En este artículo, te invito a mirar la soledad desde otro lugar: con más comprensión. Porque la soledad en sí misma no es buena ni mala; su impacto depende de cómo la percibimos.
La soledad que duele suele ser la que no es elegida. Es aquella que sentimos incluso estando acompañados. Se instala en nuestra rutina, genera una sensación de vacío y desmotivación y debilita la autoestima.
depresión adolescente
Resignificar la soledad implica poder mirarla de otra manera.
Te propongo que, en lugar de pelear con ella, intentes entender qué te quiere decir. Lo importante es que puedas escucharte, preguntarte qué necesitás, a quién necesitás, y desde cuándo te sentís así. Tal vez esta sensación esté relacionada con un proceso de duelo o con un momento vital particular en el que te encontrás.
Resignificar la soledad implica poder mirarla de otra manera. Considerar que, a veces, no llega solo para marcar una ausencia, sino para prepararnos para tomar decisiones, ordenar nuestras prioridades o hacer espacio para algo nuevo.
Tips para vincularte de otra manera con el sentimiento de soledad:
- Hablá con personas de confianza sobre lo que te pasa. Buscar acompañamiento es una forma de cuidarte y de darle la oportunidad a los demás de ayudarte.
- Poné en palabras lo que sentís y necesitás. Escribir, dibujar o llorar también son formas válidas de expresión.
- No te castigues ni te culpes por no estar “bien”. Sentirte mal o triste también es parte de ser humano.
- Salí del lugar de la queja y evitá el autoboicoteo creyendo que merecés sentirte así.
- Cambiá la forma en que definís la soledad. Amigate con tu propia compañía. Incorporá pequeños gestos de autocuidado: prepará algo rico, reacomodá un espacio. Muchas veces, la soledad nos da tiempo para disfrutar y para descubrirnos.
- Establecé vínculos con personas que te hagan bien. Una buena estrategia es participar en actividades grupales donde compartas intereses con otras personas (talleres, cursos, deportes).
La soledad es una experiencia humana que puede aparecer en distintas etapas de la vida. Y aunque pueda doler, es posible transformar la manera en que la transitamos.
Quizás no podamos evitar sentirnos solos, pero sí podemos elegir cómo tratarnos en ese momento. Y empezar a construir, de a poco, una forma distinta de estar con nosotros mismos.
Por Julieta Arolfo, Lic. En Psicología (M.P. 1423)
IG: @psicojulietaarolfo