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Salud Salud mental | depresión |

Cuál es el origen de la depresión y cómo influyen los factores externos y hereditarios

La tristeza es una emoción, mientras que la depresión es una enfermedad que afecta a cientos de personas. La influencia de los factores hereditarios en la aparición de la patología.

¿Estar triste significa tenerdepresión? No es lo mismo. Estar triste es un síntoma y la depresión una enfermedad. El doctor Pablo Lizarraga, médico psiquiatra, contó en una entrevista con AIRE qué diferencia a la emoción de la enfermedad.

Estar triste no implica una enfermedad. Estar triste es una reacción afectiva o emocional que a veces responde a un acontecimiento”, explica el médico psiquiatra Pablo Lizarraga (Mat 2848). La pérdida de un trabajo, de un familiar, algún desajuste económico pueden generar un estado de tristeza, pero esto no implica un estado patológico.

La depresión es un trastorno afectivo del humor y del estado de ánimo, uno de los síntomas de esta enfermedad es la tristeza. “Pero que una persona esté triste no implica que esté depresiva”, recalca el especialista. La tristeza es tan solo uno de los síntomas que atraviesan a un cuadro depresivo.

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Lo primero y principal que hay que tener en cuenta es que la depresión causa disfuncionalidad en la persona.

Lo primero y principal que hay que tener en cuenta es que la depresión causa disfuncionalidad en la persona.

Lo primero y principal que hay que tener en cuenta es que la depresión causa disfuncionalidad en la persona. Para asegurar que se está frente a una enfermedad psíquica, se tiene que evaluar si la rutina presenta algún grado de disfuncionalidad (o no), ya sea en lo social, lo laboral, o vincular. Se debe prestar atención ante la posibilidad de estar frente de un problema.

Los cuadros depresivos también están acompañados de ansiedad, irritabilidad, una sensación de vacío permanente y constante. Falta de satisfacción en todos los ámbitos.

“Hay una sensación de insatisfacción y de displacer permanente. La tristeza lleva a la persona a un estado displacentero”, destaca el médico psiquiatra. La falta de motivación se hace presente en estos episodios en donde las personas sufren el quiebre de su voluntad.

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El origen de la enfermedad

Sobre el origen de la depresión, el psiquiatra aclaró que esta no depende de la persona y tanto en el caso de este cuadro como en el resto de las enfermedades psíquicas en general se habla de una multicausalidad. “Muchos elementos confluyen, desde lo genético hasta lo ambiental, factores intrínsecos y extrínsecos a la persona”, explicó Lizarraga.

Dentro de la medicina se dividen dos grandes grupos de estados depresivos: aquellos que tienen una causa orgánica, en estos casos influyen aspectos que van desde la medicina general, factores endocrinológicos, causas neurológicas y oncológicas. Y por el otro lado, los estados vinculados a lo reactivo y lo psicológico.

“Es decir, una persona que está sometida a un estado de estrés permanente por cuestiones laborales, familiares o sociales, esas causas externas van generando un estado depresivo”, enumeró.

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Una persona que está sometida a un estado de estrés permanente  puede caer en un estado depresivo.

Una persona que está sometida a un estado de estrés permanente puede caer en un estado depresivo.

Hay otras personas que por más que no atraviesen dificultades, igual se deprimen por causas intrínsecas donde cabe la posibilidad de que influyan factores hereditarios, genéticos, o biológicos.

Al respecto, el especialista aclaró que siempre hay un factor predisponente o constitucional. “Hay algo en la predisposición constitucional que favorece al desarrollo de esa enfermedad. Por otro lado está la herencia genética o no genética, como las tradiciones e incluso líneas de pensamiento”, aclaró el médico.

Una persona que está en Ucrania, por ejemplo, en una situación de guerra, destrucción de edificios, falta de alimentos, falta de acceso a los medicamentos, de asistencia en general y esa persona por factores extrínsecos se va a deprimir. "Pero hay factores constitucionales porque hay personas que en una situación así pueden responder de una manera distinta, fortalecerse y encontrar más recursos", sostuvo Lizárraga.

El médico reiteró que la respuesta humana ante distintos acontecimientos también existe, así como hay personas que se pueden estresar y enfermar, hay otras que no.

A modo de balance, Lizarraga desterró la idea de que la depresión se trata de una enfermedad de la modernidad o de la postmodernidad. Al respecto, explicó que se trata de una patología que fue descripta antes de Cristo. "Ya la sociedad médica hipocrática describía la melancolía, justamente el humor negro", recordó.

En segundo lugar, preocupa la cantidad de pacientes depresivos que se registran en la actualidad. Es por qué recomendó estar atentos a las sensaciones de angustia, ansiedad, tristeza, irritabilidad y, cuando estas empiezan a afectar la vida cotidiana, abrir un interrogante.

"La depresión es una enfermedad absolutamente tratable, hay distintos tratamientos, farmacológicos o interdisciplinarios a partir de los cuales se la puede abordar, donde intervienen también los psicólogos y si es necesario trabajadores sociales", aclaró. Al tratarse de una enfermedad que implica a la familia, al grupo de trabajo hay que abordarla de manera integral.

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