo que tenemos que hacer es estratificarlo en riesgo. Es saber si es un paciente que tiene un bajo riesgo, un riesgo intermedio o un alto riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular", detalla.

Para esa primera evaluación se tienen en cuenta los antecedentes personales y familiares, los hábitos, la presión arterial, los factores de riesgo y los resultados de laboratorio. También puede realizarse un electrocardiograma y, según el caso, indicarse otros estudios.

La prevención cardiovascular también debe formar parte de los controles de salud habituales de las mujeres.

La prevención cardiovascular también debe formar parte de los controles de salud habituales de las mujeres.

"Con un buen laboratorio de control de factores de riesgo, un interrogatorio a conciencia y un examen de medición de electrocardiograma ya tenemos muchísimos datos", explica.

Y hay un dato que la cardióloga considera especialmente importante para quienes sienten que nunca encuentran tiempo para cuidarse:

"Eso lo podemos hacer en 15 minutos de consultorio. Hoy, cuando el tiempo es y todos nos corren, solo con 15 minutos, 20 minutos de una charla en consultorio, nosotros podemos saber dónde está parado, a grosso modo, ese paciente".

El ejercicio ya no es solamente una recomendación

La actividad física ocupa un lugar central en la prevención cardiovascular. Y la indicación no debería quedar reducida a un "tenés que hacer ejercicio" sin especificaciones.

La Sociedad Argentina de Cardiología recomienda, según la especialista, alcanzar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, como caminar a paso rápido, trotar, correr, andar en bicicleta, nadar o practicar algún deporte. A eso se suman al menos dos jornadas semanales de ejercicios de fuerza.

La actividad física ocupa un lugar central en la prevención cardiovascular.

La actividad física ocupa un lugar central en la prevención cardiovascular.

"Nosotros eso lo tenemos como una indicación médica. Ya no más una sugerencia, es una indicación, una prescripción, al igual que prescribir fármacos", remarca Almitrani.

La alimentación también forma parte de esa prevención. Reducir el consumo excesivo de sal, grasas y carbohidratos refinados y disminuir la presencia de productos ultraprocesados son algunas de las medidas que contribuyen a cuidar la salud cardiovascular.

No todo termina en un infarto: las secuelas también importan

Hablar de enfermedad cardiovascular no significa hablar solamente de mortalidad. Un infarto o un accidente cerebrovascular también pueden dejar consecuencias que afectan profundamente la vida cotidiana.

Después de un infarto pueden aparecer fatiga persistente, falta de aire, disminución de la capacidad física o limitaciones para realizar actividades que antes eran simples.

"De la muerte para abajo, lo que más nos preocupa es la limitación física que le pueda quedar al paciente que no puede siquiera bañarse solo", explica la cardióloga.

Y cuando se incorpora el accidente cerebrovascular dentro de las enfermedades vasculares, las consecuencias pueden ser todavía más complejas debido a las secuelas neurológicas.

"Son enfermedades que pueden limitarnos mucho, pero que son completamente prevenibles", sostiene.

El mensaje para las mujeres: no esperar a sentirse enfermas

En octubre, cuando las campañas ponen nuevamente en primer plano la prevención y el cuidado de la salud femenina, la propuesta es ampliar la mirada.

No se trata de reemplazar los controles ginecológicos ni mamarios, sino de sumar el corazón a esa agenda de cuidado.

Para Almitrani, el primer paso es recuperar algo que muchas mujeres dejan para el final: el autocuidado.

"Lo que siempre les recalco a las mujeres que vienen a hacerse este control es que no pierdan el autocuidado personal, que aprendan a escuchar su cuerpo, que consulten y que pregunten y que no se queden con dudas", afirma.

“En 15 minutos podemos darte la oportunidad de salvar tu corazón”, destaca la cardióloga María Belén Almitrani.

“En 15 minutos podemos darte la oportunidad de salvar tu corazón”, destaca la cardióloga María Belén Almitrani.

Y agrega una idea que resume el espíritu de la prevención cardiovascular: "Lo más importante en prevención es la educación".

No hace falta esperar a que aparezca un dolor en el pecho, una falta de aire o un episodio cardiovascular para empezar a ocuparse del corazón. Conocer la presión arterial, controlar el colesterol, revisar los hábitos, identificar factores de riesgo y conversar con los profesionales de salud son acciones sencillas que pueden cambiar el rumbo de una enfermedad antes de que aparezca.

"En 15 minutos podemos darte la oportunidad de salvar tu corazón", concluye Almitrani.

En el mes dedicado al cuidado de la mujer, quizás el mensaje sea justamente ese: el corazón también forma parte de la salud femenina y merece un lugar en la agenda de prevención.

Las más leídas